Música por delante y por doquier,
caras que osan caminar
no se sienten miradas,
solo quieren divertirse;
se acercan caras conocidas.

Luego,
el taxi huele a doscientos
ebrios vomitando al unísono,

es una sinfonía aturdida por
música que arruina tímpanos
e inspira realidades relativas,

realidades de las que algunos luego
quizás se arrepienten, otros las aplauden
y algunos otros no las recuerdan.

Luego,
el ámbar hace su magia
destructiva en ojos resentidos,

esa cruel sinfonía ‒
no la de los ebrios, pero
la de los tímpanos ‒

regresa entre sueño
y vigilia, entre dolor
y esa promesa que nunca cumplimos:

Esta es la última vez


Tengo una newsletter a la que envío un nuevo poema cada 15 días, si te interesa podés sumarte en Monday Medicine. Gracias!

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.