Terminando con la ACT.

El siguiente paso de esta terapia sería acabar con los significados del lenguaje. En los posts anteriores comenté como el lenguaje es un arma de doble filo que nos hace revivir eventos dolorosos del pasado, nos hace tener miedo acerca de eventos futuros, etc. Esta fase se denomina desliteralización. El paciente tiene que aprender a observar los pensamientos, los recuerdos como simples piezas del lenguaje y no como eventos que pueden dañarnos o reglas que debemos de obedecer. Me acabo de acordar de una palabra que es muy frecuente en el lenguaje y que a veces nos hace daño. La palabra PERO, que generalmente contradice lo anteriormente dicho, por ejemplo: Si una persona te dice “te quiero, pero eres demasiado distante”. En este caso si usamos la palabra “Y”: te quiero y eres demasiado distante, suena bastante distinto. En la primera frase podemos llegar a pensar que esa persona realmente no nos quiere cuando eso no es así y simplemente está usando la palabra menos adecuada. Otro ejemplo quizás más claro sería el típico “tengo que ir a clase, pero no tengo ganas”, sería mejor expresarlo de esta forma: “tengo que ir a clase y no tengo ganas”. Seguro que más de una vez has usado estas frases y has tenido alguna que otra discusión.

Muchas veces nuestro futuro paciente se quejará de que ha tenido actos o pensamientos dañinos y que debido a estos actos es una persona dañina. La persona se identifica como un ser dañino por lo que ha dicho en una situación concreta. La ACT utiliza herramientas para que nuestras historias personales no dos digan lo que somos o no somos de forma automática (esto al fin y al cabo se trata del uso del lenguaje). La metáfora más apropiada para acabar con esta identificación del paciente sobre sí mismo sería la “Metáfora de la Casa y los Muebles”. Se le dice al paciente que se imagine en una casa llena de muebles. Y se le pregunta si los muebles son la casa o la casa contiene muebles. A continuación, se le puede hacer otra pregunta tipo: ¿Una casa deja de tener valor si sus muebles son viejos, feos o están estropeados? La respuesta es no. La casa sigue teniendo un valor independientemente de los muebles que tenga. De esta forma el paciente se dará cuenta de que él es valioso independientemente de sus pensamientos y actos puntuales. Por tanto, lo que tú piensas o sientes (muebles) no conforma tu identidad (casa). No eres tú.

Aún estando todo abandonado, esta parte interior con piscina sigue tenido valor.

El siguiente paso sería hacer que el paciente pensase en qué clase de persona quiere ser, qué es lo valioso para él/ella, etc. Después de que tenga claro cuales son sus valores. Tenemos que ayudar al paciente a establecer objetivos en base a esos valores. Esta es la parte denominada Compromiso (ACT, terapia de aceptación y compromiso), donde la persona se compromete a aceptar esos eventos privados negativos que tanto evitaba y a alcanzar sus metas. Para ello podemos usar la metáfora del pantano. Hay que decirle al paciente que se imagine que está viajando y que a lo lejos ve su destino, una montaña. Tras andar durante un rato se encuentra con un pantano que tiene que cruzarlo pero si lo hace se llenará de barro. En este momento podemos preguntarle al paciente como se sentiría si se encontrase en esta situación, lo más probable es que empiece a decir que no es justo que esté ahí el pantano, etc. A continuación, le diremos al paciente que ya sabe que hay un pantano y que solo se manchará con barro y no pasará nada más. Además, hay que decirle que solo tiene dos opciones: cruzarlo o abandonar su viaje. Tiene que elegir.

Este último paso nos permite saber si la persona va a ser capaz de alcanzar sus objetivos aunque tenga por el camino muchos obstáculos o si se rendirá.