Nacionalismo virtual

El mundo esta cada día más conectado a Internet… ¿Pero se extenderá esto a las personas? Fuente

Una nación se compone de las personas que se consideran parte de ella. Por ejemplo, no puede existir una nación catalana sin catalanes. O, en otras palabras, una nación es un ente que solamente toma forma en las mentes de sus integrantes, y que se desvanece sin afectos.

Tradicionalmente, una nación se ha entendido como un conjunto de personas que conviven en una parte del mundo, cuyas fronteras terminan allí donde termina ese sentimiento. Existen excepciones. Los judíos, por ejemplo, son un caso paradigmático de una nación que ha cruzado fronteras.

Internet, sin embargo, está cambiando el paradigma social. Hoy las personas comparten intereses, aficiones, sentimientos e ideas desde todo el globo; independientemente de su origen geográfico y social. Esto lleva a la siguiente pregunta: ¿es el nacionalismo un sentimiento ligado únicamente a nuestro contexto geográfico y cultural más cercano? Si ya lo era poco, ahora ha dejado de serlo.

Internet se presenta como la herramienta del cambio, y creo que sus consecuencias aún están por llegar

La red es un espacio virtual donde se crean comunidades que pueden formar más la identidad de una persona que su propio tejido social. Permite reaccionar a los eventos de actualidad, compartir alegrías, preocupaciones y penas. Permite a las personas pasar a formar parte de algo mayor, de algo en lo que se ven reflejados como individuos.

No sé si el nacionalismo virtual tomará conciencia algún día. Ni si se crearán comunidades tan fuertes que superarán barreras geográficas y sociales, que unirán más a sus miembros que un Estado, o una Unión Europea, o unas Naciones Unidas. No lo sé, pero lo espero.

Espero que un día empaticemos tanto con los atentados en Turquía como con los de Francia porque, aún lejos, todos son parte de nosotros. Porque hemos hablado, o jugado, o intercambiado opiniones con ellos. Espero que abramos los brazos a todo refugiado de guerra, porque al final son parte de nuestra identidad. De nuestro pueblo. De una nación llamada Humanidad.

Internet se presenta como la herramienta del cambio, y creo que sus consecuencias aún están por llegar. Tengo esperanza.

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Albert Grau Carbonell recientemente se graduó en Física y ahora escribe desde los Países Bajos, donde estudia un Máster en Nanomateriales. Escribe en elLibro de a Bordo desde hace seis años.

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