Después de comer perdices

Los heels no son los únicos mal bookeados en WWE

Sasha vs Charlotte. Imposible recordar cual de sus múltiples choques es.

Por lo general cualquier obra de ficción suele tener un final feliz en donde el protagonista de la historia recorre el camino del héroe hasta cumplir con su destino y vivir en paz el resto de su existencia. Pero todas estas historias suelen darse en un universo cerrado del que nunca volvemos a saber ya que la existencia de este va unida a su historia. Cuando esta se acaba, este se acaba con él. Sin embargo, lo que diferencia al wrestling del resto de ficciones es que nunca tiene fin. Ni siquiera un pequeño parón de temporada. En el wrestling no existe el vivieron felices y comieron perdices porque al día siguiente de ver a nuestro héroe triunfar ya le tenemos que ver pelear en otra batalla. En el Rey León podemos imaginar que Simba gobierna durante largos años su reino animal sin sobresaltos, pero en el wrestling estamos condenados a nuestros protagonistas caer, ya sea de una manera o de otra. El wrestling es una rueda en la que el trono va a pasando de héroes a villanos enlazando historias con otras en una cadena sin fin, pero que los faces no puedan ganar hasta el fin de los tiempos no debería significar que sus victorias no significasen nada como ocurre en WWE ahora mismo.

Si nos ponemos a repasar el historial de, no solo el campeonato mundial, sino de todos los títulos de la compañía (incluido NXT) podemos ver claramente que la empresa tiene problemas a la hora de bookear a los campeones faces. Hemos vivido recientemente muchas peleas y cambios titulares que nos han hecho emocionarnos, pero que en el panorama de la empresa, no han acabado importando. Para poner un ejemplo, repasemos la rivalidad Miz-Ziggler. Fue sin duda de lo mejor del 2016 y que logró que el público se volviera a volcar con Ziggler después de mucho tiempo sin hacer. El título vs carrera fue una lucha que provocó un hype que hacía años que un título secundario no provocaba en los fans. Ziggler ganó, logró mantener viva su carrera y una de los triunfos mas importantes de esta….Y al mes siguiente Miz tenía de nuevo el título. Así de simple, ¿por qué? Porque WWE no sabía que hacer con Ziggler de campeón pero sabía que podía generar ese pequeño momento de alegría. Pero por desgracia no es un caso único. Sami Zayn perdió el título de NXT en su primera defensa en Takeover, DIY lo mismo con los campeonatos por pareja, Ambrose ganando el título Intercontinental a finales de 2015 para perderlo de vuelta con Owens en febrero o Ryder perdiendo ese mismo cinturón el día siguiente a ganarlo. O marchándonos a lo mas reciente posible, el reinado de dos semanas de Cena de este último mes, el cual fue especial por ser el número 16 y el que igualaba a Flair, pero que se ha visto que no tenía razón de ser. Esta situación nos ha llevado a extremos tan ridículos como el de Charlotte, que ha perdido tantas veces el título que cuando Bayley la venció en Raw la gente lo recibió con cierta frialdad porque creían que iba a perderlo en poco tiempo.

Ziggler en uno de sus pocos instantes como campeón Intercontinental

Prácticamente todos los reinados largos que ha habido recientemente en la WWE han sido de heels. Rollins 7 meses, Owens 6 meses, Lesnar 8 meses, Rusev con el título de los Estados Unidos 6 meses, y Miz 9 meses sumando sus dos últimos reinados como campeón Intercontinental. Por el contrario vemos que entre los faces la tendencia es prácticamente contraria. Cierto, que algunos proyectos de reinados largos como el de Bryan o el de Roman se vieron truncados por la lesión del primero y el positivo de Reigns, pero tampoco sabemos hasta cuando iba a durar esto. Por ejemplo, en NXT, Nakamura, a pesar de ser probablemente el mayor draw de la historia del show, ha estado jugando a la patata caliente con el título estos meses. No digo con esto que todos los reinados cortos sean malos, si son bien ejecutados y son coherentes con la historia pueden ser totalmente positivos. Mi problema es que en WWE parece que solo pueden bookear a los faces como underdogs que deben luchar siempre contra las adversidades, y lo peor de todo, que las derrotas no les afectan para nada hasta que de vez en cuando alguno hace un turn heel debido a la frustración.

Para WWE bookear campeones heels es mas fácil porque puedes hacerles retener de mil maneras que “dejen bien a todo el mundo” (las comillas nunca fueron mas útiles en una frase). El comodín de la DQ o de una interferencia aleatoria siempre está a mano para ese tipo de campeones. Pero con un campeón face, te tienes que mojar, ya que este tiene que ganar limpio durante mucho tiempo, y WWE no tiene la confianza de hacer esto con nadie. Y es especialmente grave porque, siempre hablamos de la poca credibilidad de los heels como Kevin Owens, pero si los faces no pueden aguantar un título un mínimo de tiempo, jamás se van a poner over con el público. Puede que el face parezca mejor protegido que el heel porque a la larga logrará mas triunfos y además limpios, pero desde mi perspectiva un face que solo vive de momentums específicos, acaba siendo igual de inoperante para el bookeo que un heel que luce inútil pero que a larga acaba teniendo los mejores reinados.

Durante abril de 2005 y octubre de 2007, John Cena tuvo el título alrededor de 24 meses, y por el camino Randy Orton y Edge se establecieron como Main Events, y no me parece casualidad. Cena había estado tan protegido que aunque Edge u Orton perdieran contra él, el solo plantarles cara, ser una amenaza para él, ya les hacía verse importantes de cara al público. Pero no hay que irse tan lejos en realidad. Roman Reigns siempre genera mucha polémica por ser el tipo que siempre llega a los instantes finales de la Rumble, que ya es tres veces campeón, que ha logrado mil cosas que no se merece, pero cuando el año pasado la empresa quiso dar un paso mas allá con AJ Styles, Roman era su rival perfecto, porque todas las victorias que había acumulado lo hacía ver con mucha diferencia el luchador mas fuerte de la compañía. Y lo mismo pasó cuando Bálor subió a Raw. Su victoria sobre Roman fue muchísimo mas importante que la que logró en Summerslam sobre Rollins, porque este podrá ser un buen luchador y el Jesus Crossfit, pero no transmite ningún aura de importancia. Vencer a Rollins no vale para nada porque Rollins realmente no ha hecho nada. Canjeó un maletín y tuvo el título por mucho meses, pero siempre a la sombra de la Autoridad. Ese es problema de WWE, no genera nuevas estrellas porque vive del cheap pop, de la reacción al momento, y no piensa en la construcción a largo plazo. John Cena como campeón de los Estados Unidos o Asuka en NXT fortalece la idea que pretendo defender. Cena se vio rodeado de mid-cards que a nadie le interesaban, mientras Asuka se ha enfrentado a una división muerta por las recientes subidas al roster principal, y ambos mantuvieron el interés solo por lo fuertes que se veían esos campeones.