Papismo climático III: mitos calentológicos
Cualquier concepto que pasa de la ciencia a la sociedad arrastra tras de sí una cohorte de ideas más o menos variopintas que la complementan y la convierten en una historia, algo así como un pequeño cuento común. Los conceptos que atraviesan esas capas sociales deben adaptarse a las mentes a las que llegan y eso significa que deben simplificarse e, incluso, degenerar.
El calentamiento global antropogénico es uno de esos conceptos científicos al que, al traducirse al lenguaje cotidiano, le ha salido moho. Echemos un vistazo a algunas ideas pintorescas pero erróneas que ese colectivo que llamamos la gente suele asociar al cambio climático.
La Tierra nunca ha estado tan caliente como ahora
Si somos ortodoxos, sería válido decir que la Tierra nunca ha estado tan caliente en la historia, esto es, en los últimos cinco mil años en los que tenemos registros escritos. Si somos estrictos, además de ortodoxos, debemos admitir que no tenemos ni idea, pues las reconstrucciones climatológicas que abarcan el período histórico son estadísticas y llevan asociado un rango de incertidumbre que en ocasiones puede superar la temperatura actual.
Lo que la ciencia ortodoxa dice es que antes de aquello, en eras que abarcan los miles y las decenas de miles de años, la Tierra ha estado en numerosas ocasiones más caliente que hoy.

Vale, ¡pero nunca se ha calentado tan deprisa como en esta época!
La serie instrumental de temperaturas más larga que disponemos es la Central England Temperature, que se remonta a 1659. En ella podemos encontrar cambios de temperatura tan o más bruscos que los que hemos vivido en los últimos años. Compárese en la gráfica siguiente las dos primeras décadas del siglo XVIII —un calentamiento de casi dos grados — con cualquier otro grupo de veinte años.

La velocidad de calentamiento es un fenómeno que se desvanece al considerar reconstrucciones climáticas a cuya resolución no podemos pedirle demasiado. No hay forma de saber si no hubo un período en el pasado con una variación mayor de temperatura.
¡El ártico se derrite, que lo he visto en las noticias!
Lo que has visto en las noticias es el deshielo primaveral del Ártico (o de la Antártida). Los cambios estacionales en esas regiones (¡como en todas las regiones!) son mucho mayores que los cambios interanuales. El hielo de los casquetes polares crece en los meses de frío y decrece en los meses de calor. Y, para el hielo, decrecer implica la ruptura y formación de icebergs.
Hablando de lo cual, es encomiable la atención que los medios han prestado a la «salud» del hielo ártico, que alcanzó su mínimo en 2012. Lo que es incomprensible es el despiste o escasas ganas de informar de la extraordinaria salud de su prima, la Antártida, que en 2015 obtuvo su extensión máxima de los últimos treinta y siete años.
Los corales morirán y las islas se inundarán
Una fuente de histeria climática es la creencia de que un ligero aumento del nivel de las aguas podría hundir los atolones —islas sin apenas relieve formadas sobre barrera de coral — . Mucha gente podría perder su forma de vida si esta amenaza se cumple.
Pero podemos respirar tranquilos. Los corales mueren constantemente, erosionados por las corrientes oceánicas; si la isla que soporta no se hunde es porque los individuos muertos son reemplazados por otros nuevos. Los corales pueden crecer y, de hecho, crecen. Recientes estudios descubrieron que 23 de 27 atolones estudiados mantuvieron su extensión o crecieron en las últimas décadas.
Así que en lugar de preocuparnos porque los habitantes de pobres islas-nación pierdan su hogar, empecemos a preocuparnos porque mejoren su nivel de vida.
Habrá más «fenómenos meteorológicos extremos» por culpa del calor, que es agobiante…
¿Qué son los fenómenos meteorológicos extremos? Pueden ser huracanes, tornados, olas de calor, inundaciones y sequías.


Las figuras anteriores muestran la ausencia de una tendencia al alza en tornados y huracanes. Sí existe una ligera tendencia creciente de sequías en dicho país, pero un reciente artículo publicado en Nature pone en duda la capacidad de predicción de los modelos en lo que respecta a estos fenómenos.
Pues los modelos predicen que la temperatura se elevará 2.5 ºC para 2050
El siguiente gráfico presenta «los modelos», contrastados con la temperatura observada. Nos hallamos por debajo de las predicciones del 95 % de ellos.

La ciencia tras los modelos ha sido puesta seriamente en duda, especialmente por el hecho de que subestiman la retroalimentación negativa de las nubes y sobreestiman la sensibilidad climática al CO2.
La Tierra se va a convertir en un desierto
Según un estudio firmado por treinta y dos autores procedentes de veinticuatro instituciones de ocho países distintos de hecho la Tierra se está volviendo más verde. El estudio indica que en los últimos treinta y tres años el 96 % de las áreas verdes del planeta son más verdes. Otro estudio indica que los desiertos, especialmente el del Sáhara, están encogiendo.
El CO2 es venenoso
Suele confundirse el CO2 con su gemelo malvado, el CO, que sí es un veneno metabólico extremadamente potente. Si nos preocupamos por haber alcanzado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, tengamos en cuenta que tras cuatro horas en una habitación cerrada llena de gente los niveles de CO2 suelen superar las 1000 partes por millón. El CO2 sólo empieza a ser tóxico a partir de las 60.000 partes por millón.
Además de no ser tóxico en sus niveles actuales —ni en ningún nivel que realmente podamos alcanzar — , el CO2 es tremendamente beneficioso para la vida vegetal y, por tanto, para la vida en el planeta.

El cambio climático es cierto y lo causa el hombre «porque» el 97 % de los científicos así lo piensa
Ciencia y consenso no son dos ideas que se lleven bien. Que se lo digan a Galileo, en cuyos tiempos incluso el afamadísimo y reputadísimo astrónomo Tycho Brahe apoyaba sin reservas un modelo geocéntrico.
«Los científicos» no tienen una sola voz en este asunto. No se ha hecho una encuesta seria a investigadores en general, aunque sí en determinadas especialidades. Por ejemplo, el 64 % de los geocientíficos considera que el hombre no es el principal causante del cambio climático.
Pero el origen de la cifra del 97 % es una encuesta online realizada en 2008 realizada a 10257 científicos, de los que respondieron 3146 y sólo 79 fueron tenidos en cuenta. La encuesta constaba de dos preguntas:
- En comparación con los niveles del siglo XIX, ¿piensa usted que la media global de temperaturas ha aumentado, disminuido, o se ha mantenido relativamente constante?
Respondieron «aumentado» 76 de 79; «disminuido», 1; y «mantenido», 2
2. ¿Piensa usted que la actividad humana ha contribuido significativamente en cambiar la media global de temperaturas?
Respondieron «sí» 75 de los 77 que no respondieron «mantenido» a la pregunta anterior.
El 97 % viene de dividir 75 entre 77. Corramos un tupido velo ante el hecho de que 75 debería haberse dividido por 79, y no por 77 —esto es sólo una muestra de la mala estadística de muchos alarmistas climáticos — . Pero claro, no queda igual poner en una pancarta «97 % agree» que poner «75 agree».
Ahora ya sabes de dónde viene ese número y qué hacer con él.
¿Qué clase de gente pueden ser los negacionistas?

Llamar negacionista a quien no piensa como tú es presuponer que está equivocado, lo cual dista mucho de lo que debería ser un debate científico.
De todos modos, como dijo Einstein, ¿para qué citar números y consensos? Bastaría que uno tuviera razón. En realidad el porcentaje antes mencionado pretende ubicar a los científicos escépticos en el mismo espacio que los defensores de la Tierra Hueca. Sí, es posible que alguno de ellos llegue a publicar en una revista de tres al cuarto, financiado por oscuros intereses. Pero ya está. Cuatro chalados a sueldo de las petroleras.
Esta visión tiene de erróneo que los escépticos del CCA no concuerdan con la imagen del típico conspiranóico de la América profunda con gorro de aluminio. Entre las filas de los escépticos se cuentan:
- Freeman Dyson, físico y matemático, padre del concepto de «esfera de Dyson». Medallas Hughes, Max Plank. No niega que la actividad humana sea causante de parte del calentamiento, pero sí cuestiona los modelos climáticos y los escenarios apocalípticos.
- Ivar Giaever, premio Nobel de física.
- Will Happer, físico atómico y profesor de Princeton.
- Michael Crichton, sí, el autor.
Entre los escépticos se cuentan muchos científicos e investigadores cuya calidad intelectual les ha permitido trabajar en instituciones serias como la NASA —tal es el caso de Roy Spencer — . Así que no, el escéptico del calentamiento global no es como el que cree en la Tierra Hueca.
Ya está bien de mitos
Podría seguir señalando mitos, como aquél que dice que los osos polares se están extinguiendo —de hecho su población ha crecido más de un 30 % en los últimos once años—, o que no existe ninguna ventaja en un planeta más cálido —una Tierra más verde y fértil me parece una ventaja — o que la forma de evitar el cambio climático está en el uso de energías renovables en su actual estado de inmadurez. Pero eso no nos llevaría a ninguna parte.

La falta de cultura científica de la población ha llevado a la proliferación de numerosos mitos que son directamente anticientíficos. Dichos mitos han sido propagados principalmente por unos medios de comunicación que necesitan crear alarma social para mantener sus niveles de audiencia.
Hay otro agente enormemente beneficiado por la proliferación de mitos que aterroricen a la población: el Estado, que encontrará así más fácil imponer nuevas tasas, impuestos, regulaciones y, en definitiva, extender su poder por cada vez más capas de la sociedad. Una sociedad encogida de miedo y de culpa que aceptará con mansedumbre la píldora amarga, la inyección punzante de esos carniceros disfrazados de médico que son los políticos.

También puede interesarte:
Explicando los «errores» científicos detrás de una de las publicaciones clave del cambio climáticomedium.com
El propósito de la ciencia es conocer la realidad mediante el ejercicio de la razón.medium.com
Reflexionando acerca del cisma entre dos sectores necesarios para la sociedadmedium.com

Si te ha gustado el texto, por favor compártelo en las redes sociales que uses habitualmente o recomiéndalo en Medium.
Carlos Vázquez trabaja como desarrollador web en Londres. Coautor del libro de relatos Uno más y lo dejo, escribe ficción desde hace más de diez años.
Puedes seguirle en twitter en @CarlosVazquezPI, y puedes mantenerte al tanto de las publicaciones de Punto y Coma en @PuntoyComaMed o en la página de Facebook.
