Propuesta por un Salario Ético (Fernando Val)

Preámbulo y contexto histórico

A lo largo de la historia los trabajadores y trabajadoras han pasado por distintos estadios tanto a nivel de remuneración como de respeto, donde generalmente ambos han ido creciendo de un modo más o menos constante.

Al trabajador/a se le ha denominado de diversas formas: Esclavo, siervo, (a veces vulgo e incluso chusma), artesano (primeros autónomos), trabajador, operario, empleado, colaborador, etc.

Junto con esta evolución en la denominación, han ido mejorando, el grado de libertad, las condiciones de trabajo y el respeto. Del mismo modo, el aumento de la cuantía salarial en términos relativos, es decir de poder adquisitivo, tampoco ha dejado de crecer. Con una excepción, a la cual luego nos referiremos. De tal modo que mientras a los esclavos se les mal-alimentaba lo mínimo para no perecer, si lo hacían tampoco pasaba nada ya que eran poco menos que ganado, en las sociedades modernas, los trabajadores/as han gozado de un nivel de vida bastante aceptable y cómodo. En gran medida, gracias a que al otro lado del telón de acero, el modelo en cuanto a derechos laborales y sociales, ejercía de competencia y antes de que los trabajadores de este lado tomarán el ejemplo ruso de como conquistar esos derechos, mejor ceder un poco.

Este continuó incremento en el nivel de vida se detuvo en los 70 en EEUU y los 90 en Europa, debido al auge político de los neoliberales, tales como Margaret Thatcher y Ronald Reagan, hijos de la “Escuela de Chicago” (Milton Friedman), para pasar al actual retroceso, donde en muchos casos y como consecuencia o excusa de la última crisis de 2007 los salarios, por primera vez en la historia, han experimentado un caída que nadie sabe en que punto se detendrá.

A esta situación llegamos en nuestro país, con un pequeño suelo llamado “SMI” o Salario Mínimo Interprofesional, que en España está ahora mismo en 655€. Cantidad a todas luces insuficiente para cubrir todas las necesidades de una persona y menos de toda una familia. Con lo cual nos encontramos que muchos trabajadores/as a pesar de tener un trabajo a jornada completa son pobres. A día de hoy un 30% de los españoles se sitúan por debajo del umbral de la pobreza y una buena parte de ellos a pesar de trabajar o vivir en familias trabajadoras.

Por tanto llegamos a la cuestión de fondo.

¿Es ética esta situación?

¿Es ético que existan empresas y empresarios a los que no les importe pagar salarios de miseria a sus trabajadores/as?

Es aquí como respuesta donde surge el concepto de Salario Ético, que debería sustituir y superar como concepto al SMI.

¿Que es el Salario Ético?

El Salario Ético, se trataría de aquel que permitiría a cualquier persona llevar una vida digna y plena. Es decir, aquel que permitiría satisfacer todas las necesidades básicas a nivel de alimentación, vivienda, salud, transporte, educación, comunicación, cultura y ocio, de tal modo que la búsqueda de la felicidad a la que todo ser humano tiene derecho no fuera una quimera. De tal modo, que ningún trabajador/a se viera en la situación de trabajar y a pesar de ello ser pobre.

La cuantía por tanto debería garantizar para el trabajador/a y su familia:

1. Una alimentación equilibrada y saludable

2. Acceso a una vivienda en condiciones de salubridad razonable, bien sea por adquisición mediante préstamo hipotecario, bien sea en régimen de alquiler, así como todos los muebles y enseres necesarios.

3. Acceso a todos los productos y servicios sanitarios que no estén cubiertos por el Sistema Nacional de Salud, como la parte a pagar de medicamentos, elementos oftalmológicos como gafas o lentillas, ortopedia, prótesis, cuidados e intervenciones dentales, etc. Así mismo se debería garantizar el acceso a la practica deportiva de modo saludable.

4. Acceso a los medios de transporte público. El único elemento de transporte privado que cubriría este Salario Ético, sería una bicicleta por persona dentro del núcleo familiar. El automóvil no se considera una necesidad básica. Aunque quizás este aspecto habría que estudiarlo con detalle en el medio rural, donde el transporte público es casi inexistente.

5. Acceso a cualquier nivel de educación desde la guardería, estudios primarios, secundarios hasta la educación universitaria. De modo que cualquier persona pueda alcanzar el grado de educación que desee.

6. Acceso a la comunicación, por medio de la adquisición de todos aquellos equipos y servicios necesarios para cubrir las necesidades de comunicación y complemento de la educación, la cultura y el ocio, tales como: Televisor, radio, ordenador, teléfono móvil, internet de banda ancha y telefonía.

7. Acceso a la cultura. Productos culturales y de ocio tales como, libros, películas, documentales, cine, teatro, videojuegos, turismo, etc.

La cuantía de dicho Salario Ético debería verse incrementada en el caso de tener familia y también podría ser algo menor en el caso de los menores de 18 años.

Implicaciones éticas y sociales

Si todo el mundo se comportara de un modo ético, no sería necesario legislar entorno a este concepto de Salario Ético, ya que todo empresario es consciente a groso modo del coste de la vida y por tanto sabe perfectamente si con el salario que paga, ese trabajador/a puede vivir dignamente o no.

Aquí no caben el típico planteamiento de que si pago lo que un trabajador/a necesita para vivir dignamente tengo que cerrar mi negocio, por que en ese caso, quien tal argumento utiliza, en realidad no tiene un negocio, lo que tiene es un medio de explotación humana, que nos retrotrae a los tiempos de la servidumbre o la esclavitud. “Si con mi negocio no puedo pagar salarios éticos y dignos no puedo seguir con la actividad.”

Debe pensar por el contrario, que en un contexto generalizado de Salario Ético, todos ganan. Los empresarios recaudan más porque los trabajadores/as disponen de mayor poder adquisitivo y por tanto la economía real se mueve. Y que una plantilla de trabajadores/as felices, donde los problemas económicos no existen, es mucho más productiva y da un servicio mucho mejor al cliente.

Por otro lado, como sociedad, liberamos tensión y se evita un enfrentamiento a la larga entre capas sociales. Por no hablar de la reducción de la delincuencia que conllevaría, ya que como es sabido, los índices de pobreza y de criminalidad van de la mano.

Aprendamos del pasado, la opresión o el empobrecimiento de los trabajadores/as solo ha traído monstruos en forma de revoluciones violentas o regímenes fascistas.

Modo de implementación

Es obvio que en primer lugar para implementarlo, sería necesario tener un gobierno que gobernara para la gente y no para los poderes fácticos, dado que estos se van a oponer siempre a cualquier tipo de avance en este sentido. Y por supuesto un gobierno que abrazara el concepto y lo hiciera suyo. Sin este requisito, nada de lo siguiente será posible.

Para ello se debería crear un Organismo Regulador del Salario Ético, creando un equipo profesional multidisciplinar que midiera y analizara estadísticamente cada año los precios de una “cesta” que englobara todo lo anteriormente citado, creara unas medias ponderadas y dedujera de ahí, cual es la cuantía necesaria para satisfacer esas necesidades. Esta cifra se publicaría cada mes, y tendría efectos de actualización automática obligatoria de todos aquellos salarios que se encontraran en el umbral de Salario Ético.

Dado que hoy en día disponemos de tecnología suficientemente avanzada, todo este proceso se podría realizar de manera automatizada.

También habría que tener en consideración, que este cálculo no debería ser igual para todo el estado, sino que se debería realizar por provincias o al menos por Comunidades Autónomas. Dado que el coste de la vida no es igual en todo el territorio. Y podría darse el caso de trabajadores/as con el mismo Salario Ético con un mayor o menor poder adquisitivo en función del lugar de residencia.

Quizás, para no perjudicar de cara a la contratación a los trabajadores/as con familia a su cargo y por tanto más caros en términos de “Salario Ético”, el extra que ese trabajador/a cobraría en relación al soltero/a, lo debería abonar el estado con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

Por último, para evitar que la implantación de este Salario Ético fuera traumática, se debería acometer dicha implantación de modo gradual y progresivo, por ejemplo a lo largo de cuatro años. El primer año en unas pocas provincias a modo de experiencia piloto, para poder realizar ajustes antes de su total implantación. Luego, en los tres años siguientes, se implantaría en el resto, pero de un modo progresivo. Es decir, incrementando desde el SMI hasta el Salario Ético óptimo, de modo escalonado y buscando fórmulas de voluntariedad, frente a la imposición.

De igual modo, se podría premiar con incentivos en forma de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social o deducciones fiscales a aquellas empresas que no tuvieran ningún trabajador por debajo del Salario Ético vigente. También se las podría homologar con un sello que las distinguiera de cara a sus consumidores que en su gran mayoría también son trabajadores/as.

Seguimiento y actualización

Las necesidades humanas, no son una constante y a lo largo de la historia, con los avances científicos, tecnológicos y culturales estas se han ido ampliando.

Por ello, en períodos más largos, por ejemplo cada cinco años o cada diez, el organismo responsable, debería evaluar junto con sindicatos y organizaciones patronales, si nuevas necesidades son incluidas dentro de “la cesta” del Salario Ético o por el contrario, otras han caído en desuso y deben salir de dicha cesta.

Por ejemplo, en los años 50–60, el consumo del tabaco podía ser visto como una necesidad, hoy lo veríamos como una aberración sin sentido considerarlo necesidad.

Conclusión

El Salario Ético debería ser un paso más en la evolución humana y sus relaciones laborales. Si como sociedad no tenemos la valentía de acometerlo, todo apunta a que el retroceso va a ser cada vez mayor y podemos encontrarnos con un neofeudalismo de las transnacionales, unos gremios de artesanos en forma de PYMEs y unos trabajadores/as convertidos de nuevo en Siervos de la gleba.

¿Es esto lo que queremos para nuestros hijos?

Empresario, ¿Es esto lo que quieres para tus empleados/as? Si es así, al menos ten el valor de decírselo a la cara.