La Metapsicología y sus Tópicas
I y II
Metapsicología es un término creado por Freud para designar la psicología que él planteaba, sustentada en un conjunto de modelos conceptuales como la teoría de las pulsiones, el proceso de la represión, la ficción de un aparato psíquico dividido en instancias, entre otros (Laplanche y Pontalis, 1996, p. 225).

Mientras tópico hace referencia a una “Teoría o punto de vista que supone una diferenciación del aparato psíquico en cierto número de sistemas dotados de características o funciones diferentes y dispuestos en un determinado orden entre sí, lo que permite considerarlos metafóricamente como lugares psíquicos de los que es posible dar una representación espacial figurada. Corrientemente se habla de dos tópicas freudianas, la primera en que se establece una distinción fundamental entre inconsciente, preconsciente y consciente, y la segunda que distingue tres instancias: el ello, el yo, el superyó" (Laplanche y Pontalis, 1996, pp.430–431).
Dichos autores, Laplanche y Portalis (1996), junto con Iturbide (s. f. ) nos señalan lo siguiente respecto a las dos tópicas propuestas por Freud.
Tópico I
- consciente, preconsciente e inconsciente -
Conciente Es el sistema que nos pone en contacto con la realidad a través de todo lo que percibimos, ya sea afuera nuestro (lo que vemos, escuchamos, hacemos, etc.) o en nuestro interior (lo que deseamos, sentimos, recordamos, etc.)
Preconsciente designa una cualidad de la psique que califica los contenidos que no están presentes en el campo de la conciencia pero pueden devenir en conscientes.
Inconsciente se utiliza para connotar el conjunto de los contenidos no presentes en el campo actual de la conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos (sentimientos, pensamientos, fantasía) que buscan regresar a la conciencia o bien que nunca fueron conscientes y su cualidad es incompatible con la conciencia.
Tópico II
- Ello, Yo y Superyó -
El Ello es la instancia más antigua y original de la personalidad y la base de las otras dos. Comprende todo lo que se hereda o está presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro inconsciente. Representa nuestros impulsos o pulsiones más primitivos. Constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Opera de acuerdo con el principio del placer y desconoce las demandas de la realidad.
El Yo es la instancia del aparato psíquico que encarna el mundo de la razón y la reflexión. El yo evoluciona a partir del ello y actúa como un intermediario entre éste y el mundo externo. El yo sigue al principio de realidad, satisfaciendo los impulsos del ello de una manera apropiada en el mundo externo. Utiliza el pensamiento realista característico de los procesos secundarios. Como ejecutor de la personalidad, el yo tiene que medir entre las tres fuerzas que le exigen: las del mundo de la realidad, las del ello y las del superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento de su organización integrada.
El Superyó es la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Consta de dos subsistemas: la “conciencia moral” y el ideal del yo. La “conciencia moral” se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.
Referencias.
Laplanche, J. y Pontalis, J.B.(1996). Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós
Iturbide, L. L. (s.f.). Capítulo IV. La metapsicología freudiana. España. (pp. 1–37). España. Recuperado de: https://ocw.ehu.eus/pluginfile.php/13440/mod_resource/content/1/La%20metapsicolog%C3%ADa%20freudiana%20%28texto%29.pdf
