Las flores del muerto

Hay algo de ficción escandalosa en las coberturas de actualidad. Lo sentí cuando fui al lugar del asesinato de Jo Cox, un pequeño parque temático plagado de reporteros. Cada vez que alguien dejaba unas flores varios redactores se le acercaban para preguntarle algo, contaminando en cierto modo un gesto tan íntimo. Lo sentí la mañana del Brexit, cuando salí a desayunar después de seguir el recuento por la noche. Tenía el cuerpo en alerta, emitiendo una señal inaudible para los escoceses que se cruzaban conmigo: “¡Están ocurriendo cosas, cosas importantes! ¿Cómo podéis estar tan tranquilos?”. La calle me respondió con elegante normalidad: “Los obreros trabajan desde las 7, ¿qué esperabas? Sin obreros no habría noticias, ni Cameron, ni Europa, ni Historia alguna”.

La actualidad es un cambio en la gravedad del espacio y el tiempo, agujeros negros que se abren y cierran y que atraen la atención de la prensa. Algunos se mantienen siempre activos (el Congreso, la Casa Blanca); otros brotan y se extinguen de forma fugaz, aunque con ciertas réplicas intermitentes (el pequeño Nicolás); los hay que quedan anulados por campos gravitatorios más intensos (como el juicio de las tarjetas ‘black’, eclipsado por la crisis del PSOE) o que tienen un tapón de corcho cósmico que impide que alguien se acerque más de la cuenta (la oferta millonaria de Juan Carlos I a Manos Limpias para que retiraran la acusación contra la infanta Cristina).

La fuerza gravitatoria de un agujero a veces es tan fuerte que se traga a la prensa. Es decir, la hace partícipe de lo que está ocurriendo, alterando las condiciones naturales del fenómeno que debía estudiar (y convirtiéndolo, si no en una ficción de sí mismo, al menos sí en una versión alternativa de lo que era en realidad). Lo que ha sucedido con el PSOE es un buen ejemplo de ello. La intervención de los medios de comunicación de PRISA (esos editoriales mamporreros, esa oportuna entrevista a Felipe González en la SER) ha acelerado un proceso que llevaba tiempo gestándose, pero que podría haber estallado de forma muy distinta y, sobre todo, menos esperpéntica.

Ferraz es el parque temático y Cebrián, el que mató al muerto llevándole flores antes de tiempo. La maniobra se estudiará en las facultades de Periodismo.