Alien Covenant: Matar a tu creación

Alien Covenant es decepcionante. Es mediocre. Es un error.

Y no hablo en el sentido viejo culiao. Hablo sobre como en la práctica, una cinta que quizá podría ser (o mejor dicho, lo es) por derecho propio, una buena película de ciencia ficción es victima del nulo entendimiento de su propio creador. Todo por el afán una saga que no venía al caso meter.

Es casi tragicómico. Si Ridley Scott en Covenant presenta ciertas ideas (muy lucidas por lo demás) sobre el mito creacional y la paternidad de “los dioses”, es en última instancia -en su calidad de creador de una de las sagas fundacionales del horror scifi- responsable de matar a su creación.

Puede que mi opinión no sea popular y lo lamento; pero hablo como fanático y acá no intento convencerte, solo expongo algunos argumentos que me parecen necesarios al momento de enfrentarnos a una obra como Alien Covenant.

Pero partamos desde el principio.

Hoy el cine franquiciado domina la industria. Unos dos días de buena recaudación bastan para asegurar una secuela y se espera que las ganancias sean exponenciales. Amén, de tener una lógica interna que las mantenga atadas a universos.

Lo está haciendo Universal con sus películas de monstruos clásicos, lo hará Transformers, los comics son los pioneros y así. Ad eternum. O por lo menos hasta que no sea más rentable.

El primer aterrizaje en LV-426

Alien nunca fue una franquicia de ese tipo. Como cinta; nació casi como por accidente cuando el proyecto de Dune de Jodorowsky fue rechazado. Ahí se encontraron las semillas en Dan Obannon y Giger para crear junto a un joven Scott, un universo (autocontenido) que sería la piedra angular de la ciencia ficción moderna en el cine.

Su secuela era un paso lógico, pero eran otros tiempos. De una extraordinaria forma, Cameron supo expandir más allá el mundo, sin tener tampoco, que dar tantas explicaciones.

Acá hay unas declaraciones del director; cuando se cumplieron 30 años de la saga en un panel de la Comic Con del 2016:

“La regla cuando hicimos Aliens era que una secuela costaría el doble y recaudaría la mitad. Realmente no parecía un buen modelo de negocio, así que eran relativamente escasas… Creo que un equilibrio complicado cuando estás haciendo una secuela, hacerla fresca y sorprendente para el público, pero no con tal giro que sientan que se está honrando al primer film.
Tienes que jugar con las expectativas, y tienes que jugar contra las expectativas. Siempre pienso que consiste en responder a una duda que no supiste preguntar. Pero cuando lo ves, resulta obvio”.
“La idea de un personaje femenino fuerte que está al mando pero es cuestionado por quienes la rodean, y aun así asciende y se convierte en una heroína. No era una luchadora que es físicamente fuerte sino alguien que es mental y emocionalmente fuerte. Eso es lo que la gente respeta realmente de ella.”
“En aquella época no tuvimos otra opción que esconderlo con humo, vapor, chispas, efectos estroboscópicos, cortes rápidos y cualquier otra maldita cosa que pudiéramos hacer para no enseñar las gomas y los tíos disfrazados, las marionetas controladas por cables y cosas así. Creo que te hace un poco más ingenioso y prudente en cuanto a lo que estás presentando a los espectadores. Lo hace inherentemente más extraño y aterrador.”

Y cuando pensamos que no volveríamos a ver a la saga (tras un tortuoso proyecto que incluso llegó a tener un tratamiento de guión por parte de William Gibson, padre del cyberpunk y que leyéndolo por estos días, es notoria influencia de Covenant), nace Alien 3 de Fincher.

Una cinta muy accidentada, pero que rescata muchos conceptos de la original: Fe. Religiosidad. Sacrificio y el empoderamiento de una mujer frente a un sistema social adverso.

Luego vendría Jean Pierre Junet con Resurrection (supongo que muy recomendado tras La cité des enfants perdus) y que con el pasar de los años, a pesar de ser la más extraña de la saga, tiene una identidad muy marcada producto de su realizador europeo que estuvieron muy de moda por esos años (pensemos que en el 97 también se estrenaba El Quinto Elemento, y como curiosidad, por estas fechas también se estrena Valerian) (la vida es cíclica).

Y bueno eso podría ser el clavo de ataúd. Una saga imperfecta, pero honesta. Lamentablemente el negocio del cine no piensa eso y FOX buscó a toda costa seguir profitando de la saga. Hizo las horrendas Aliens Vs Predator y con eso, la idea de volver a ver en la franquicia de Alien resurgir, se iban un poco al carajo.

¿Pero eso es bueno cierto? Dejar ir. Cerrar círculos. Es parte de la naturaleza.

No en el cine niños.

Un nuevo mundo que explorar

Durante mucho tiempo se especuló con una vuelta al universo de Alien. Responder ciertas preguntas (que en verdad, nunca fueron definitivas para la saga). Y eso llegó con la idea de Prometheus.

¡Y estaba todo bien!

Scott nos prometía que Prometheus no era una película sobre Alien. Estaba en el mismo mundo, pero no la tocaba directamente. Y eso bien abordado, y sin tocar directamente la saga original podría haber sido una película extraordinaria. No era necesario estar atado a ese mundo, sino que explorarlo de forma tangente.

El problema fue que la poca confianza del proyecto, fue minando e la idea de ser 100% independientes. Y tuvimos lo que tuvimos. Una cinta con una cantidad increíble de hoyos argumentales, rodeada de una gigante pomposidad y que termina con una puta escena de un Alien.

Ridley Scott había hecho una precuela de Alien. Terminó haciendo lo que prometió que no haría.

Parte importante del fracaso de Prometheus (de estar a la altura de su cinta madre) se debió en parte a la labor de guion de Damon Lindelof, un sujeto que le encanta hacer misterios, y no terminar ninguno. Y no es sólo por Lost, es una constante, échenle una mirad a The Leflovers

Prometheus es una cinta que intenta explorar temas como la creación (por el amor de dios, se llama Prometheus). Y tiene ideas super interesantes, pero el problema es que nunca termina de despegar por estar atada a a Alien.

Hay cosas que comienzan a pasar porque tienen que suceder, no importa cuanto afecte a la progresión lógica. El resultado es un grupo de exploradores IMBÉCIL.

Loco, el geólogo EL QUE HACE LOS PUTOS MAPAS. SE PIERDE. EL MALDITO BIÓLOGO SE TIRA DE HOCICA A HACERLE CARIÑO A UNA SERPIENTE ESPACIAL. Que hueá le pasa a esa gente.

Es por eso que Scott, desperdició una muy buena idea, en algo que ni el mismo tiene claro.

Y eso termina incidiendo bastante en el tono final de Covenant.

Nueva tripulación, mismo problema

Ridley Scott parece haber hecho acuso recibo de muchas cosas en Prometheus. El problema es que esos problemas los tradujo en “a esto le falta más ALIEN”

Y POR LA PUTA, SCOTT, NO, NO LE FALTA ALIEN, PARA VER ALIEN, TENGO ALIEN.

El caótico guion realizado en la predecesora de Covenant, la volvió un lastre. Y toda la interesante (y todavía rescatable) mitología que se pretendió instaurar en Prometheus, acá la resuelven en dos patás porque hay que dividir la película en dos partes. Porque hay que introducir al bendito xenomorpho.

Es tal afán de que tengamos nuestra dosis de la original que todo lo que hacen es despachar lo más pronto posible la interesante trama sobre la dualidad de la creación, encarnada en Michael Fassbender que es el timón de esta nueva iteración de la saga y que sin él, perdería muchos enteros.

Una trama que por momentos coquetea muy en serio con los temas favoritos de Scott como la fe, la creación como un acto de divinidad que trae sufrimiento. Y que David, termina de hacer suya muy a pesar de que está obligado a realizar una serie de acciones para encausar el filme a lo que la gente pide que sea.

Se nota que el realizador en verdad está empeñado en contar una nueva historia, pero el guion de John Logan y Dante Harper, elaboran una historia en donde el foco inevitablemente cae en los hombros de Katherine Waterston que está correcta, pero que no puede hacer mucho con un personaje que no es más que una versión moderna (y desprovista de todo contexto favorecedor para su interpretación) de la Ellen Ripley de Weaver.

Alien Covenant en un principio no se iba a llamar así. En un inicio, originalmente tenían como uno de los títulos tentativos, Paradise Lost.

El hecho de agregar la palabra ALIEN a el título a una película, fue la peor decisión que pudieron haber tomado, porque teniendo esplendidas ideas, están atados a revisitar a un universo que jamás necesitó toda esta explicación, uno que de ser más valiente aún, podría haber avanzado con la secuela de Neil Blomkamp, que quizás, podría haber sido fallida pero habría sido sin duda más atrevida.

Covenant es una película mediocre porque no desarrolla su potencial, por miedo a no honrar el pasado, y eso está imbuido en la lógica actual de hacer cine. Tal como le pasó al episodio VII de Star Wars. El problema es que precisamente Scott creó Alien porque quería una versión sin edulcorar de Star Wars.

Además, si hay algo que definió a esta historia es la experimentación. Eso es uno de los elementos que volvió tan especial a la saga original. Siempre intentaba abrazar al completo sus ideas, aunque los resultados no fueran los mejores.

No podemos decir lo mismo que de Covenant; eso es más penca todavía.

Porque si hay una de las pocas ideas que podemos rescatar de todo este experimento fallido de Scott, es que la creación también puede ser un acto de destrucción.


Originally published at Plan9.

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