Síndrome del Impostor

Bueno, el artículo de hoy quiero que sea muy diferente a todo lo que he escrito antes, mucho más sincero y transparente, tanto conmigo mismo como con los demás.

Para entender un poco más acerca del síndrome del impostor solo necesitamos hacer una sencilla búsqueda en google y podremos encontrar muchas definiciones al respecto, incluso varios test para descubrir si lo padece 🙄

El síndrome del impostor consiste en la incapacidad de sentirse completamente satisfecho con los logros que alcanza, labores que realiza e incluso el tener una duda constante de sus talentos y aptitudes; mejor dicho es el hecho de sentir que no sirve de mucho para lo que está haciendo.

La primera, vez que escuché este término fue en un artículo escrito por un diseñador el cual sigo y leo bastante — “The Imposter Syndrome” realmente les recomiendo darle una leída a este artículo (escrito en inglés).

La segunda vez en la que me encontré con este término, fue antes de tener un viaje de trabajo a Perú, cuando mi jefe, un hombre a quién admiro y en quién confío bastante, me recordaba lo mucho que confiaba en mi trabajo y mi talento para lo que necesitaba hacer, que no me sintiera como un impostor.

Ahora bien, meses después vuelvo a encontrarme con esto en mi vida, pero con una perspectiva un tanto distinta, les explico.

¿Alguna vez han sentido como padres de familia que no saben que es lo que están haciendo?

¿Han sentido alguna vez que no son tan buenos padres?

¿Han sentido alguna vez que han fallado en su labor de aprendizaje y enseñanza?

¿Han sentido que esto de ser padres les está quedando grande?

…si sus respuestas han sido afirmativas, bienvenidos a mi mundo, estos se han convertido en los pensamientos constantes de mi vida durante un muy buen rato.

Admito que ha sido algo difícil sentirme de esta manera, ya que se ha cruzado con ciertas frustraciones a nivel personal, haciendo que la carga emocional sea muy pesada, incluso me he llegado a sentir en estados de depresión y desconfianza total hacia mi mismo.

No sé si sea algo común, no tengo estudios psicológicos que apoyen mi teoría de que a todos los papás nos pasa, pero si a mi me pasa, sé que al menos un par más han pasado por lo mismo.

Viviendo como impostor

Vivir con estos sentimientos ha sido tanto malo como bueno, aparte de la frustraciones y temores que se puedan sentir, lo importante es saber sacarle provecho a las cosas y esto, de alguna manera, me ha permitido reflexionar en ciertas cosas que necesito mejor como padre, me ha hecho pensar en como puedo hacer algo mejor por mi hijo cada día, por compartir con él, educarlo e incluso educarme a mi mismo.

Me he confrontado en como quiero proyectarme y me he dado cuenta que necesito recordar más a menudo que soy un ser humano, uno lleno de errores, lleno de cagadas como lo escribí alguna vez anteriormente.

Me ha sido difícil aceptar las cosas que he hecho bien, muchas veces me he enfrascado en los pequeños errores que he cometido; esto me ha hecho entender que muchas veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y es algo que debemos mejorar.

Está bien querer hacer las cosas bien, querer ser de alguna forma perfeccionistas, pero aveces nos convertimos en nuestro propio verdugo, llenándonos de comentarios negativos hacia nosotros mismo y opacando muchas veces lo bueno que podemos hacer.

He notado también que dejarme llenar de estos sentimientos puede afectar mis relaciones personales, con mi pareja e incluso con mi hijo, lo cual me hace pensar ¿vale la pena enfrascarme en un sentimiento tan dañino?

Claramente la respuesta ha sido un rotundo NO, porque lo que más deseo es el poder estar física y sobre todo emocionalmente para mi familia y esto no me ayuda en lo más mínimo.

Es difícil afrontarlo y superarlo, pero he podido identificar que esto es algo muy ligado al auto-estima de la persona y aunque muchos lo duden, los hombres sufrimos de esto y bastante.

No podemos negar que esos días en los que nos sentimos una mierda existen y no importa que tan macho pelo en pecho sea, si se siente de la mierda eso mismo va a proyectar; estamos llenos de inseguridades por más fuertes que nos queramos ver.

Ese es mi caso, he tenido días de mierda, me he sentido de la mierda y he actuado como una mierda, no me gusta eso pero lo acepto, pero no es excusa para dejar que mi vida se convierta en un basurero lleno de quejas, reclamos, incapacidades e inseguridades.

Hoy, siendo consiente de mis limitaciones e incapacidades quiero reconocer que he logrado tener una familia hermosa, un hijo que me llena de orgullo cada día y que me recuerda cada día que tengo una oportunidad para ser mejor, hoy reconozco que he podido enseñarle, acompañarlo, he logrado llenar a mi familia de amor, incluso he logrado que sientan admiración por mi, aún cuando yo no la sienta hacia mi mismo, pero lo logré…

He logrado hacerlos sonreír, disfrutar y vivir hermosos momentos, llenos de un amor infinito, he logrado ser quien soy gracias a cada paso que he dado, gracias a cada esfuerzo que he hecho y si yo lo he logrado, ustedes también pueden.

¿Cómo superar esto? Sencillo, continuar, seguir adelante, no dejarse ahogar.

Hay una canción de una banda de hardcore llamada Curva Sur que dice “No hay manera de saber hasta donde llegar, sin empezar a caminar” cosas como estas son las que me han motivado cada día a ir por más, luchar por encima de mis inseguridades y mis miedos; es normal sentirse de la mierda, solo hay que saber limpiársela.

Y si, hay que limpiarse de todo este sentimiento que nos enfrasca y nos ahoga muchas veces, pero todo esto me ha permitido aprender cosas nuevas, ser mejor persona y retarme a mi mismo, no me siento del todo superado y no me siento tan seguro de mi mismo como deseo, pero sé que estoy dispuesto a seguir buscándolo y a seguir aprendiendo.


Muchas gracias por leer,

Papá Aprendiz 👨🏻

Madresfera y Papás Blogueros