20 años de One Piece: 9 momentos memorables

One Piece. Una serie que a muchos ha marcado su infancia, su adolescencia y, a otros como yo, la etapa de adulto-joven. Ayer se cumplieron 20 años; 20 años de emocionantes aventuras de Luffy y su tripulación, en donde Los Mugiwaras han tenido que sobrepasar obstáculos.

Algunos odian a One Piece, y está bien. Pero los que hemos podido darnos el tiempo y la oportunidad de seguir la serie, sabemos que hablar de esta serie es hablar de historia, es hablar de sentimientos, de amistad, de sacrificio y de momentos en los cuales han calado y no solamente por nosotros ser mamones o maricones con sentimientos, para nada.

Hablar de One Piece es recordar cada uno de los soplos rimbombantes que vimos a través de la pantalla y simplemente dejarse llevar. Puta que lloré con algunos (casi todos).

Es curioso hablar de One Piece simplemente desde la emocionalidad y es pues, la razón del cual nos damos el tiempo de poder recabar los 9 momentos memorables de este animé .

El primer encuentro de Mihawk y Zoro

Estábamos adentrándonos en la historia de los personajes y, en este momento nos centrábamos en Sanji y su vida.

Restaurante, comida, conflictos y demases. Sanji era el protagonista, hasta que en el desarrollo de los capítulos tenemos la oportunidad de ver por primera vez a chorizo de Mihawk: el espadachín más fuerte del mundo.

Nosotros pensábamos que Zoro era increíblemente bacán, pero no, siempre hay alguien más bacán que tú y, en este caso, Mihawk, mostrándose en ese momento como villano, se gana todo nuestro respeto.

Tras mostrar la vida y el esfuerzo de Zoro para ser el espadachín más poderoso, se encuentra, como bien dice el Joker, frente a un objeto inamovible: el verdadero espadachín más fuerte del mundo.

El encuentro es intenso, Zoro no flaquea, su voluntad es de acero pero no es suficiente para derrotar a Mihawk. Si bien es derrotado, en este instante, Zoro deja plasmado en nosotros la evolución de su voluntad hacia una determinación sin límites; lo decreta y le dice a Luffy:

¿Luffy, puedes escucharme? Estarías en un problema si no me vuelvo el espadachín más fuerte, ¿verdad? Yo… yo… ¡NUNCA VOLVERÉ A PERDER OTRA VEZ! Hasta que yo lo derrote y sea el mejor espadachín… ¡No voy a ser derrotado nunca más!”.

La voluntad de Zoro es mostrada. Luffy sonríe, como siempre.

Nami en los primeros capítulos se muestra como una ladrona empedernida, capaz de hacer cualquier cosa por dinero. Pero nos vamos dando cuenta de que cada infancia de los protagonistas es una real mierda. Esta vez nos toca ver el pasado de Nami y puta que es triste. Obligada a pasar sus años con Arlong, finalmente ve una oportunidad: Luffy.

Tras años de esclavitud, su voluntad se ve casi destruida, ya cansada no hace más que recordar el rostro de Arling y el sufrimiento que ha tenido que vivir todo este tiempo. Mira su cuchillo en la mano, luego su tatuaje en su brazo y en un acto instintivo, sólo piensa en borrarse el símbolo que representa Arlong, en un acto desesperado por tratar de liberarse aunque sea simbólicamente de él y lo que hizo.

Mientras cortaba su brazo gritando el nombre de Arlong, Luffy toma su mano, deteniéndola. Nami, ya cansada menciona lo que ha pasado por 8 años en su isla natal por culpa del tiburón de mierda, en el piso le repite a Luffy que no es su problema, a lo que Luffy sólo asiente.

Nami rompe en llanto y en un momento de lucidez, es honesta consigo misma y acepta; acepta que no tiene otra manera de hacer algo al respecto y, desde sus adentros sólo le queda una cosa por hacer, diciendo:

“Luffy… sálvame”, Luffy se acerca a Nami, saca su sobrero –lo más preciado que tiene– y lo pone en la cabeza de ésta, se aleja unos metros y grita: “Sí conchetumareeeeee!!!”. Se retira a unos cuantos pasos del lugar se encuentra Zoro, Sanji y Usopp. Luffy les dice: “Nos vamos”, y éstos se ponen de pie y responden: “vamos conchetumare”.

Bueno, no dice vamos conchetumare, pero se entiende.

Para llorar a moco tendido.

Enies Lobby: Rob Rucci, Sogeking quema la bandera del Gobierno Mundial y el rescate de Nico Robin

Enies Lobby. La cagá. Franky y Nico Robin secuestrados por Rob Rucci. Un hijo de puta bien poderoso quien había comido una fruta zoo. Mitad hombre, mitad leopardo con esteroides, junto a sus secuaces se libera una de las batallas y momentos más épicos de One Piece.

Nico Robin, parecido a Nami, después de haber vivido la exterminación de su isla y, junto a ella todos sus seres queridos, quedando como la única sobreviviente y la única arqueóloga viva, también en sus peores momentos, dejó su voluntad de vivir, de seguir adelante, negándose a seguir con Los Sobreros de Paja pues estar con Nico Robin era llevarlos por el irremediable camino de la muerte.

Pero a Luffy le importó una mierda, tenía un solo pensamiento en ese momento: Nico Robin era su nakama… era su amiga.

Después de la insistencia de Luffy y Robin al verse reflejada en el honesto corazón de su capitán, finalmente acepta su destino lo abraza, rompiendo las cadenas de dolor que la tenían aprisionada.

“Quiero vivir!!!” grita desde sus entrañas mientras Sogeking, en un acto simbólico, quema la bandera del Gobierno Mundial frente a todos, declarando la guerra al mundo entero pero dejando en claro una cosa: no importa quien mierda venga ahora, pero Nico Robin será nuestra compañera, nuestra nakama.

Pase lo que pase, de ahora en adelante no importa, porque estarán dispuesto a derrotar a quien se cruce por delante para salvarla cuantas veces sea necesario, aunque, en efecto, sea el mundo entero.

Nico Robin decide vivir.

Nunca en mi vida había llorado tanto por un “objeto” y puta que da pena.

Ya fueron varias batallas, varios conflictos, muchos enfrentamientos y miles de millones de leguas de viaje. Él apañó en cada una de las aventuras que vivieron los Mugiwaras.

Para algunos es quizás un auto, para otros una bicicleta… ahora era el turno de un nakama que era silencioso pero que siempre estuvo presente y pocas veces nos percatamos que sin él sencillamente no pudieron haber hecho ninguna mierda. En serio. Luffy no puede ni nadar po weón, otsea.

El Going Merry fue el espíritu y columna vertebral de la serie, pero nadie lo sabía hasta que llegaron sus últimos instantes.

Ya acercándonos al time-lapse de One Piece, esta es uno de los mejores momentos para mí.

Y es que es uno de los pocos capítulos en donde Luffy está a tal punto de enojado que casi se encuentra inconsciente. No piensa, no se detiene, no importa nada en ese momento. Da lo mismo las consecuencias y lo que viene en el futuro.

Ese combo puta que se lo merecía el Tenryuubito de mierda y Luffy fue el encargado de dar justicia a todos los que en algún momento fueron víctimas de la elite del mundo de One Piece.

Todos los pisoteados y humillados por los Dragones Celestiales, ante los ojos de nosotros los televidentes, fueron en alguna medida, vengados.

¡Por la cresta loco, que es buena esta parte

Separación en archipiélago en Shabondy

Shabondy son unos capítulos verdaderamente simbólicos en relación a lo que significa la derrota en One Piece.

Cada instante de estos episodios logran plasmar la desesperación y, impotencia de simplemente no poder hacer absolutamente nada al respecto. Anteriormente habíamos presenciado, como dije, la derrota parcial de Los Mugiwaras, pero jamás al punto en que el mismo Luffy sabe que no hay otra salida que retirarse.

Zoro por otra parte, había hecho una promesa: no volver a perder jamás, pero ahora todo estaba en su contra y, tras ver como Kuma desaparece a cada uno de sus compañeros, Luffy y Zoro entretejen un interesante diálogo, en donde expresan el camino sin salida en el cual se encuentran. Todo es negro, es oscuro y no hay nada más que hacer.

Se confirma todo: Los Mugiwaras fueron derrotados, no solamente en una batalla de determinación y voluntad, sino también de espíritu.

Sin embargo, esto es necesario y después de dos años, vemos los frutos de esta derrota y podemos ver que más que hundirse los hizo madurar. Especialmente a Nami y a Nico Robin (acá se va a la mierda la seriedad, pero hay que mencionarlo).

Shabondy: Que capítulos wn.

Uno de los episodios más dolorosos de la serie es ver morir a Ace, pero otro también es cuando Luffy se reencuentra con Sabo y se da cuenta que éste no estuvo nunca muerto, sino que había sufrido una pérdida de memoria y, la forma de recuperar la misma fue de la peor manera: el darse cuenta que su hermano Ace había muerto.

En este capítulo me es imposible no pensar, como psicólogo, el impacto emocional que vive Sabo al leer el diario y “darse cuenta” que su hermano estaba muerto.

No recordaba nada, no recordó nada por años, pero fue sólo una noticia que gatilla todo un proceso fortuito que desencadena en él un tornado de sentimientos distintos que, finalmente, desembocan en recordar a su propio hermano.

Pero no vienen recuerdos hermosos o de felicidad por haber recordado, eran de tristeza, de dolor, de desesperación al darse cuenta que no había pasado ni siquiera 1 minuto para procesar todo. Era inevitable y con esto, era inevitable el sufrir. Su hermano estaba muerto y la vida se había encargado de recordárselo de esta manera: fría, punzante e injusta.

Lo mismo vivió Luffy quien, al pensar que toda su vida Sabo había muerto, el verlo con vida daba nuevos atisbos de esperanza. Después de tanto tiempo, Luffy llora, pero de una eufórica alegría.

Dios del bajo mundo, Shichibukai, Tenryuubito y más malo que la cresta. Más malo que cualquiera que puedas imaginarte. Do Flamingo era un weón asquerosamente malévolo, como si en verdad fuera la maldad materializada en un personaje de animé.

¿Por qué mencionamos esta pelea cuando hay otras también importantes? Porque desde esta derrota es cuando empiezan a desmoronarse los hilos de lo que antes aparentemente era imposible.

El bajo mundo, la maldad y lo que por muchos años era inquebrantable. Con la derrota de Do Flamingo, se liberan muchos personajes que estaban bajo su poder; civilizaciones que por años sufrieron la injusticia, la humillación y el dolor de vivir a diario bajo un falso gobernador. Cae el mercado de las frutas sintéticas… En fin.

Luffy logra derrotar a Do Flamingo con una de las transformaciones más poderosas que se hayan visto: el Gear 4.

Do Flamingo es el primer escalón en la escalera de los oponentes más formidables y poderosos de One Piece. El primer paso hacia la recta final de la historia.

Uno de los últimos momentos que para mí es imprescindible de nombrar, es todo lo que pasa en Zou y la búsqueda el Samurái misterioso.

Los Mugiwaras tras haberse separado en Dress Rosa, llegan a la región de Zou, una isla viviente cuyo terreno es la espalda de un elefante gigante legendario, quien por cientos de años jamás se ha detenido. Al llegar a ésta, Luffy y los demás se dan cuenta que Sanji había sido secuestrado y que es imperante salvarlo lo antes posible. No obstante, algo había pasado en aquella isla y que era imposible pasar por alto.

Una mentira que costó caro. Una mentira que a la par refleja la determinación y fraternidad de un pueblo entero.

Kaido mató a cientos de personas en la isla de Zou, pero durante muchos capítulos nos dieron a entender que, en verdad, el Samurái que tanto buscaban no se encontraba allí. Era imposible pensar que después de tal masacre y sufrimiento pasado por todo su pueblo, finalmente nos damos cuenta que el Samurái siempre estuvo ahí…

Una mentira que tenía que ser verdadera hasta el final, aunque murieran cientos de personas. Sirvió. ¿Valió la pena? Aún no lo sabemos del todo, pero la lealtad que mantuvieron los pueblos de Zou y Wano era inquiebrantable.

Yo quedé pa la cagá. No sé ustedes. Lealtad FTW.

Hay momentos de la serie que puta, hay que nombrar, aunque sea de manera honrosa y obviamente, no los nombré porque eran tan obvios que no era necesario recordarlos y, además, porque básicamente son muertes.

  1. La muerte de Ace (lloro cada vez que la veo nuevamente, hasta con AMVs).
  2. La muerte de Barbablanca.
  3. Muerte de todos los seres queridos de los protagonistas.

Por mi parte, una de las despedidas más aquerosamente tristes y yo lloraba como magdalena y sin filtro, fue cuando despiden a Tony Tony Chopper, cuando ve a lo lejos como hacían un árbol de cerezo con los fuegos artificiales.

Mención especial también para cuando Luffy aprende Haki a manos de mi personaje favorito: Sylvers Rayleigh.

Nota de autor: Mención también pal Rorro y el Angelo Fabres que me obligaron a ver la serie. Cabros, se los agradezco.

Hay muchos momentos, pero la página se llama Plan9, así que, puta, hay que hacer 9.

Según tú, ¿cuáles fueron los momentos que escogerías para este listado?, ¿Con cuáles quedaste deshidratado de tanto llorar?, ¿ Con cuáles quedaste marcando ocupado?


Originally published at Plan9.

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