¿Tienes la manía de querer quedar siempre bien?

“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”. -Nicolás Maquiavelo.

A todos nos gusta quedar bien. Que los demás tengan buena opinión de nosotros, formar parte de ese grupo de gente de los que todos dicen “es muy buena persona” y sentirnos satisfechos con lo que hacemos por los demás. A priori, no tendría por qué haber un problema en todo esto. Pero, en ocasiones, lo hay. Por ejemplo, una mujer de 33 años que, en un momento de su vida en que todo parecía ir bien, empezó a sufrir episodios fuertes de ansiedad y decidió pedir ayuda.

En la consulta de su terapeuta, encontró una respuesta que ella ya imaginaba. “Vivía completamente obsesionada por quedar bien con los demás. Era algo a medio camino entre ayudar a la gente que quiero y reforzar la imagen que tenían de mí como alguien servicial. Si me enteraba de que se había muerto la tía abuela de una conocida, me escapaba al tanatorio en la hora de comer; si una amiga estaba enferma, aunque solo fuera un catarro, sacaba horas de donde fuera para ir a verla, a llevarle una revista o una sopa; si cualquier amigo me pedía que lo acompañara a un lugar, por muy aburrido que me pareciera, no tenía la capacidad de decir que no”.

El problema de ella es que se encontraba, como ella misma reconoce, y como su terapeuta le hizo ver, a medio camino entre la obsesión por quedar bien, la constante necesidad de cuidar de los demás. Dijo: “Llegó un momento de mi vida en que me di cuenta de tres cosas: la primera, que el estrés que nunca me había generado ni el trabajo ni ninguna otra cosa me lo estaba generando la necesidad de quedar bien con los demás; la segunda, que mi vida estaba a la cola de mis prioridades, y las de los demás siempre le pasaban por encima; y la tercera, que fue la que me hizo espabilar, que no me apetecía absolutamente nada todo lo que hacía. Se había convertido en una tortura ir a visitar a amigos enfermos, llamar constantemente para preguntar por la salud de sus familias y estar informada de si podía hacer algo por ellos.Y eso me hacía sentir hasta mala persona”.

Quizá lo siguiente podría ser aprender a ser “egoísta” y no solo eso, sino también, hacérselo saber a los demás.