La enfermedad de la normalidad

Alberto Meza
Aug 31, 2018 · 4 min read
Recuperado de Google Images, 31–08–2018 a las 12:51

La enfermedad mental siempre ha estado rodeada de misticismo y supersticiones debido a la complejidad del fenómeno, así como también, por la dificultad de delimitar y especificar lo que es normal y lo que no lo es.

Existen, por lo tanto, diversas definiciones de lo que entendemos por psicopatología, de entre las cuales podemos resaltar dos, sobre las que se discutirán. La primera, aunque ya no es tomada tan en cuenta por los profesionales de la salud mental, sí que ha quedado plasmada en la creencia popular; con respecto a la segunda, ésta busca tomar en cuenta la complejidad previamente dicha.

La definición primera establece que entendemos por enfermedad mental como toda aquella conducta aleja de la norma (Malter, 1970), introduciendo aquí, otro concepto igual de polémico, y en mi opinión, subestimado, el de normalidad.

En primera instancia resulta importante aclarar algunos puntos, la normalidad es un término técnico que no debe de trivializar ni tampoco asignarle juicios de valor ( lo normal es bueno y lo anormal es malo), ya que es un concepto estadístico -aunque algunos autores (Sarráis, 2016) plantean varios criterios de normalidad, el estadístico es,por demás,el mayormente utilizado-. Siendo tal definición como “aquel o aquellos que se ajustan a los valores medios” (Pérez y Gardey, 2013). Si recordamos la campana de Gauss, se puede establecer que es justo en donde la mayoría de los datos se aglutinan.

Recuperado de Google Images el 31–08–2018 a las 12: 53

Con esta aclaración podemos diferenciar, entonces, entre la normalidad-anormalidad, bueno-malo, salud-enfermedad. Un ejemplo que ayuda a aclarar el punto anterior es el siguiente:

Se plantea, acorde a cifras de ONUMujeres (2017), que la mayoría de las mujeres ha sido violentada de una u otra forma, por lo tanto, apegándonos a la definición estadística, resulta normal violentar a la mujer, ya que es una conducta que la mayoría de las mujeres muestra, ergo, todo mujer que no sea violentada es anormal.

No obstante, algo que todos tenemos (o deberíamos de tener) en claro, es que violentar a la mujer es una conducta inaceptable, ya que atenta contra los derechos humanos y dignidad de ellas (introduciendo la parte moral) aunado al hecho de que, en muchas ocasiones la violencia puede ser tomada como una patología (sea social o psicológica; metiendo el proceso de salud-enfermedad). Podemos ver que el criterio de normalidad resulta discordante con la concepción cotidiana donde todo lo normal es bueno.

Se podría concluir que, definir a la enfermedad mental desde el criterio de normalidad estadística resulta reduccionista, ya que ignora la complejidad de la psicopatología y de los fenómenos sociales que están implicados en ella, tales, como la estigmatización.

Recuperado de Google Images el 31–08–2018 a las 13:05

Con respecto a la segunda definición, de un corte más psicoanalista, podemos definir a la enfermedad mental como la angustia que genera la falla del Yo al momento de mediar entre las pulsiones del Ello y las exigencias del Superyó (Sánchez, 2008).

Ahora bien, esta definición resulta más inclusiva en el sentido que toma en cuenta la complejidad de la enfermedad mental y de los síntomas que conlleva. Aunque podría acusarse de subjetiva, no logra ser condenada por tal situación debido al hecho que establece una serie de condiciones para considerar la enfermedad mental, ya que, la definición de angustia queda concretada en la teoría, siendo lo único subjetivo aquello sucesos que desatan la angustia.

Aclarando el hecho de que sí presenta un dejo subjetivo, es porque tiene como base el simple hecho de la individualidad de los seres humanos, situación que resultaría negligente el ignorarla al momento de atender a pacientes con este tipo de enfermedad.

En conclusión, el estudio de las enfermedades mentales es un extenso abanico de áreas de conocimiento y variables de diversos índoles, por lo que intentar reducir la definición de psicopatología no nos permitiría comprenderla, si no en su totalidad, sí de una forma más amplia

Referencias

Malter, B. (1970). Modelos para el estudio de la psicopatología. En B. Malter, Principios de psicopatología. México: McGraw Hill.

ONUMujeres. (agosto de 2017). Hechos y cifras: Acabar con la violencia contra mujeres y niñas. Obtenido de ONUMujeres: Hechos y cifras: Acabar con la violencia contra mujeres y niñas

Pérez, J., & Gardey, A. (2013). Definición de normalidad. Obtenido de Definición.de: https://definicion.de/normalidad/

Sánchez, J. (2008). Psicoanálisis. En L. Oblitas, Psicoterapias Contemporáneas (págs. 65–88). México: Cengage Learning.

Sarráis, F. (2016). Concepto y objeto de la psicopatología. En F. Sarráis, Psicopatología. Navarra: Universidad de Navarra.

Psicopatología y personalidad 2020–1

Medium de la clase psicopatología y personalidad

    Alberto Meza

    Written by

    Psicopatología y personalidad 2020–1

    Medium de la clase psicopatología y personalidad

    Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
    Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
    Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade