Inhibición, síntoma y angustia

El autor no hace notar la diferencia en "síntoma" e "inhibición", el primer término a la equivalencia de un "indicio de un proceso [...] patológico, lo que quiere decir que el segundo término también puede ser síntoma" Freud S. (1964), depende el caso. La inhibición por su parte, "tiene un nexo particular con la función y no necesariamente designa algo patológico, se da el nombre a una normal normal de una función" Freud S. (1964). Muchas inhibiciones que se presentan en una normalidad terapéutica son una renuncia a la función yoicas, ya sea por prevenir o por secuela de un empobrecimiento de energía, el síntoma es una diferencia que no tiene que ver con el "Yo", ya que sí lo sabíamos " yo ", se encarga de buscar el placer, y los dichos síntomas creanían lo contrario.

Nos adentramos un poco más al tema del síntoma, "es el indicio y sustituto de una satisfacción pulsional interceptada, es un resultado del proceso represivo" Freud S. (1964), la represión se genera en el "yo" y la causa de está el "Ello", no hay alcanzado el nivel satisfactorio ya que el yo lo reprime.

¿Por qué tanto poder para el "YO"?

El usuario recibe notificaciones por todos los sentidos perceptores, pero no le gusta, además recibe excitaciones por el mundo exterior y por el mundo complejo interior, este punto en dos vertientes es el desplazador y desde estos controles maneja la vida anímica. S detecta un peligro externo emprende un sistema de huida, que todos tienen sentido cuando vemos un hombre peligroso a las 12 a. M., O cuando alguien nos tiene rabia; estas arañitas registrando nuestros brazos, así cuando hay una dificultad en el mundo interior, "el yo soy el genuino almácigo de la angustia" Freud S. (1964), la angustia no es producción como una emoción nueva que la noche, es una repetición una imagen ya existente, que en los momentos parecidos despiertan, salen de la represión para volver a ser vivido

En esta misma instancia se aloja el síntoma, aunque lo adopta como un cuerpo externo, como una situación de peligro.

El síntoma tiene una ganancia secundaria, el que busca siempre está ligado, esto para su conveniencia del yo que el síntoma aligera la carga que genera el "súper yo", este alivia el sentimiento de desvalimiento, dicho en palabras muy conscientes "sin discutas" conmigo, me siento mal, estoy enfermo, me duele, etc. "

Resalto que el síntoma no solo se genera en el cuerpo físico, biológico, si no también en el pensamiento.

El síntoma no es el único sistema defensivo que adopta el "yo", recurre a otros mecanismos como la anulación y aislamiento, el aislamiento anula lo ocurrido, lo sucedido, otros temas, otras actividades; todo con la intención de tapar lo que sucedió al principio de este proceso es consciente pero con el tiempo, repitiendo este método se vuelve inconsciente y se puede llegar al aislamiento, que separa el hecho y el hecho estrictamente, se recuerda como algo distinto, destacamos que un alcalde aislamiento en el paciente mayor psicosis.

Volviendo al tema de la angustia, La relación que hay entre la angustia y la represión en la primera generación a favor de esta generación de mecanismos de defensa, por ejemplo fobias, temores menores, etc.

La angustia tiene dos funciones, la primera y la más importante es emitir la señal de peligro y dar paso a una protección, la segunda, desencadenar más y proporcionar mecanismos de defensa.