Semejanzas culturales entre Matar a un Hombre (2014) y Nunca vas a estar solo (2016)

Dos películas relativamente actuales que intentan retratar el orden social chileno, son “Matar a un hombre” (2014) de Alejandro Fernández Almendras y “Nunca vas a estar solo” (2016) de Álex Anwandter. Al comparar estas obras cinematográficas, es sencillo identificar varias semejanzas que detallan cómo distintos sucesos llevan a los protagonistas a “solucionar” sus problemas por su cuenta.

La primera similitud está en el rol del protagonista, que se encuentra inmerso en el contexto social clase media-baja chilena. Tanto Jorge (Matar a un hombre) como Juan (Nunca vas a estar solo), son padres de familia que no poseen capital social, económico, cultural ni simbólico. En este sentido, se remarca la incapacidad de los protagonistas por superar lo impuesto por los sistemas presentados.

Por un lado, en Matar a un hombre se critica fuertemente los vicios de la justicia chilena, debido a una relación de conflicto entre Jorge, el protagonista, con Kalule, un delincuente que comienza a acosar a la familia. En el caso de Nunca vas a estar solo, la crítica va más allá y destapa la ideología del sistema neoliberal chileno. Con pequeños detalles, la obra de Fernández Almendras también lo hace, como con la imagen del ex Presidente Piñera en todas las escenas en las comisarías.

Lo heteronormado

Anwandter logra con su película demostrar que la heteronormalidad es una construcción social, y lo hace justamente presentando un mundo que la deconstruye, y muestra la realidad de los gays pobres en Chile. Considerando que hay escenas sexuales entre dos hombres, se nota su intención de elegir a la homosexualidad y la identidad de género como una crisis en la ideología que se muestra en contra de la homosexualidad, a tal punto que las personas son capaces de agredir físicamente a un gay, solo porque es “un poco diferente” o “raro”.

Anwandter remarca las distintas connotaciones del lenguaje según un determinado contexto. Por ejemplo, su mejor amiga trata a Pablo, personaje que es agredido por su orientación sexual, de “huevona” y sin embargo, sus agresores lo llamaban “La Niña”.

Nunca vas a estar solo (2016)

Aquí se evidencia cómo algo que en apariencia es lo mismo (tratar de manera femenina a un hombre) tiene distintas finalidades; apoyar como degradar. Por un lado, lo que hace la amiga al decirle huevona es aceptar la orientación del personaje, y por otro, los agresores asocian lo femenino con lo débil. Un ejemplo claro de esto, es cuando el agresor de Pablo le comenta “toma las bromas como hombre”.

Otro recurso destacable es la escena en que el agresor central de la película habla con Félix, hombre que mantenía la relación sexual con Pablo, quien lo convence a reunirse con una persona que, según sus propias palabras, posee “cultura, principios”, en desmedro de los que “no tienen idea”.

Es posible ver, además, lo enterado que estaba Pablo en lo cínico que era su padre, ya que él conocía su orientación sexual y no obstante, no se involucraba con tal orientación, ya que inconscientemente había aceptado que tener un hijo homosexual es mal visto por la ideología propuesta en el film -aunque eso no influía al afecto entre padre e hijo-, y por consiguiente, le dificulta la capacidad de generar capital.

Pablo interpretado por Andrew Bargsted, protagonista de Nunca vas a estar solo (2016)

Justamente Juan, padre de Pablo, compartía los valores impuestos por la lógica neoliberal, al comentar que Chile anda bien por gente como él: trabajadores que aprovechan las oportunidades que entrega el sistema, en la posibilidad de adquirir capital económico. En los comienzos de la película, el personaje se presentaba como un arquetipo de alguien que acepta el orden social.

Como paréntesis, comentar también la forma en que la música unía a Juan con Pablo, “música antigua” que legitima la ideología heteronormativa y que Pablo, bailando como mujer, convierte este elemento residual en un elemento emergente, al mezclar valores normalizados con una identidad de género que busca ser normalizada.

Volviendo a la idea de arquetipos, otro que es utilizado en Nunca vas a estar solo, es el de la “vieja copuchenta” del barrio, la cual se atrevía a decirle a Pablo “no te quiero molestar, es lo último que quiero hacer”. Esto dicho justo antes que le comentara de manera insistente, que debería buscarse una “polola”.

Tras la agresión, Juan se da cuenta que por no tener capital alguno a su favor, decide actuar bajo sus propias condiciones, influenciado por el hecho de que el sistema no le entregará la justicia que espera, y adopta un habitus que lo lleva a solucionar sus deudas robando un auto y escapando, dejando a su hijo bajo tratamiento pero con un padre ausente.

Otro personaje con notoria evolución es Félix -la ex pareja de Pablo-, pues adopta los valores que proponen los agresores convirtiéndose en un homofóbico más, evidenciando así una catarsis y la reconstrucción de su personaje.

Con las propias manos

Bourdieu (2007) establece que el campo es “una construcción social arbitraria y artificial, un artefacto que se invoca como tal en todo lo que define su autonomía, reglas explícitas y específicas, espacio y tiempo estrictamente delimitados y extraordinarios” (pág. 108)1. Un personaje que ejemplifica esto -de manera genial-, es el Kalule, antagonista de Matar a un hombre.

Matar a un Hombre (2014), equipo de filmación en rodaje (el de barba y lentes es Alejandro Fernández Almendras, el director)

Este delincuente, al conocer las reglas del juego, los parámetros y límites de la legalidad chilena, logra imponerse sobre Jorge y, debido a esto, se siente en la libertad de acosarlo a él y a toda su familia.

En otras palabras, Kalule utiliza a su favor las prácticas del aparato jurídico para superar a su contrincante en el campo social planteado por Fernández Almendras, el cual busca demostrarse como realista, al igual que el campo creado por Anwandter.

A raíz de esto, el protagonista de esta historia se encuentra con las mismas dificultades que Juan. Al no poseer ningún capital que lo ayude a frenar al delincuente, debe adoptar los mismos hábitos de su contrincante para frenarlo y utiliza la violencia, así como también lo hicieron los agresores de Pablo, su padre al robar el auto y el Kalule.

A diferencia de Nunca vas a estar solo, en Matar un hombre hay más espacio para el rol femenino, ya que la madre de la familia -Marta en este caso-, existe y forma parte de la historia. Y de forma clara, evidencia el poder y la dominación de lo masculino en lo público y de lo femenino en lo privado.

Hogar del protagonista, Matar a un Hombre (2014)

En las escenas donde Marta explota y enfrenta al aparato jurídico, Jorge siempre le pide calma. En un comienzo, marido y mujer confiaban en los caminos de la legalidad para superar el conflicto con Kalule, pero al igual que Juan de Nunca estarás solo, confirman su creencia de que el sistema no los protegerá, y cambian su habitus tomando caminos diferentes.

La dominación de lo femenino en lo privado sucede cuando Marta decide alejarse de Jorge, pidiéndole las llaves del auto y casa, justo después de que el padre de familia adoptara la violencia. Al estar solo, el protagonista decide entregarse a la justicia manteniendo así, la hegemonía de la ideología en la cual necesita de vez en cuando, encontrar culpables de corromper el orden social.

Las crisis que muestran las dos películas, en ninguno de los casos se concilian al 100% con lo establecido, pero sí se les entrega una pequeña satisfacción a los protagonistas al poder solucionar en baja medida, sus conflictos.

Queda en descubierto las expectativas que crea el sistema neoliberal, el cual hace creer que todo es posible con esfuerzo -incluso si esto significa ser violento-, pero por otro lado, las películas grafican el sentimiento de abandono y exclusión de los individuos que tienen escasos niveles de capital, y que se encuentran expuestos por su condición económica y social, como también, por su orientación sexual.

Puedes bajar Matar a un Hombre (2014) con toda confianza, aquí.


Originally published at Plan9.

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