A nadie le importan tus calorías quemadas
El mercado de los wearables parece estar viviendo su momento de gloria. Día tras día se presentan nuevos dispositivos o aplicaciones dedicadas a contabilizar los pasos que realizamos, las calorías quemadas, distancias recorridas y demás datos casi inútiles, pero que su componente social les ha sabido dar una opción rentable en el consumo de nuevas tecnologías.


Dejando de lado a dispositivos como los de las empresas TomTom, Garmin o Suunto, quienes llevan años desarrollando éstos productos, muchas nuevas pulseras o relojes han aparecido de la noche a la mañana. Léase Nike+, FitBit, Microsoft Band (otro posible Zune de la compañia) y el Apple Watch.
Está claro que el factor social de estos dispositivos es el que manda a la hora de conseguir nuevos usuarios. Los datos poco importan, en realidad pocos usuarios entienden las gráficas que generan dichas aplicaciones o poco les interesan. La gran mayoría de las pulseras FitBit terminan abandonadas en el cajón de algún armario, sin embargo, han conseguido estar en las primeras listas de venta por varios meses.
La Asociación Médica Norteamericana ha declarado, meses atrás, que a ningún médico le interesan los datos recolectados por dichos wearables; luego de que varios pacientes se presentaran en sus consultas con tablas de gráficos impresas carentes de sentido.


El deporte es salud y acompañado de una dieta correcta nos asegura el disfrute de nuestros mejores años de vida. En lo personal, cuando practico deporte me gusta disfrutar del entorno y la compañía, poco o casi nada me importa lo que dice mi reloj (utilizo un Suunto Ambit R2 que se sincroniza con su plataforma Movescount).
Como podrán ver yo también he mordido el anzuelo de los wearables, eso sí, mis datos están en formato privado y poco me importan. ¿Si realmente no me interesan a mí, porqué deben importarle a los demás?
La otra cara de la moneda también es que a las pulseras cuantificadoras les falta mucho para ser útiles.