¿Era más fácil antes?

¿Era más fácil antes?
 Más claro, desde luego,
 menos caliginoso,
 como de materias más livianas.

¿Éramos distintos antes?
 Más pequeños, seguro,
 menos pantanosos,
 y todo tenía un tono más real.

¿Eran los sueños más constantes?
 Más presentes, más largos,
 y cruzábamos ese río
 en cada mirada, a cada paso,
 y había menos miedo.

¿Era más fácil antes?
 Todo no, pero algo sí,
 y un mano era una mano,
 y un beso lo era todo,
 y la risa valía más que la queja
 y la mordedura fatal de la rabia.

¿Éramos distintos antes?
 Más sensibles, menos simples,
 sabíamos vivir, nosotros,
 sin mirar tanto a los demás,
 sabíamos reírnos de todo,
 no había tantas pantallas,
 y muchas más carreras.

Era más duro,
 puede,
 menos perpendicular,
 y de un color gastado,
 pero también más real, y sencillo,
 y reíamos más, de todo,
 y corríamos, sobre todo sin razón,
 vivíamos sin tanta razón,
 sin tanto colorido.

¿Era más fácil antes?
 No, pero había más estrellas,
 y soñábamos más.


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