Celsia Regis: La Voz de la Mujer

Poco o nada se habla de las directoras de periódico en los manuales de Historia del Periodismo Español. Varias periodistas dirigieron publicaciones femeninas, culturales o sociopolíticas desde mediados del siglo XIX. Con el seudónimo Celsia Regis, Consuelo González Ramos fundó y dirigió entre 1917 y 1931 La Voz de la Mujer, uno de los más importantes periódicos feministas de España. Recuperamos su figura en #periodistas olvidadas

Por Carolina Pecharromán, @CarolPecha

Es el periódico feminista que más tiempo duró y el que tuvo más alcance. A través de La Voz de la Mujer, Celsia Regis informaba a las lectoras de sus derechos según los iban consiguiendo y de las situaciones de desigualdad legal que permanecían, publicaba semblanzas y éxitos de mujeres por el mundo, analizaba cuestiones candentes del feminismo y de la actualidad.

Empezó definiéndola como “Revista mensual dedicada a la defensa de la mujer”. En 1927, ya es un “Periódico feminista, de progreso social, de cultura y orientación profesional de la mujer”. Era consciente de que muchas mujeres sólo leían periódicos y, por tanto, de la importante función de la prensa. Con su periódico quería también visibilizarlas

“…formar ambiente favorable a las iniciativas de toda española que pueda contribuir a mejorar nuestra clase. Por las columnas de La Voz de la Mujer desfilarán sociólogas, profesoras, artistas, comerciantes, etc. en gran número, que pondrán de manifiesto, lo que vale y puede esperarse de la mujer española”.
La Voz de la Mujer se publicó desde 1917 y hasta 1931

Celsia Regis hizo más aún. En 1919 fundó la primera Escuela de Tipógrafas de España y las propias alumnas se encargaban de confeccionar el periódico. Defensora de la igualdad salarial y de derechos laborales de las mujeres, buscó ayuda en el Ayuntamiento y sindicatos. Recibió un portazo. Le dolió especialmente el rechazo de la Casa del Pueblo, aunque gracias a su persistencia, los miembros de la Asociación del arte de imprimir terminaron aceptando la Escuela a regañadientes. Celsia Regis se quejaba: “sesenta y cinco votos en contra son muchos votos para combatir el feminismo en una casa en que se hace obra social”. Las alumnas de la Escuela tenían que comprometerse a no aceptar un salario inferior al de sus compañeros varones y denunciarlo si se lo imponían.

Los sindicatos se oponían a menudo al trabajo de las mujeres. Su salario era mucho menor que el de los hombres, pero poco se hacía para equilibrarlo.

Además, fundo una Casa de la Mujer e intentó crear una escuela de periodismo para mujeres. Lo que sí consiguió fue poner en marcha una Granja Agrícola femenina con la que quería superar el papel secundario de la mujer en el campo.

Pero Consuelo González Ramos había empezado a ejercer el periodismo mucho antes y en un entorno más duro. En 1909 embarcó voluntaria como enfermera a África y estuvo varios años en Melilla durante la guerra de Marruecos. Allí colaboró con el periódico El Telegrama del Rif y luego escribió el libro “La mujer española en la campaña del Kert”. Firmaba entonces como Doñeva de Campos.

Consuelo González escribía en El Telegrama del Rif sus impresiones sobre la guerra.

Ese carácter peleón lo llevó a su militancia feminista. En 1919 fue una de las fundadoras de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, la ANME. Consuelo González era creyente católica, pero creía que el feminismo debía ser apolítico, aconfesional e interclasista, por lo que nunca militó en las asociaciones de Acción Católica de la Mujer, controladas por la jerarquía eclesiástica. Eso le ganó la oposición de muchas católicas. Su falta de compromiso político también le supuso el alejamiento de las más cercanas a postulados socialistas. Pero Celsia Regis creía firmemente en que todas las feministas debían estar unidas para tener más fuerza.

Estoy al servicio de la idea, no de los personalismos. Si somos feministas de verdad, es decir si sentimos la causa de la mujer, debemos de prescindir de nuestros propios intereses en bien del interés general de todas las mujeres”.

El feminismo español de los años veinte estaba dividido entre varias asociaciones de distinto signo.

Su proyecto de Unión del Feminismo Español fracasó. En esos años, Consuelo González Ramos participó en política también a su manera y entró en el Ayuntamiento de Madrid en 1925 –primero como concejala suplente y más tarde como teniente de alcalde- cuando Primo de Rivera abrió los cargos municipales a las mujeres. Era la dictadura y Carmen de Burgos criticaba que se tratase de nombramientos y no cargos electos.

Concejales del Ayuntamiento de Madrid en 1927, durante la dictadura de Primo de Rivera. Tres mujeres fueron nombradas concejalas.

En 1931 Celsia Regis desapareció de la escena pública. Poco se sabe en realidad de ella. Se desconoce su fecha de nacimiento y el lugar exacto, que algunos estudiosos localizan en Valladolid. Tampoco hay seguridad sobre el año y lugar de su muerte. Ni siquiera nos ha llegado una fotografía suya. Pero, aunque parece que guardaba muy bien su intimidad, en su tiempo Celsia Regis era un personaje público y polemista. Demasiado moderada para unos, demasiado impertinente para otros, no dejaba a nadie indiferente. Lo cierto es que Celsia Regis fue una mujer valiente que no dudó en ir por su cuenta y luchó desde su periódico y en la práctica por la igualdad de las mujeres.