Plan9 Review: Dunkirk (2017) y el conchesumadre de Nolan

ADVERTENCIA: Bienvenidos a esta reseña de Dunkirk, echa por dos entes que colaboraron entre sí para decir: Nolan culiao, te fuiste a la B de nuevo. De Adolfo y Edo para el mundo, desde una mirada mutua y consensuada (y sensual), con tintes personales en ocasiones.

Cuando el nombre de Christopher Nolan suena, las masas comienzan a vociferar:”Puta, es Nolan, Dunkirk va a ser wena”, “Inception es terrible bacán”, “Heath Ledger io te amabaaaaaaa”. El mundo comienza a generar expectación de forma automática sin ataduras ni contrapesos. El tren del hype dice “¡chu chu, hijos de puta, todos a bordo!”.

En los laboratorios de Plan9, ubicados en el bunker privado de la familia Bernstein, en Puente Alto, hemos investigado por más de 10 años los patrones clave que hacen de la producción fílmica de Nolan un fenómeno especial y único dentro de la industria. Tras múltiples experimentos con los reos de Colina 2 y varias demandas por monopolio, finalmente obtuvimos resultados, nuestra hipótesis es correcta: El efecto Nolan es real.

Pero nos estamos adelantando. De partida, Dunkirk trata sobre un rescate histórico, no como cayeron los Nazis ante los maravillosos y bien alimentados Aliados. Con esto en mente, la perspectiva hacia la cinta cambia caleta.

“Sácame una foto, así casual, como que no me doy cuenta y filmando mi ‘mejor’ película”

¡Esto es Dunkirk Canshatamara!

Dunkirk (o Dunkerque si se les sale lo latino, carnales) es una adaptación de la batalla de Dunkirk, en la cual fueron evacuados 330.000 soldados británicos de las costas de Francia, quienes escaparon como maricas de las fuerzas del Eje y fue un evento monumental que cambió el curso de la guerra.

Si Hitler se hubiese pitiao la totalidad de los 400 mil soldados en esa playa, Inglaterra se habría rendido (era un poco más de un tercio de sus fuerzas terrestres) y hoy seríamos todos bien Nazis, cada mañana despertaríamos comiendo chucrut con cereales y viendo a Patricia Maldonado en televisión abierta, de Lunes a Viernes, por el resto de la eternidad. Una terrible distopía.

ADOLFO: La película retrata los eventos desde tres perspectivas, una en la playa de Dunkirk desde los ojos de un soldado raso que perdió a su pelotón, una en el aire con la historia de tres pilotos bien pelotudos que mandaron a una misión de rutina y terminaron con el pene en la mano defendiendo la playa, y la tercera en el mar con las aventuras de un viejo senil que la película se esfuerza para que creamos que es el más sabio del planeta, cuando arriesga la vida de su hijo adolescente y otro niño muy feo, al ir en una lancha común a rescatar soldados, el muy hijo de puta.

EDO: Entonces, ¿cuál es el problema si cuenta con una trama tan linda? Dunkirk genera incomodidad en múltiples frentes. Ws su naturaleza polarizante la cual será nuestro centro de atención en este artículo. El efecto Nolan™ es producto de una visión centrada en la experiencia dentro de las cuatro paredes que tiene un cine.

ADOLFO: “Yo vi en el cine Batman: The Dark Knight Rises, y dentro de esas cuatro paredes y una pantalla me pareció la experiencia audiovisual DEFINITIVA. Una gema de brillo tornasol que tras ser expuesta a la luz de Christopher Nolan revela íntimos secretos del universo. Obviamente estoy exagerando, pero la película resultó ser espectacular sólo dentro de un cine y sólo con el audio y la música que este puede ofrecer.”

Ver por segunda vez Batman, te hace dudar de tu criterio y además te das cuenta de lo mucho que dependen las películas de Nolan del espacio en que se desenvuelven. A Nolan le gusta el cine como experiencia, no necesariamente hacer películas buenas, pero al menos que se sientan buenas. Él ama hacernos sentir diminutos, parte de algo más grande y fuera de nuestro control, y en ese frente, Dunkirk debió ser una obra maestra, pero no fue capaz de llevarla a ese nivel.

“¿Por qué me hiciste esta wea, Nolan? Yo te quería y valí igual de verga que el Espantapájaros”.

Los soldados, para partir

EDO: “Tenemos estas tres historias desarrolladas con un tiempo esquizofrénico donde o es de día o de noche y está bien que Nolan haya intentado ser atemporal, pero me molesta que todo su discurso (que prácticamente es lo que vemos en el cine) fue nada más que humo. Se tropiezan entre sí, intentando en vano saltar una sobre la otra y dejando la pura cagá, confundiendo al espectador. Un opening de JoJo’s te explica mejor una historia entera. Elijan uno, cualquiera es válido.”

Por parte de los soldados se produce el primer choque frontal en desarrollo de personajes. A lo largo de los 110 minutos de película vemos a Tommy (Fionn Whitehead) luchando por sobrevivir la batalla que se cierne sobre su cabeza, sin importar lo deshonrosa que sea y que trata de enmarcar la crueldad y el sinsentido de la guerra en general.

Es un muchacho desesperado y oportunista a lo cual la película espera que lo justifiquemos tanto en sus acciones como decisiones, porque claro, ‘es la guerra’. Los demás personajes que conoce son poco relevantes, pasando a ser un medio y no un fin de empatizar con su visión, visión que proyecta el deshonor de volver a casa arrancando en vez de cumplir su deber.

ADOLFO: “Todo el personaje que Nolan nos construye como un arquetipo postmoderno del veterano de la segunda guerra, el de ‘héroe dañado’, se va a la conchesumadre al final cuando llegan los botes civiles a contribuir en el rescate de estos soldados a Inglaterra.”

Los ángeles y los civiles

Según Adolfo, esto fue los botes para él

EDO: “A través de los ojos de Mr. Dawson, vemos cómo es el deber patriótico de cada ser humano para con su país, pero Adolfo lo interpreta como el personaje insertado por Nolan para dar ‘calidez’ a una carnicería sin sentido, la cual lucha contra la naturaleza destructiva y nihilista del ser humano.”

ADOLFO: “Y me da rabia porque llevó a dos menores de edad a una zona de conflicto armado. Weón, ni siquiera esperó a los milicos en la salida del puerto, fue como ‘ya estamos atrasados, mejor salimos sin la orden oficial’. Que mierda le pasa, viejo conchesumadre *spoiler* la sangre de George está en tus manos y las de tu estupidez. El espantapájaros (el piloto qlo no tiene nombre y es el mismo actor) te advirtió de la naturaleza de Dunkirk y fuiste igual, viejo de mierda.”

EDO: “Con Peter vemos como la guerra tiene un efecto entre antes y después de ésta, básicamente haciéndolo madurar y ser más razonable que su padre. Buen detalle, +10 por su personaje y hablar más allá de este ‘arco’, por decirlo de alguna forma, ahondaría en la unión de estas historias de la mano de Cillian Murphy, previamente mencionado por Adolfo (espantapájaros qlo) y es lo que nos compete ahora.”

Kenneth Branagh, nada que acotar en contra y todo su personaje se perdió por culpa de ese mal desarrollo y no logré llorar con él. Eso si me dio pena :C

Con gestos y muecas, Farrier (Tom Hardy) nos cuenta una historia cargada de suspenso como el protagonista de este tercer arco argumental, los cuales cumplen la función de liquidar Nazis voladores. El espantapájaros de ‘Batman Begins’ pasó sin pena ni gloria aquí, ya que fue el eslabón y nada más, por lo que el desarrollo estuvo a manos de Collins (Jack Lowden) y Farrier.

Hasta aquí bien bonito, es bacán el uso de la cámara en las tomas aéreas. Contrasta muy bien con la naturaleza real de pilotear un avión de combate, mostrando siempre los ángulos desde el punto de vista del piloto (su hombro, por ejemplo), dando énfasis a la claustrofobia y dificultades que debe producir el volar esas cosas. Es como lo contrario al ideal romántico de pilotear aviones; esa “libertad” en el aire, siendo que son ataúdes con alas, sin espacio para estirar las piernas.

La pérdida de combustible igual fue un punto importante, a modo de alimentar el dramatismo y tensión minuto a minuto. Estuvo buena la pega y merece nuestra atención.

En conclusión…

ADOLFO: “Cabros, ¿vieron The Prestige? Es discutiblemente la mejor película de Nolan, y digo discutible porque Memento igual es la zorra, pero The Prestige tiene a Batman contra Wolverine, no me pueden refutar ese argumento.”

“Esta película tiene una escena donde un muchacho asiste a un espectáculo, en el cual un mago cubre la jaula en la cual vive un pajarito. Entonces, el mago golpea la jaula y *puf*, esta desaparece. El chico comienza a llorar, a lo que Batman viene y le muestra el pájaro intacto, diciendo que ‘está bien’, entonces el niño le respondió sollozando ‘Pero, ¿y su hermano?’. El muchacho vio a través del truco de la misma forma en que nosotros vemos a través del cine y sus trucos.”

“Como nos enseña The Prestige: todos queremos ser engañados. Yo quiero que Dunkirk me engañe, quiero caer en su trampa y ponerme en los zapatos de sus supervivientes. No quiero ver los hilos, no quiero ver al pajarito muerto o distraerme con la música, no quiero cachar cuando intenta hacer que sienta claustrofobia, o alegría con el final, porque puedo ver a través de lo que intenta y una vez que has visto cómo se hace un truco, no pueden engañarte dos veces. Dunkirk no es una película que quiera ver por segunda vez.”

No es la escena pero medio truco ❤

EDO: “El tono de la película nunca se decide si quiere ser completamente realista o tomarse libertades que le permitan a la película encajar en una estructura ordenada de tres actos, sin mencionar los puntos de vista diferentes que se cruzan, como intentar juntar el deshonor con la supervivencia. O sea, es uno o es el otro, se pueden juntar pero no en un mismo personaje (A.K.A. Alex, interpretado por Harry Styles). No puedes intentar sobrevivir, vendiendo incluso a tus compañeros y quejarte de llegar a casa porque te van a mirar feo al no pelear en la guerra.”

“Retomando lo de Bay, Nolan hizo exactamente la misma wea, pero de una forma mucho más agraciada.”

“Se siente forzado el clímax con la conclusión ‘milagrosa’ del filme, es como si hubiese cambiado el tono de la película por apuro o porque no se le ocurrió nada más que pescar a Hans Zimmer, rajarse con unas fanfarrias y una vez de vuelta en Inglaterra en el tren, y escuchar a Tommy leer el discurso de Winston Churchill (el mismo discurso del principio de Ace’s High, que temazo de Iron Maiden) mientras la gente recibe a los soldados como héroes, con cervezas y un buen vacile. Que chucha.”

Comentarios finales

ADOLFO: “Dunkirk me hizo cuestionar el por qué esta película recibe tantos elogios y ‘American Sniper’ de Clint Eastwood se llevó tanto odio siendo que ambas están teñidas de propaganda chovinista occidental y el porqué está más claro que el agua: La Segunda Guerra Mundial sigue siendo una carnicería popular. Me da rabia porque pensé que ‘Bastardos Sin Gloria’ o ‘Fury’ iban a romper con ese círculo masturbatorio que son las películas de esta época. Esta película pudo ser más pero no vio más allá de su ombligo.”

EDO: “El mencionado efecto Nolan™ fue un clickbait feo y descarado, pero al que estamos acostumbrados. Sí, se nota mucho, y por mucho me refiero a que toda la película intenta atraparte como si fuera una planta carnívora (no ESA planta carnívora) y nosotros siendo unas viles moscas, pasándose por la raja el desarrollo de los personajes y el intento de empatía.

Para cerrar, si quieren sacarse el sabor amargo de Dunkirk les recomendamos algunas películas de la segunda guerra: Aimée y Jaguar de Kaczmarek, la historia real de una pareja de lesbianas, una judía y la otra alemana, que luchan por ocultarse durante la guerra. El Submarino de Wolfgang Petersen (está en Neflix) se trata acerca de la guerra desde una perspectiva alemana, donde el confinamiento y la claustrofobia te aprietan los coquitos, o te pega una patá en la teta. Ahí queda a gusto del consumidor.

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(No es de la segunda guerra, pero es la zorra)


Originally published at Plan9.

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