BITÁCORA 6 “EL APARATO PSÍQUICO Y EL MUNDO EXTERIOR/EL MUNDO INTERIOR”

El ello no nos relaciona directamente con el mundo exterior y dentro de él actúan las pulsiones orgánicas que están conformadas por eros y destrucción, en diferentes proporciones. Lo que buscan estas pulsiones es la satisfacción pulsional instantánea sin importar qué. Eso aunado a la intensidad y la frecuencia con la que se presenta esa necesidad de satisfacción, es donde radica lo patológico. Por ejemplo: cuando tenemos un paciente diagnosticado con trastorno de personalidad limítrofe y presenta una necesidad recurrente y muy intensa de mantener relaciones sexuales, y la cual lleva a cabo sin importar la circunstancias o personas, estamos hablando de una patología.

El ello tiene su propio mundo de percepción; percibe las necesidades pulsionales de placer-displacer.

El yo se ha desarrollado a partir del estrato cortical de ello, y es capaz de percibir los estímulos y apartarlos del mundo exterior, se relaciona directamente con éste formando así la realidad objetiva. Esta realidad no es más una abstracción del mundo “real”, es la interpretación que le damos a lo que percibimos del mundo exterior y que se asocian con el lenguaje. Si no está en el lenguaje, no existe.

El superyó es una instancia en donde recae la conciencia moral y continúa las funciones que habían ejercido las personas (padres/cuidadores primarios principalmente) del mundo exterior, observa al yo, le da órdenes, lo juzga y lo castiga no solo por las acciones que lleva a cabo el yo, sino también por sus pensamientos y sentimientos.

El superyó ocupa una posición que media entre el ello y el mundo exterior, reúne en sí los influjos del presente y del pasado.

Freud, S. (1937 a 1939) . Obras completas . Volumen 23. Barcelona.

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