¡LOCO! ¿Qué haces hablando solo?

Seguro que alguna vez hemos encontrado a alguien hablando solo y hemos pensado “este/a está loco/a” o incluso nosotros más de una vez nos hemos avergonzado porque nos han pillado hablando con nosotros mismo. Pero ¿por qué tenemos esa concepción? Realmente, es saludable ese diálogo?

Constantemente estamos hablando en silencio con nosotros mismos y es algo espontáneo y natural. Cuando hay algo que nos perturba o nos inquieta comenzamos una conversación muy profunda con nosotros mismos, por ejemplo a las tres de la madrugada sobre eso que nos dijo nuestra amiga que nos molesto tanto. Sin embargo, esta charla interior es bastante positiva ya que entrena nuestra mente y ayuda a planificarnos, planea las acciones que vamos a llevar a cabo, da forma a nuestras emociones y mejora nuestra memoria, al repasar mentalmente lo que debemos hacer. En definitiva, el diálogo interno nos ayuda a controlarnos.

Sabemos que este no es el único sistema de autocontrol que poseemos, sin embargo, se ha demostrado que es el que utilizamos con mayor frecuencia, aunque no siempre resulte eficaz. Así, por ejemplo, cuando a las tres de la madrugada estamos dándole vueltas a eso que nos dijo nuestra amiga, lo único que queremos es que cesen esos pensamientos para poder dormir. Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece y no siempre nos conlleva a un resultado exitoso. Entonces, es cuando nos tenemos que levantar y ponernos a leer, ver un capitulo de una serie, etc para poder detener ese pensamiento.

Volviendo a la cuestión inicial, por qué en algunas ocasiones todos estos pensamientos los verbalizamos y qué consecuencias tiene? Se ha descubierto que esta charla externa con nosotros mismos tiene un papel fundamental en el control de una tarea y que incluso la mejora. Así por ejemplo cuando estoy cocinando, me digo “ahora un poquito de sal que está un poco soso y una pizca de pimienta para darle más sabor” o cuando leo la receta en voz alta para intentar no saltarme ningún paso o equivocarme en las cantidades “ añadimos 500 gramos de harina y mezclamos con los ingredientes líquidos”. Por lo tanto, la función de esta charla no es otra que mejorar nuestro rendimiento en una determinada tarea.

Es aquí dónde desmontamos el mito de qué hablar solo es fruto de un desequilibrio mental, pues es todo lo contrario, es señal de un buen funcionamiento cognitivo. Ya no creamos que estamos locos por hablar solos, creamos que somos más eficientes.