“En qué lío me metí”. El recuerdo de un vuelo muy especial, hace 27 años
Formar parte de la comitiva periodística que acompañe al sumo pontífice en sus viajes oficiales es una experiencia enriquecedora y grata para cualquier profesional de comunicación. Días previos al inicio del vuelo papal con el Papa Francisco, conversamos con Bernardo Neri Farina y Carlos Talavera, los dos periodistas paraguayos que acompañaron el vuelo papal de San Juan Pablo II en el año 1988.
Breve Biografía
Bernardo Neri Farina
Se inició en el periodismo en los años ‘70. Ejerció el oficio en varios medios. Sus trabajos periodísticos más conocidos los hizo en el diario HOY, donde llegó a director. Fue también director del semanario La Opinión y de Radio Chaco Boreal, y editor de la revista ZETA. Fue colaborador del Suplemento Cultural del diario ABC Color.
Carlos Talavera
Fue director de Radio Cáritas y corresponsal en Asunción de la Agencia Alemana de Prensa DPA. Ha estado como periodista del diario La Tribuna (ya desaparecido), en ocasión del primer viaje de Juan Pablo II a América, en 1979, para la celebración de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla, México. También asistió a una audiencia general en Roma, en una visita relacionada con las responsabilidades de Cáritas y DPA.
¿Cuál era su trabajo actual en el año 1988 y cómo fue el proceso para quedar seleccionado y serparte del vuelo papal con Juan Pablo II?
Farina: Yo era entonces jefe de Redacción del diario HOY. La Conferencia Episcopal informó que había dos lugares para otros tantos periodistas paraguayos que debían conformar la comitiva periodística de Juan Pablo II. Uno de esos lugares era, claro, para Radio Cáritas, que se asoció con el diario Última Hora. Quedamos la Cadena HOY (diario HOY, diario La Tarde y radio Chaco Boreal) y la Red Privada de Comunicación (Diario Noticias y Canal 13). ABC estaba clausurado. HOY me designó a mí como candidato y Noticias designó a Carmelo Módica. Se hizo un sorteo y el padre Cristóbal López fue el testigo del acto donde de una bolsita se sacó el papelito con mi nombre.


Talavera: Me desempeñaba como director de Radio Cáritas, y al mismo tiempo como corresponsal en Asunción de la Agencia Alemana de Prensa DPA. Cuando se confirmó la visita a Paraguay, a fines de 1987, yo sabía que la comitiva papal incluía una comitiva de periodistas, y que estaban previstos cupos para profesionales de los países de destino. Mi hermano Jorge Talavera era entonces Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal Paraguaya, y realizó viajes preparatorios a Roma, donde, a instancias mías, obtuvo de la Sala de Prensa del Vaticano dos cupos para periodistas paraguayos. Prácticamente el mío ya estaba “cantado”, por haber hecho el pedido y ser director de la emisora de la Iglesia.
¿Recuerda lo que sintió al enterarse que fue seleccionado?
F: Lo primero que pensé fue: “En qué lío me metí” porque enseguida me di cuenta del tamaño del compromiso que eso significaba. Pero luego me quedé tranquilo y tomé el asunto como una cobertura periodística más. Pero eso sí, Juan Pablo II me hizo trabajar como nunca y en un medio tremendamente competitivo con 60 periodistas de gran nivel que conformaban la comitiva papal.
¿Podría contarnos alguna anécdota que recuerde de esa experiencia en el vuelo papal del 88?
T: Estando en Bolivia, y a menos de 48 horas de llegar a Paraguay, recibo información de José María Troche, jefe de la oficina de prensa de la visita papal en Asunción, que el gobierno había decidido suspender el acto con los Constructores de la Sociedad, por temor a incidentes. Me envió un aluvión de faxes con copias de las publicaciones del diario colorado Patria, que compartí con los colegas de medios de todo el mundo. A la vez, eso llegó a oídos de los secretarios del Papa y uno de ellos habló conmigo pidiéndome copia de los escritos. Sólo después supimos que esa noche el Papa intimó al gobierno de Stroessner a que, en caso de ser suspendido ese acto ya programado, el no llegaría al Paraguay. Otra anécdota que recuerdo, fue estando en Santa Cruz de la Sierra, última escala antes de Paraguay, cuando uno de los asistentes del Papa se acercó a mí, me llevó a un lugar reservado y me pidió que le pronunciara en guaraní unas palabras que tenía escritas y que diría al llegar al país. Ya no recuerdo esas palabras, pero eran muy sencillas y expresivas.
¿Recuerda algún sentimiento o pensamiento en particular que le produjo ser parte de la comitiva periodística en ese año?


F: El periodismo es un oficio que te lleva por caminos muchas veces impensados. Con el tiempo me quedó la impresión de que fui parte de una gran historia. Quién me quita de la memoria aquellas jornadas tan emotivas a su lado, con ese carisma asombroso que tenía Wojtyla, y el haber participado directamente en el festejo de su cumpleaños número 68 aquella tarde de mayo en que partimos de Asunción rumbo a Roma en la culminación de un periplo inolvidable. Hoy aquel tipo de sonrisa mansa y expresiva es nada menos que un santo de la Iglesia católica.
T: Los recuerdos se agolpan, pero mi sentimiento era de privilegio que conllevaba una enorme responsabilidad. Como director de Radio Cáritas tuve también mis fricciones con el gobierno ya que era un deber nuestro enfatizar la independencia de la Iglesia y el profesionalismo de nuestros periodistas.
El representante de la Iglesia Católica vuelve a visitar a Paraguay después de 27 años, ¿Qué impacto cree que tendrá este hecho en el país?
F: Creo que tendrá mensajes muy fuertes sobre la pobreza y la corrupción. Su visita es eminentemente política, pues él sabe bien adónde viene. Solo me temo que algunos sectores tomenla venida del papa más como un show que como una acción evangelizadora y reveladora de la realidad humana de nuestro país. Es la sociedad la que debe tomar su mensaje.
T: La visita encuentra hoy nuevamente un escenario político conflictivo aunque no tan dramático como en aquella época. Si aquella era una etapa de crisis de la dictadura, hoy podemos hablar de una crisis de la democracia, no porque ella deba clausurarse para volver al autoritarismo, sino porque debe reinventarse, recuperar los principios republicanos de separación, control y contrapeso recíproco de los poderes, vigencia de la ley y la justicia, seguridad ciudadana y saneamiento de la corrupción. La voz del Papa puede ser una orientación, porque lo que hoy necesitamos es una revolución moral que renueve las instituciones y el espíritu de convivencia fraterna y solidaria.