Democratizar el Gobierno: control popular (Francisco José González)

La opción exigida por Podemos Aragón para permitir la investidura de Lambán, y que dio paso a un gobierno de coalición PSOE-CHA, fue un verdadero ejercicio de democracia ciudadana. Hacer girar el discurso político sobre un decálogo de medidas concretas, reales y sociales desmontó y aparcó en el trastero político la vieja práctica del intercambio de sillones.

Sin embargo, desde el mismo momento de la creación del Observatorio Ciudadano, encargado de verificar el cumplimiento del decálogo, se pudo comprobar como el tenderete de mercadillo de la vieja política sigue en el trastero, y está más cerca de volver a instalarse en La Aljafería que de terminar en el punto limpio para su definitivo desmantelamiento.

Tras más de un año intentando (y a veces lográndolo) legislar para la gente se puede comprobar que, desde Las Cortes de Aragón es muy difícil controlar la acción de gobierno, y que las leyes no son la única fuente de normas que regulan las políticas al servicio de la ciudadanía.

La arquitectura institucional, derivada de nuestro modelo constitucional, dificulta enormemente la labor de control al gobierno que debe ejercer cuaquier parlamento. Todo el desarrollo normativo de cualquier ley, tenga la forma que tenga (decreto, reglamento, orden,…) escapa al conocimiento de los diputados y diputadas, que muchas veces saben de esas normas cuando se publican en el boletín oficial correspondiente.

Por eso, cuando se debate si se participa o no en un Gobierno, realmente se está decidiendo si se está al corriente o no de la totalidad de la actividad gubernamental. Y esta es, en mi opinión, la clave de la que surgen las dos preguntas ¿Se puede controlar y condicionar la política del Gobierno de Aragón única y exclusivamente desde Las Cortes? ¿La única alternativa para controlar y condicionar la política del Gobierno de Aragón pasa por formar parte de él?

A la primera pregunta la respuesta, lamentablemente es que el Gobierno escapa al control de Las Cortes porque la ley le ampara.

A la segunda pregunta la respuesta es nuestra obligación, la obligación de Podemos Aragón, es encontrar y articular los mecanismos que nos permitan poder elegir cualquiera de las dos opciones, entrar o no entrar en el Gobierno, de manera libre, sin condicionamientos.

Debería ser nuestro objetivo impulsar un cambio de modelo institucional que permita poder conocer y controlar la acción de gobierno en cualquier momento. Tenemos que establecer un sistema sencillo y accesible que nos permita conocer el desarrollo de cualquier norma en tiempo real para posteriormente, poder intervenir en el sentido que consideremos más apropiado.

Por otro lado, es imprescindible que el Gobierno rinda cuentas ante la ciudadanía, mediante un sistema de doble control.

Por un lado, el Observatorio Ciudadano debería tener carácter permanente, estableciendo al comienzo de cada ejercicio presupuestario las medidas a controlar y verificar, incluyendo la verificación de todas aquellas normas necesarias para la implementación de las medidas aprobadas anualmente.

Y por otro, el Gobierno debería rendir cuentas, en sede parlamentaria (donde reside la soberanía popular) ante la sociedad civil, representada en los diferentes movimientos sociales. Cada nombramiento de alto cargo, la planificación de los diferentes departamentos, organismos autónomos, entidades de derecho público o empresas públicas deberían estar sometidas al periódico control de un Consejo Ciudadano de verificación.

En resumen, que cualquier política pública debe ser sometida preceptivamente (obligatoriamente) a los órganos de participación ciudadana que se establezcan.

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