Impulsando el cambio en el Ayuntamiento de Zaragoza (Miguel Aguilera)

Durante los últimos dos años hemos presenciado una reconfiguración enorme del tablero político: desde la irrupción de Podemos, la configuración distribuida de candidaturas municipalistas en diferentes lugares, o la configuración de federaciones estatales o territoriales como Unidos Podemos, En Comú Podem o En Marea. Cada uno de estos actores entraña su buena dosis de complejidad interna, ya que en todos ellos combinan desde organizaciones y culturas “pre-15M” hasta innovaciones democráticas radicales en sus formas de hacer política. Esto hace que las relaciones entre ellos no sean siempre sencillas de planear.

En el caso concreto del Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza en Común se configura como una coalición de partidos en la que 7 partidos renunciaron a sus siglas para presentarse a las elecciones municipales. Sin embargo, en sus procesos democráticos internos, dos grupos principales se impusieron en las candidaturas, uno agrupando a diferentes corrientes de Izquierda Unida, y otro agrupando a una serie de concejales independientes, entre los que se encuentra el ahora alcalde Pedro Santisteve, que fue apoyado explícitamente por Podemos Aragón durante el proceso de primarias. Igualmente, ZeC internamente se compone de militantes de los diferentes partidos que la componen, y de un gran número de independientes, militantes de movimientos sociales, participantes del tejido asociativo de la ciudad, etc. Esto hace que ZeC no sea un único sujeto homogéneo y que las relaciones con ella deban analizarse con toda su complejidad.

En el lado mediático, la asociación entre ZeC y Podemos, como con el resto de “ayuntamientos del cambio” es prácticamente absoluta. En este momento, las plataformas municipalistas son el único actor de esta fase de asalto institucional que ha conseguido gobernar, y mediáticamente se han convertido de facto en el escaparate de la nueva política y de la revolución democrática que viene fraguando. Escapar a esto es imposible, y un fracaso de los gobiernos municipalistas sería visto de forma generalizada como un fracaso de Podemos y de las diferentes confluencias.

En el caso de Podemos Aragón, se produce la situación incómoda de que Podemos no participa en ZeC, pero a su vez no es posible (ni deseable) simplemente desligarse de ella. Para añadir más complejidad a la situación, el gobierno del PSOE en Aragón depende en buena medida del apoyo de Podemos, mientras que el gobierno de ZeC necesita al grupo municipal del PSOE.

En esta situación, proponemos que la relación entre Podemos y ZeC debería construirse sobre lo que ambas organizaciones tienen en común: una apuesta política que pasa por un rescate ciudadano de las políticas de los últimos años y un proyecto de regeneración e innovación democrática. Creemos que, más que decidir desde Podemos si acercarse o distanciarse de ZeC en su conjunto, lo más útil políticamente es construir las nociones básicas de un proceso político compartido a nivel autonómico, municipal y estatal. Es decir, construir colaborativamente entre ZeC y Podemos una serie de puntos programáticos sobre los que se apuesta de forma conjunta. Desde ZeC se están llevando a cabo una serie de propuestas ambiciosas que entroncan perfectamente con los principios de podemos (políticas participativas, ordenanzas fiscales progresivas, políticas sociales y de vivienda, etc.).

Así, proponemos la creación de un grupo de trabajo conjunto entre Podemos Aragón y Zaragoza en Común, con el objetivo de definir una serie de puntos programáticos que se defenderán de forma compartida. Proponemos que este grupo de trabajo no esté constituido “desde arriba” entre cargos de ambas organizaciones, sino que sea abierto a sus grupos de trabajo y aproveche métodos de trabajo colaborativos para recoger una visión amplia de ambas organizaciones. Dichos objetivos serán aceptados por ambas organizaciones y se plantearán las vías de colaboración para llevarlas a cabo.

Esto tendría diferentes ventajas. Por un lado, facilitaría la colaboración entre ZeC y Podemos al orientarlas hacia objetivos políticos compartidos. Por otro lado, facilitaría a Podemos Aragón explicar su relación con ZeC (que se centraría sobre estos acuerdos concretos, no sobre todas sus decisiones de gobierno) y explicar los éxitos políticos conseguidos en torno a los acuerdos planteados en un grupo de trabajo conjunto.

De lo contrario, nos restringimos a estrategias cortoplacistas. descuidando lo difícil que es valorar el asalto a una institución en tan breve espacio de tiempo, sin haber explorado formas colaborativas de construcción política.

Hay posibilidades, hay voluntad, hay cambio.

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