No todos los narcos son malos: la historia de Mr. Nice

Les concedo el hype que sobrevino con el refresco de Pablo Escobar. No podemos negar que fue un ser humano influyente, temido y con una historia fascinante. Pero también podemos concordar en algo, podría haber sido más buena onda (aunque realmente se hace difícil considerando que estaba hasta las cachas y manejando un negocio demasiado peligroso por su propio bien).

La cocaína causa estragos, y Escobar fue uno más que cayó, aunque con tremendo estilo.

Pero hey!, antes de Escobar existieron varios, pero ninguno tan bacán como Howard Marks, o mejor conocido como Mr. Nice, un ser humano que se hizo mundialmente famoso por ser el mayor traficante de marihuana de su época, llegando a la no despreciable suma de 30 toneladas de hierba transportadas. Genio.

Quizás han escuchado su nombre, es que igual y le han hecho reportajes y un montón de biopics. Pero qué es lo que tiene de particular éste personaje -además de la obviedad anteriormente descrita- bueno, es básicamente que su vida fue un divertimento constante, un hombre de panoramas excitantes.

Nacido el año 1945 en la ciudad de Gales, Marks era reconocido como un genio. A los 19 años estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Oxford, luego pasó por la Universidad de Londres donde estudió física por un par de años y, finalmente, remató sus estudios a principios de los 70 en la Universidad de Sussex, con Filosofía de la Ciencia.

Fue en Oxford donde probo un caño por primera vez, a finales de los 60. Durante esa época reveló fumarse alrededor de 30 pitos al día. Amaba fumar, pero las lucas escaseaban. Reconocido como un hombre con ideales fuertes, nunca pensó que el uso de la marihuana fuera prohibido. Fue gracias a esos dos firmes tópicos (convicción+pobreza) que todo empezó a volverse interesante.

Resultó que con la marihuana encontró un negocio perfecto: A Mr. Nice le tomó 10 años transformarse en el gurú de la hierba, viviendo su apogeo durante las décadas del 70 y 80, empezando de a poquito hasta terminar cruzando fronteras con el 10% del mercado cannábico mundial en sus manos. Pakistán, Estados Unidos, Afganistán, Filipinas, España, Suiza y Libia fueron solo algunos de los países donde Mr. Nice llegó a meter mano, donde incluso llegó a hacer negocios y buenas migas con parte de la Yakuza, grupos milicos irlandeses (IRA) y la CIA.

Ahora, ¿qué hacía que Mr. Nice hubiera sido conocido justamente con ese apodo?

Que era tremendamente pacífico. Bueno, la verdad es que ese apodo se lo adjudicó él mismo a partir de las decenas de pasaportes falsos que utilizó para llevar a cabo el tráfico, pero la verdad es que nunca se planteó a sí mismo como los típicos drug dealers.

Nunca disparó un arma y nunca se mal entendió con las mafias brígidas con las cuales trató. Ellos podían hacer los negocios como les viniera en gana, pero para Marks mantener relaciones en la máxima buena onda era fundamental en los tratos que pudiera zanjar.

Pasó buenos años preso. En 1988 lo atraparon en Mallorca por una traición de unos amigos. A pesar de que su condena iba a ser de unos 25 años, fue rebajada, saliendo en libertad en 1995. Cabe destacar que Marks siempre comentaba que deseaba que la marihuana fuese legalizada para usos recreacionales, aunque claramente el uso medicinal también era bienvenido.

En una de sus últimas entrevistas mencionó que no quería esperar hasta morir de cáncer para poder fumar legalmente y que lamentaba fumar menos, ya que la tos no le permitía pasar de los 15 caños diarios.

Nuestro amigo buena onda, en su infinita sabiduría — y después de esos terribles años tras las rejas-, brindó clases, se transformó en un performer y dio charlas por toda Gran Bretaña contando su experiencia como traficante de Cannabis, donde también sacaba a relucir todos los malabares que había hecho durante su vida para que la hierba se legalizara.

No contento con lo anterior, Mr. Nice se convirtió en comediante y trabajó como columnista durante cinco años.

Mr. Nice partió el 10 de abril del 2016, a los 70 años. Finalmente fue el cáncer el que lo derrotó. Pero no, no fue cáncer al pulmón, sino que cáncer al colon. Ahora, y el la profunda, ¿Qué legado nos dejó Howard Marks?

Podemos decir que uno bastante bonito; uno que se basa en dejar de lado el estereotipo y el prejuicio, uno que demuestra que las luchas constantes pueden llegar a debates y a acuerdos, a que siempre se puede ser mejor persona que el de al lado y que, de repente, es mucho mejor vivir en las nubes que con los pies clavados en la tierra.


Originally published at Plan9.

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