El día que decidí matar a mi protagonista

No todo vale en una historia. Hay veces en las que conviene tachar y empezar el capítulo de nuevo. Fuente: propia.

Como escritor, me he pasado los últimos nueve meses trabajando en una historia que me apasiona y me encanta. No sigue una estructura ni un género muy tradicional y su humor es bastante extraño, pero es justamente por eso por lo que me motiva tanto.

La cuestión es que este verano estoy muy ocupado en varios proyectos y no me queda casi tiempo para escribir, así que he dejado esa historia paralizada hasta septiembre. Algunos días trato de dedicarle unos minutos, pero se hace imposible continuarla como es debido.

El otro día me puse a escribir sin saber muy bien qué estaba pasando en la historia ni cómo la iba a continuar. Decidí improvisar, tanto que hice que al protagonista le dispararan por detrás y le atravesaran el pecho. Él se llevaba las manos al torso viendo la sangre y caía al suelo muerto. Y fin; ahí acababa su vida, justo antes de la parte final del libro en la que se desarrollaría toda la acción.

Naturalmente no podía dejarlo morir y continuar sin el narrador. No tenía sentido y los lectores se iban a enfadar por tal estupidez injustificada. Acto seguido, el protagonista se despertaba en una sala junto a mí — el escritor — y hablábamos sobre lo ocurrido. Después lo resucitaría y todo quedaría como algo que nunca debió haber ocurrido. Entonces ¿para qué servía esa escena? ¿Para qué matar al personaje principal y confundir al lector? Solo podía perjudicar al libro y no aportaba nada ni al capítulo ni a la obra. Así que decidí borrar esa parte, no sin antes guardarla para mostrarla completa en un futuro, quizás como escena eliminada del libro.

Lo que quiero decir con todo esto es que hay veces en las que escribimos escenas o partes que sobran y no nos atrevemos a eliminarlas, bien sea para no acortar el libro o porque estamos convencidos de que es algo que debe estar por el simple hecho de que lo hemos escrito nosotros.

No todo vale. Debemos ser críticos con nosotros mismos si queremos hacer algo realmente bueno. Reescribiré esa parte de mi historia y me ceñiré a lo que pensé en su día que pasaría, que es algo mucho mejor, más divertido y más importante para la trama.

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Josekopero es aficionado las humanidades y el arte, además de la tecnología. Ha publicado dos libros y su afán por la escritura no se detiene ahí. Puedes seguirle en twitter aquí, y puedes echarles un ojo a sus dos novelas, «Potatus» y «Psiro», en su página web.

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