¿PSICOANÁLISIS Y TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD?

López Piña Stephanie Guadalupe


En las últimas décadas se ha investigado mucho sobre los trastornos límite y existe numerosa literatura al respecto, también en el ámbito psicoanalítico. Para poder llevar a cabo una clasificación de las contribuciones más significativas para la comprensión del límite, puede ser útil hacer referencia a la aportación de André Green, que en su obra La folie privée. Psychanalyse des cas limites clasifica las contribuciones más importantes en tres corrientes, la Freudiana, Kleiniana y la corriente winnicottiana, sin embargo, me enfocare en la primera de estas, es decir, la Freudiana:

  • La corriente freudiana

En los trabajos de Freud, hay pocas indicaciones que hagan referencia directa a los casos límite, pero algunos trabajos anticipan las características de los mismos. Por ejemplo, en Neurosis y psicosis (1924; citado por Green, 1991) Freud dice:

“[…] el Yo conseguirá evitar la ruptura si consigue alterarse a si mismo y disminuir su propia compactez y unidad, hasta el punto de fragmentarse. Estando así las cosas, las incoherencias, las extravagancias y las locuras de los hombres podrían ser concebidas de forma análoga a la de sus perversiones, aceptando las cuales los individuos consiguen evitar las represiones.
En conclusión, hay que enfocarse en el problema de cuál podría ser el mecanismo, análogo a la represión, que permite al Yo separarse del mundo exterior.”

Esta cita anticipa el rol de la escisión del Yo, que tendrá cada vez más importancia en las obras de Freud.

La escisión no será limitada entonces a las perversiones, sino que dañará el funcionamiento intrínseco del Yo; la escisión puede ser observada en lo que Freud llama “incoherencias, extravagancias y las locuras de los hombres”. El rol de defensa contra la psicosis que estos rasgos desarrollan permite reconducirlos a los casos límite.

Escisión del yo, recuperado el 2/11/18

A lo largo de la obra freudiana, muchos conceptos y teorías pueden ser conectadas con los casos límite, como la importancia de los primeros traumas y de las primeras distorsiones del Yo, la fijación a mecanismos de defensa más antiguos, la concepción de la pulsión de muerte, donde muchos analistas reconocerán la importancia de la agresividad, aunque conceptualizada e interpretada de forma diferente.

Hablando de organización límite, Kernberg la define como una estructura de personalidad que por sus características específicas y estables se diferencia de esas situaciones inestables entre neurosis y psicosis, inicialmente identificados como estados límite. De acuerdo con las teorías propuestas por Klein, Kernberg plantea que en la formación de este tipo de organización de personalidad, la agresividad primaria juega un papel muy importante, mucho más que los eventos traumáticos.

El autor se refiere con esta definición a un grupo de pacientes que presentan cuatro rasgos clave (Kernberg, 1975):

1. Manifestaciones no específicas de debilidad del Yo:

Un aspecto del funcionamiento del Yo es la capacidad para demorar la descarga de los impulsos y modular los afectos como la ansiedad. Los pacientes borderline, según Kernberg, son incapaces de conducir las fuerzas Yoicas para realizar esas funciones debido a debilidades inespecíficas inherentes. De modo similar, tienen dificultad en sublimar pulsiones poderosas y utilizar su conciencia para guiar la conducta.

2. Tendencia hacia el proceso primario de pensamiento:

Estos pacientes tienden a regresar hacia el pensamiento de tipo psicótico en ausencia de una estructura o bajo la presión de afectos intensos.

3. Operaciones defensivas específicas:

Como hemos dicho, la principal defensa es la escisión, que Kernberg ve como un proceso activo de separar afectos e introyecciones contradictorias. La escisión en este tipo de paciente se manifiesta de la siguiente manera:

a) una expresión alternada de conductas y actitudes contradictorias, que el paciente no considera importantes y las niega débilmente.

b) una compartimentación de todas las personas que están vinculadas con el paciente en partes “buenas del todo” o “malas del todo”, con oscilaciones frecuentes entre estas partes en cada individuo.

c) visiones contradictorias coexistentes y representaciones del Self que alternan en su predominio de día en día y de hora en hora.

Otras defensas como la idealización primitiva, la omnipotencia y la desvalorización, reflejan de modo similar las tendencias de escisión. Según Kernberg, otra defensa que predomina es la identificación proyectiva, en la cual las representaciones del Self o del objeto son escindidas y proyectadas sobre otros en un esfuerzo para controlarlas.

El límite y la mentalización

Desde el modelo de la teoría del apego, una contribución muy significativa para la comprensión del trastorno límite es la de Peter Fonagy, cuyo concepto de mentalización es uno de los ejes centrales de su aportación.

La mentalización o función reflexiva es una función simbólica específica fundamental, tanto en la teoría psicoanalítica como en la teoría del apego. Se define como la capacidad de explicar, formarse creencias y dotar de significado las conductas del otro en términos de pensamientos, deseos o expectativas. Consiste en atribuir al otro un mundo interno representacional-mental o, dicho de otra forma, considerar al otro como poseedor de una mente cuyos contenidos determinan y permiten comprender los comportamientos de las personas.

La función reflexiva está muy unida al apego. Si el apego seguro es concebido como la adquisición de procedimientos para la regulación de los estados indeseables de excitación, es muy probable que dicha información se adquiera de manera más consistente, y esté representada más coherentemente, cuando el estado afectivo del niño le sea devuelto de una manera acertada y no abrumadora.

Lo que es realmente crucial es la capacidad mental de la madre para contener al bebé, y responder de manera que demuestre conocimiento sobre de estado mental del niño, y también devolverle la sensación de que puede contener dicho estado. Si el apego seguro es producto de una contención exitosa, el apego inseguro puede verse como una identificación del niño con la conducta defensiva del cuidador. Si este es rechazante, puede fracasar en su respuesta a la ansiedad del niño, mientras que el cuidador preocupado, puede reflejar el estado del niño con demasiada claridad. En cualquier caso, el niño no habrá conseguido interiorizar una representación de su estado mental. La proximidad al cuidador es, en este caso, mantenida a costa de comprometer la función reflexiva.

Como hemos dicho, la capacidad de entenderse a sí mismo y entender a los otros es un logro clave a nivel evolutivo, y la ruptura de esta habilidad es, según Fonagy, el principal aspecto de la psicopatología límite (Bateman y Fonagy, 2010; Luyten y Fonagy, 2015). En esas circunstancias, los pacientes tienden a perder la capacidad de control y la función reflexiva, pasando cada vez más a modos de no-mentalización de experimentar la subjetividad. Esos modos de funcionamientos primitivos de pre-mentalización incluyen: equivalencia psíquica (donde los eventos mentales son considerados poseedores del mismo estatus que la realidad física), pensamiento teleológico (la presunción de que las dificultades emocionales se pueden resolver haciendo; por ejemplo, la rabia puede ser resuelta con actos destructivos o violentos) y modelo simulado (donde la subjetividad llega a separarse completamente de la realidad y la mentalización se vuelve excesiva pero carente de profundidad y sentido auténtico) (Luyten y Fonagy, 2015).

La mentalización tiene la función de mantener un sentido de integración y coherencia del Self , vinculando actos observados y experiencias a estados intencionales plausibles. Debido a la fragmentación del Self como resultado de problemas en los procesos de mentalización, los pacientes límite, a menudo, se caracterizan por una tendencia a exteriorizar partes ajenas del Self, las cuales son a su vez percibidas como amenazantes para el propio Self, en un intento de restaurar la coherencia de la experiencia del mismo. Esta necesidad de externalizar puede ser expresada con comportamientos de exoactuación, autolesiones, y/o tendencia a coaccionar a otros en roles específicos (por ejemplo, el de la persona que abandona o descuida).

La principal causa de ruptura en el proceso de mentalización, y que juega un papel importante en la psicogénesis de los estados fronterizos, es el trauma psicológico. El trauma puede poner en peligro la capacidad del niño de desarrollar la capacidad de mentalizar de cuatro maneras (Bateman y Fonagy, 2010):

  1. El niño puede, defensivamente, inhibir la capacidad de pensar acerca de los pensamientos y sentimientos de los otros, en relación a la experiencia de intención malévola de los otros.
  2. Un excesivo estrés precoz puede distorsionar la función de los mecanismos de excitación, bajando el umbral de la mentalización automática.
  3. Una prolongada excitación del sistema de apego por un trauma lleva hacia discapacidades específicas en la mentalización.
  4. La identificación con el agresor puede llevar a la disociación de un “Self-ajeno” interiorizado.

De este modo, algunos aspectos de la personalidad fronteriza surgen de una integración inadecuada de las primeras formas de representación de la experiencia interna, las cuales deberían ser, en circunstancias normales, la base para mentalizar las experiencias de la realidad psíquica. Según Fonagy (2004) esto comporta una rigidez en las representaciones internas, en la experiencia del Self y en los patrones de relación con las personas, factor que constituye un obstáculo muy importante a la hora del cambio terapéutico.

Este tema en lo personal me pareció fascinante, tomando en cuenta que el yo es una estructura que no es estática y que se encuentra en contante dialogo con las demás instancias psíquicas, lo patológico en esta situación es cuando el yo no logra equilibrar las demandas de esta, escindiéndose y trastornando su experiencia con los objetos.

Finalmente los invito a revisar las referencias citadas, para complementar esta información.

REFERENCIAS: