“Queremos que nos dé una mirada de fe, esperanza y amor”
Emotiva carta escrita al papa por las internas del buen pastor.


Sentada junto un grupo reducido de compañeras, desde la sacristía de la capilla del Buen Pastor, Lelis Penayo empezó a soñar con que el Papa Francisco visite el principal correccional de mujeres de nuestro país. Ese deseo las motivó a escribir una conmovedora carta y desde el 22 de febrero (fecha del escrito), las esperanzas e ilusiones de compartir con el Santo Padre, nunca se desvanecieron.
En el texto, las mujeres piden al Papa, incluir dentro de la agenda de su visita pastoral, pasar por el penal. “Queremos que nos dé una mirada de fe, esperanza y amor”, dice con voz entrecortada la mujer, quien no escondió su alegría al enterarse que el pedido surtió efecto y que la iglesia paraguaya anunció que efectivamente el Santo Padre incluyó en su agenda esta visita.
Lelis leyó parte del escrito para dar a conocer su contenido textualmente. La carta señala: “En nombre y representación de las mujeres valientes paraguayas, hoy día privadas de nuestra libertad, la mayoría de nosotras somos jefas de hogar y muchas víctimas de un sistema perverso que sufre la humanidad, producto de la globalización en donde la injusticia es el pan de cada día. Cuando en estos días a través de las noticias nos enteramos que Su Santidad visitaría el Paraguay- nuestro país- se nos llenó el corazón de gozo porque la sola idea de vuestra presencia es una gran bendición para todos los paraguayos”.


Sin esconder su emoción mientras leía estas palabras, la mujer añadió: “Su Santidad, nosotras estamos recluidas y nos va ser imposible acudir a alguna celebración con vuestra presencia, sin embargo, confiadas en la generosidad de su corazón que está siempre cerca de los más humildes y desamparados, le rogamos con todas nuestras fuerzas que tenga a bien considerar en su agenda -en el marco de la visita pastoral- un pequeño espacio para sus hermanas del correccional de mujeres de la Casa del Buen Pastor, que para nosotras sería como una dulce caricia del Nazareno”.
Terminada la redacción, el documento empezó a correr y al menos 350 internas firmaron la petición, manifestando de esta forma el deseo mayoritario de la población total, que supera las 470 mujeres.
El Padre Luis Arias apoyó la idea y él mismo se encargó de llevar la carta a la Nunciatura; sitio donde unos meses después les llegó la respuesta del Papa Francisco, enviándoles muchas bendiciones a todas.
Otros obsequios
Muchas historias empezaron a nacer de los corazones de estas mujeres; muchas de ellas se juntaron para formar un coro y ensayaron día tras día con ayuda del maestro Amado Yuruhan, imaginando que el Papa abría esos portones y recibía a través de sus voces un sencillo homenaje de agradecimiento.
Otras, más hábiles en manualidades y técnicas de bordados, se encargaron de hacer para el Papa dos estolas; una de encaje ju y otra de ao po’i, y así se fueron sumando muchos otros obsequios como guampas y termos forrados para mate y tereré.
Cuando Lelis comentó todo lo que es la previa, no olvidó el compromiso que asumieron ella y muchas de sus compañeras. Asegura que la visita del Santo Padre tendrá sus frutos y que después harán un trabajo de misión, predicando la palabra y a Cristo mismo en todos los pabellones.