Breve sobre La Ciudad y los Perros

La Ciudad y los Perros de Vargas Llosa nos sumerge al mundo castrense*, donde la obediencia ciega es premiada y el desacato es reducido. En la obra se refleja la realidad social dentro del Colegio Militar, donde se observa el maltrato de índole racial o social que sufrían los cadetes por parte de sus mismos compañeros y de los oficiales, quienes intentan implantar una idea falsa de virilidad y una simulada moral militar; el culto a la violencia y la crueldad es practicada de manera ritual tanto por los cadetes como por los oficiales.

Los cadetes intentan rebelarse a esa realidad de disciplina impostada, creando su propio mundillo de tráfico de pisco, novelitas pornográficas y competencias masturbatorias si el tiempo lo permite, sin embargo, terminan imitando de forma grotesca al Colegio Leoncio Prado, que hace a la vez de remiendo de un hogar, ante la carencia que la mayoría de los alumnos sufren. Son huérfanos imitando inconscientemente la sombra de quien creen su padre.

La sociedad ejerce un rol muy importante en la novela, pues construye las personalidades y frustraciones de los personajes. Los tres protagonistas surgieron de familias fragmentadas: Alberto, el Poeta, soporta los llantos de una madre convertida a devota debido a los engaños de su padre. Ricardo, el Esclavo, abandona una infancia tranquila con su madre y su tía, para trasladarse junto a un padre resucitado y déspota. Mientras que el Jaguar deambula por los prostíbulos y se dedica a desvalijar casas desde temprana edad, teniendo como tutor a un ladronzuelo.

Sin embargo, y mirando desde otra perspectiva, lejos de las frías paredes del colegio encontramos a Teresa, ese aroma de hogar que cada uno de ellos busca como refugio de todos sus conflictos. Ella hace de hilo conductor y de alguna manera es el punto en común de los tres jóvenes, que a pesar de ser tan diferentes entre sí en carácter y clase social, encuentran en Teresa un consuelo entre tanta tensión por el esfuerzo de imponerse una máscara de hostilidad a manera de protección.

Podría decirse que la novela no solo realiza una crítica al sistema militar sino que puede considerarse una diatriba que se proyecta a toda la sociedad: con sus propias jerarquías, prácticas violentas para mantener el status quo y los valores morales que pueden doblegarse a voluntad siempre en defensa de las “buenas costumbres”.

  • *Curioso la similitud con la palabra “castración” y luego la veneración a la hombría, étc.

Fotografía de Oriol Maspons.