La importancia de los experimentos para un Product Manager

De qué sirve diseñar y crear el mejor producto del mundo, sino sabemos si nuestro segmento o público objetivo lo van a encontrar útil. De qué sirve pensar y definir funcionalidades o features del producto, sino tenemos claro si van a ser las adecuadas para el primer lanzamiento.

Como Product Manager seguro que te has encontrado ante estas situaciones más de una vez. Y seguro también que no ha sido nada sencillo encontrar la respuesta a esas preguntas, pero si eres un buen Product Manager, has sabido averiguarlas 😉 ¿Cómo? Gracias a la definición de hipótesis y al diseño de experimentos que permiten comprobar si esta se ratifica, o no. Y para ello, el Lean Startup se convierte en tu mejor aliado.

El Lean Startup es una manera de abordar el lanzamiento de negocios y productos que se basa en el aprendizaje validado, la experimentación científica e iteración con el cliente.

Para entender bien esta metodología es fundamental conocer cuáles son sus pilares fundamentales:

  • Business Design, combinando Design Thinking y la propia estrategia que se quiere seguir a lo largo de todo el proyecto.
  • Customer Development. Podremos definir qué experimento diseñaremos después a partir de los siguientes elementos:
  1. Problem-solution fit.
  2. Product-market fit.
  3. Growth-model fit.
  4. Business-model fit.

Lanzar tu producto más rápido te permite aprender antes de tus clientes. Además, esta es la única forma de reducir la permanente incertidumbre que encontramos en el mercado ;)

  • Desarrollo ágil. Estas dos palabras hacen referencia a la construcción de productos de manera iterativa e incremental.
El Lean Startup no responde a la pregunta cómo debemos hacerlo, sino a si debemos hacerlo.

Es importante tener en cuenta que cuando trabajamos con clientes no buscamos analizar sus opiniones: queremos analizar sus comportamientos. ¿Por qué? Porque las opiniones son efímeras y son más fáciles de manipular que una acción. Esto es algo muy importante a la hora de diseñar experimentos, ya que si queremos ver y entender el comportamiento y las acciones de una persona, debemos tenerlo en cuenta desde el principio. Así, no solo veremos el por qué de una determinada acción, sino que también entenderemos el cómo.

En este punto es importante hablar del segmento, del público objetivo o target al que queremos dirigir nuestro producto, ya que este será la mejor fuente de información que jamás podrías tener. Lo ideal es encontrar a tus early adopters, ya que ellos estarán más dispuestos a probar cualquier producto. Su feedback será realmente importante ya que a partir de él tendremos que tener en cuenta si pivotar o no.

El aprendizaje validado nos permite saber por qué hacemos unos determinados experimentos frente a otros.

Y ahora que ya sabes en qué consiste un experimento, te contamos cuáles son los elementos que debe contemplar el mismo:

  • La hipótesis: ¿qué queremos validar?
  • La muestra experimental: sobre qué grupos de early adopters se va a realizar el experimento?
  • El periodo del experimento: ¿cuánto va a durar el experimento?
  • El experimento o el MVP Low Fiability.
  • Qué métricas vamos a considerar para extraer conclusiones del experimento.
  • Punto de validación.

Y ahora te preguntarás, ¿qué tipos de experimentos puedo crear y diseñar para mi proyecto? Pues toma nota que aquí te lo contamos:

  • Landing Page. En este caso para corroborar la hipótesis planteada, podrás incluir un CTA (Call To Action) en tu página y ver cuál es la reacción de los usuarios ante tal estímulo. Los puntos fuertes de esta práctica son:
  1. Pones en contacto rápidamente a tu oferta con tu potencial cliente.
  2. Utilizas herramientas que te permitirán medir la conversión, el interés, la viralidad, etc.
  • Mago de Oz. Este experimento se basa en hacer de manera manual lo que haría el producto realmente. Los beneficios de este test son:
  1. No se necesita una operación ni stock, ni logística, todo se hace a mano.
  2. Con un pequeño experimento con clientes reales validaremos nuestra principal hipótesis.
  • Test de conserje. Gracias a este experimento puedes ofrecer tus servicios en la vida real ya que empezarás realizando un trabajo muy manual que solo podrás desarrollar cuando quieras escalar para satisfacer la demanda.
  • Test de humo. Con este experimento darás a los early adopters de tu marca un trial que les permite disfrutar de la experiencia que ofrece tu producto. Además, obtendrás un feedback valiosísimo de cara al producto final.
  • Imposter judo. Te permite poder ofrecer productos que ya están en el mercado sin desarrollar nada. ¿La ventaja de este experimento? Si sabes adaptarte a las necesidades de tus potenciales clientes, aprenderás como si se tratara de un producto terminado.
  • Dry-wallet test. El objetivo es validar el precio del producto. De esta forma podrás medir el interés real hacia el producto a través del pago. Es importante tener en cuenta que nunca cobraremos por algo que no existe, pero sí que podremos compensar con futuros descuentos.
  • Test A/B. Gracias a este experimento podremos medir el comportamiento de los compradores y ajustar la propuesta de valor que ofrecemos.
  • Power Point. Establece las categorías del producto mediante valores, ya sea según la dificultad de desarrollo o por el precio que conlleve desarrollar cada funcionalidad.

Estos son solo algunos de los diferentes tipos de experimentos que puedes realizar a la hora de lanzar tu producto. Ahora te toca a ti decidir y ¡llevarlos a la práctica! En nuestro próximo curso te contaremos más sobre ellos y cómo esta validación es clave para tu proyecto.