Poder y control . Aracne y Atenea

Las Hilanderas, también conocida como La fábula de Aracne, se expone en el Museo del Prado de Madrid

El tema del poder y el control en la sociedad y en Internet se ha enredado esta semana en mi cabeza con la fábula de Aracne, representada por Diego de Velázquez en el cuadro “Las Hilanderas”.

Aracne era una hermosa joven de extraordinaria habilidad para tejer. Gentes de todos los lugares venían a ver sus trabajos y quedaban maravillados. Tales eran los elogios que se decía que su maestría superaba la de Palas Atenea, diosa de la sabiduría e inventora de la rueca. Aracne, muy orgullosa, aceptaba los halagos sin saber que la diosa estaba a punto de presentársele.
Un día mientras tejía, sentose junto a Aracne una vieja y advirtiole que la diosa estaba muy enfadada por su falta de humildad. Una mortal no podía compararse con una deidad. La joven, lejos de amedrentarse, siguió con sus quehaceres, ignorando las palabras de la anciana, lo que desató la ira de Palas Atenea. Se mostró ante la chica y le retó a tejer sus mejores tapices para compararlos con los suyos.
Ambas se afanaron en la tarea. Atenea representó de manera genial a los doce dioses principales del Olimpo en toda su grandeza y majestad y en las esquinas simbolizó cuatro castigos que los mortales recibían al osar desafiar a los dioses. Pero Aracne tenía agallas. No solo tejió mágicamente un tapiz hermoso sino que en él reprodujo el rapto de Europa por parte de Zeus, padre de Atenea. Era uno de los engaños que utilizaba Zeus para conseguir favores sexuales de diosas y mujeres.
Atenea enfureció por la afrenta pero no pudo decir que no fuera una obra suprema. Rasgó el tapiz de arriba a abajo y asestó un golpe mortal de necesidad a Aracne. Cuando la muchacha estaba a punto de fallecer, Atenea le salvó pero le condenó a hacer lo que más le gustaba en vida, le condenó a tejer por toda la eternidad. Convertida en araña.

Podemos ver la reacción de las élites cuando el pueblo llano trata de colocarse a su mismo nivel en las relaciones de poder establecidas. Cuando intenta usar sus mismas herramientas para hacerle daño. No pueden permitirlo. Necesitan que estemos al otro lado de la brecha digital, social, económica…para controlarnos. Nos intentan advertir, camuflados, engatusándonos, de una manera falsamente democrática. Nos seducen con tal perfección que ya no necesitan más que a nosotros mismos para que nos vigilemos.

Y si nos rebelamos y algún valiente se zafa de la soga al cuello, emplean todo su arsenal para detenernos: leyes restrictivas, represión, perpetuación del modelo transmisivo de educomunicación, etc… No permiten el empoderamiento de la población. Sin embargo, no nos golpean fatalmente. No interesa. Prefieren enredarnos en las redes, que las tejamos sin conciencia por el resto de nuestros días. Como Aracne en la fábula de “Las Hilanderas”.

Aprendamos y enseñemos a manejarnos en las relaciones de poder. Demos la oportunidad de hacerlo. Cada uno tiene la capacidad de cambiar, al menos a sí mismo, e influir en su entorno. Conozcamos las reglas si queremos entrar en el juego de poderes. Solo así podremos fluir con sentido. Solo así.


Agradecimientos a Almudena, Iván y a todo el equipo del programa “El Prado para Todos”