Prison School, el manga de Akira Hiramoto ¿Fanservice excesivo?

Uniformes de prisión escolares, fustas y guiños al BDSM, grandes pechos, personajes masculinos grotescos y un fanservice hacia ciertas filias sexuales. Son elementos que plagan prácticamente toda esta obra.

¿Hay algo más que cuerpos voluminosos y escolares calientes en el manga de Prison School?

Acompáñenme en un viaje hacia el morbo, el libido puber y un pseudo-análisis intelectual que ocultara los motivos reales del por qué estuve leyendo este seinen de comedia ecchi.

Prison School girls

Kangoku Gakuen (監獄学園, Purizun Sukūru) o más conocida como Prison School se publica en la revista Young Magazine desde el 2011, a la fecha lleva 23 tomos de puro fanservice cochinon.

Es uno de los mangas con más ventas de la editorial, de hecho, su ultimo volumen superó las 250.000 copias sólo en Japón y se gano el titulo a MEJOR MANGA en la categoría general de los 37º Manfinfla Kodansha Award.

Incluso llego al mundo de los dorama con una serie producida por Robot que tuvo 9 episodios y se emitió el 2015. Podemos sumar a todo esto su adaptación al animé con 12 episodios, más un OVA que se estreno el 2016 y que su opening es más pegajosa que la mierda.

¿Estará detrás del éxito rotundo de este manga su trama y los profundos temas que toca?

Una historia para calentarlos a todos:

Desde que abrimos la primera página, la obra de Akira Hiramoto es honesta con nosotros, lo que nos ofrece es básicamente “El Edén carnal para adolescentes”.

La Academia Hachimitsu se caracteriza por ser una de las instituciones femeninas con mayor prestigio de todo el Japan, debido a sus estrictas políticas en el comportamiento de sus alumnas. Sin embargo, por motivos de inclusión por primera vez en la historia del recinto se incluirán hombres al nuevo curso escolar.

Uno pensaría que dentro de la historia nos vamos a topar con un sinfín de situaciones problemáticas en las que los chicos tratarán de espiar a sus compañeras o que se podría postular algo semejante al estilo “American Pie”, onda, hagamos una competencia de quien es el primero en perder la virginidad.

Y si bien, es exactamente como parte este manga. Es cuando son encerrados en esta prisión escolar por El Comité Estudiantil Secreto que ordena la escuela desde las sombras, que todo da un giro excepcional en la trama.

Los chicos libidinosos son condenados y arrastrados a seguir un régimen de órdenes y trabajos forzados para no ser expulsados mientras deben asistir a clases por vídeo desde la cárcel estudiantil.

¿Pero a quien mierda le interesa la trama?

Esta comedia de tintes sexuales va en ascenso hacia un montón de situaciones muy irreverentes que aunque en muchas ocasiones ni siquiera apuntan a este lado ecchi, se logran combinar y esto es lo que la resalta con gran diferencia del resto de las comedias de este tipo.

Golpes, humor negro, verde, utilizando el absurdo como bandera de lucha se dejan caer en las viñetas y aunque el humor de golpes te podría llegar a molestar a la larga, las decisiones o situaciones que lo contemplan son tan maravillosamente absurdas que terminan siendo una parte integral de la obra. Otorgándole una homogeneidad natural y muy cómica cada vez que en sus viñetas nos arrojan un personaje “ligero de ropa”.

The Great Escape (1963) es una cinta que podría reflejar la intensión de este manga, resulte a modo de parodia o no, los planes de huida llegan a ser demenciales. Aumentando la tensión en cada capítulo, obligando al lector a devorar página tras página.

¿Fanservice excesivo?

Si, caleta, en síntesis Prison School además del ecchi bordea el soft hentai, si a eso le sumamos lo grotesco que se incrusta dentro de algunas páginas, podría resultar excesivo. Pero está tan bien logrado, que no molesta en absoluto y sea por las distintas situaciones en las que se ven envueltos los personajes #pezónenelojo, la historia engancha y mucho.

Sus personajes no trascienden por su desarrollo, pero cada uno tiene un concepto o temática que llama nuestra atención que como lectores y provoca que los identifiquemos por sus rasgos.

La presidenta del consejo y su seriedad con ribetes fascistas, Jouji “Joe” que tiene una enfermedad que lo hace escupir sangre por la boca, Reiji que esta ligado al masoquismo y es su punto débil a la hora de ejercer castigo sobre él “ignorándolo” a la hora de repartir golpes, y mi favorita Hana que es el reflejo inocente de todas las filias cagadas de la cabeza en el ámbito sexual.

Pero es el dibujo proporcionado por Akira Hiramoto el aspecto más sobresaliente de Prison School.

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Demuestra un conocimiento exacerbado por la anatomía, tanto en el rigor de la forma humana como en sus movimientos. Y se da el lujo de jugar con ella para que nos atraiga 1313 y también para generar completamente lo contrario como en el caso de Reiji y la Vicepresidenta del consejo, que en ocasiones causan repulsión.

El punto más álgido de este manga es la narración a través de sus imágenes. El mangaka hace uso de la yuxtaposición de las viñetas para narrar la historia, sea para generar una situación de humor, tensión y, obviamente, una sobresexualización de sus personajes femeninos, haciéndonos espectadores de cosas que incluso los protagonistas no pueden ver, a través de esto genera una conexión mayor con la historia y termina entreteniéndonos visualmente cuando en restricto rigor en la escena solo están tomándose una taza de té.

Debo confesar que cuando me lo recomendaron, me demoré unos tres meses antes de darle una oportunidad. Series de animé como Keijo!!!! tienen la culpa. Pero estaba muy lejos de la realidad, incluso hasta lo grotesco del manga, esta puesto ahí con afán de divertir al lector.

La mano de Hiramoto contribuye excepcionalmente al gozo que hay detrás de esta lectura. Incluso muchas de sus imágenes destacan por ser realmente bellas y no hablo en referencia a los dibujos de cuasi desnudos, sino por la exquisita forma en que el autor narra a través sus páginas.

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