Ser incoherente

con la gestión del tiempo y no sentirte frustrado

qué camino tomar, y desde dónde elegir…

Cómo ya sabés, me gusta meterme con los que son tan jodidamente indecisos y desordenados como yo. Ese conjunto hermoso de confusión y dudas que tengo, y creo que tenemos cada día.

Y es que me parece que hoy

“La indecisión no es una virtud noble”

La frase es de Alana Massey en un artículo que puedes leer completo aquí. Frase que tomo como bandera en defensa de los indecisos.

Y creo en el argumento que da Alana Massey es de lo más inspirador. Lo cool, dice, es justamente, demostrar lo poco que necesitas esas indecisiones. Porque lo que es cool es estar lo suficientemente alejado de cualquier cosa que nos ponga en el caso de tomar partido. Porque esta toma de decisiones no hace más que dividir entre blancos y negros. Polariza lo que está en mi entorno.

Y este es el mayor problema de quienes procastinamos. No nos sale esto de polarizar. Queremos ser coherentes. Tomar uno de los dos caminos. Pero no a todos nos pasa que podemos auto-regularnos. Y decirnos debo hacer esto y no aquello. Y lo haré porque debo, porque soy coherente conmigo…y todas esas cosas que uno se dice.

Es que estamos en estado de indecisión constante.

Y esas indecisiones nos lleva a la falta de acción. Y toda esa falta de decisión, buscado la coherencia…

La incoherencia como espacio de posibilidad

Qué es la coherencia? Cuando te gustan los diccionarios y las etimologías lo más lógico siempre es sacarse las dudas por ese lado.

Pero empiezo por el principio. Hace unos días hacía mucho frío. En este hemisferio es invierno. Se congregaba mi ciudad en torno a un mitin de orden político…luego de eso tuve la oportunidad de charlar sobre la capacidad con unos de los chicos que es amigo mío y reflexionamos sobre el tema siguiente: la coherencia.

Hace unos días yo mismo decía algo referido en uno de mis post. Había que ser coherente. Y de golpe mi amigo me hizo ver, aunque en otro campo, qué es esto de la coherencia.

La coherencia, llegamos a la conclusión, era una re-afirmación de algo. Algo que decimos es lo que soy…Entonces, en conclusiones, somos coherentes cuando hay algo que se repite una y otra vez.

Hasta ahí, me parecía que estaba de acuerdo con él. Y nos preguntamos si eso que se repite era lo que queríamos que se repitiera. Y cómo esa lógica abría o cerraba oportunidades. 
Si cada vez que quiero hacer algo nuevo, parto desde esa coherencia interna conmigo, qué resultado puedo esperar.

Qué historia me estoy contando y qué historia puedo escribir a partir de eso que me estaba contando.

Dicho de otra manera, para lograr cambios, debía transformarme en otra cosa. Como el argumento del libro de Dispenza, para cambiar los resultados que ves tienes que “Dejar de ser Tú”. Hay que cambiar mi historia presente y pasada.

Entonces coherencia también se es:

Y entonces ahí aparece la doble pregunta…qué quiero cambiar y qué quiero conservar de eso que digo que soy yo.

qué quiero cambiar y qué quiero conservar de eso que digo que soy yo.

Sino entiendo mal, eso sería algo así como desaprender y aprender nuevamente. Y estarás esperando saber que tiene que ver esto con nuestra productividad personal…

En productividad puede ser igual, desaprender cómo nos relacionamos con nuestra prioridades, cómo las definimos, y para qué las tenemos ahí.

Nuestra consciencia del tiempo se acorta o se achica según nuestra percepción. Según cómo me digo qué es esto que estoy siendo, en relación a mi presente; cómo me relaciono con mi entorno a partir de mi atención a al presente. Y esa atención muchas veces se hace más flexible cuanto más incoherente es con mis propias expectativas.

No podemos hacer que el reloj disminuya su marcha sólo podemos hacer que nuestra atención esté ahí, presente, para mí.

Y al estar presente ahí, para mí, facilita asumir qué tengo que dejar, qué espacios libres quiero disponer. Estos serán los espacios para conectar conmigo y reflexionar…

Si lo digo en otras palabras, sería; cuando gestiono de otra manera mi tiempo comienzo una transformación en mí…

Por eso la productividad es el camino, y el camino pide para dar otro paso, que cambies desde dónde estas poniendo tus expectativas al dar ese paso. Sino nunca un hombre habría dado la vuelta al mundo, porque nadie lo había hecho antes, o no se habría tirado desde un avión en paracaídas la primera vez, o se hubiera inventado el cine sonoro, todas esas cosas en algún punto eran incoherentes para los que rodeaban a estas personas.

Asumir esos cambios como una aventura te quita la necesidad de saber que vendrá en ese camino en cada paso, seguramente habrá días en que nada salga como lo pensamos, y semanas completas donde parezca que no hemos hecho nada de lo que habíamos definido como prioridad, si miras bien estás avanzando en cuanto te das cuenta que algo pasó allí, lo ves, y reconoces que pudiste hacer otra cosa. Hay aprendizaje. Esa incoherencia puede que nos de miedo. Que nos de miedo de dejar de ser quien soy. Y es posible que dejes de ser quién es eres, y también es cierto que puedes transformarte en algo más grande, más flexible, dispuesto a ver desafíos más grandes.

Anímate a hacer algo distinto cada vez, algo incoherente con lo que es tu historia. Y recuerda que…

La productividad es el camino. Disfruta


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PD: como pracastinador obseso no prometo la semana que viene realizar otro artículo, al menos no antes del miércoles cuando las alarmas se enciendan.