Cordialidad

Estoy en el JFK esperando a mi vuelo de vuelta. Llevo un mes en Estados Unidos y podría seguir, hay tanto por descubrir. Me llevo una buena experiencia, creo que las diferencias de la cultura americana con la nuestra darían para todo un libro. Y cuando hablo de diferencias es porque hay muchas cosas que me sorprendieron positivamente, aunque también he verificado muchos de los mitos que conocemos de todas las series que seguimos y las películas de Hollywood.

Me llevo la impresión de que los americanos son gente muy abierta y cordial. Cuando subes a un taxi siempre recibes un «How you doin!?», expresión que abre la veda para iniciar conversación siempre que el pasajero esté dispuesto. Con Nati en Baltimore aprendí a mantener la conversación activa devolviendo la pregunta, lo que generó viajes mucho más interesantes a partir de entonces. También en las tiendas y bares suelen recibirte con una sonrisa, pendientes de que te sientas a gusto y que termines satisfecho tras tu consumición. Seguramente en el caso de la hostelería también esté implicado el sistema de propinas que siguen aquí, pero a mí me parece una tendencia general, y es una forma muy educada de tratarse.

En las tiendas, los clientes conversan habitualmente con los dependientes, y entablan conversación con el resto si hay más gente en el local. Aunque sean completos desconocidos. En muchos casos me recordaba al trato que se da en Teverga entre la gente del pueblo y los tenderos de toda la vida. Dan una vuelta y curiosean, conversan, y preguntan cualquier detalle que les interese, no tienen miedo a molestar. En muchas de las colas que tuve que hacer para acceder a un museo, o a cualquier local popular en Nueva York, siempre es fácil entablar conversación. No parecen tener miedo al que dirán, que pensará la otra persona si pregunto. Son gente alegre y abierta.

No es que en España seamos de poca conversación, pero muchas veces encuentras mucha gente profesionalmente frustrada trabajando de cara al público. No cuesta nada ser amable, y aquí es algo que viene de serie. Aunque tengo una visión parcial de la sociedad americana me encontré con gente que se ríe, que conversa, que se interesa por ti. Puede que sea todo de cara a la galería, que luego se encuentren situaciones de injusticia en su contexto ante las que no reaccionen o tomen partido, no me encontré en la situación. Pero su cordialidad creo que es auténtica. Me pareció encontrar a gente feliz, una sensación que no me acompañó en viajes a otros paises que no fueran mediterráneos o latinos. Y es algo que no esperaba.

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