«Suicide Squad»: una breve crítica

Pobre Slipknot, nadie se acuerda de él. Fuente

Suicide Squad es una película más sobre el Universo DC. Se encuadra cronológicamente tras la desaparición de Superman, hecho que ha dejado un vacío de poder superheroico en el globo y que cierto departamento secreto gubernamental indefinible (obviamente estadounidense) intenta rellenar reclutando a la fuerza, mediante promesas o amenazas, a un variopinto grupo de supervillanos que estaban pasando su vida en presidios de alta seguridad.

Como trasfondo, tenemos al Joker persiguiendo a Harley Quinn por toda la ciudad y como villanos a unas entidades sobrenaturales que, cómo no, se desatan indirectamente por causa de la formación del famoso Escuadrón Suicida.

Pero antes de seguir hablando sobre Suicide Squad, recomiendo echarle un vistazo a esta videocrítica de Loulogio, que resume bastante bien lo que pienso de la película. Como mínimo, os reiréis un rato.

Si lo habéis visto podría terminar el artículo aquí y mandaros a casa temprano, pero ya que habéis venido aprovecharé para comentar un par de cosas que me dejaron especialmente traumatizado.

La primera de ellas tiene que ver con los flashback que mencionaba nuestro barbudo amigo: Ben Affleck recibe un soplo sobre por cuáles oscuros callejones de la ciudad suele pasear Will Smith con su hija y se planta allí para arrestarlo por sus múltiples tropelías. Lo primero que le suelta al verlo es: «No quiero hacer esto delante de tu hija». Pero vamos a ver, Ben, ¿qué es lo que no quieres hacer delante de su hija, si fuiste tú quien se ha plantado allí y está, efectivamente, haciendo eso delante de su hija precisamente porque de eso iba el soplo?

Enseguida comienza la pelea de rigor y en un determinado momento Will logra encañonar a Ben. Entonces, sorpresivamente, la niña se interpone entre ambos e implora a su padre que no dispare. Analicemos con calma la situación. La niña, si es que entiende lo que está sucediendo, prefiere que un justiciero encapuchado que los ha emboscado desde una escalerilla de incendios se lleve a su padre a una prisión de máxima seguridad antes que darle una oportunidad a su viejo. ¿Cómo se le queda la autoestima a un padre después de eso y de las actuaciones de su otro hijo? Entonces tenemos a Will «tiro certero» Smith obstaculizado por un retaco que no levanta un palmo del suelo (imposible para él fallar el disparo) y ya por último a Ben, impasible, porque sabe que es una película.

«Acabo de presenciar una escena carente de todo sentido ¡y lo que me queda!». Eso fue lo que pensé entonces y estaba en lo cierto. Cada flashback fue una oda al suicidio del arte. El mero hecho de narrar con flashbacks revela una falta de capacidad a la hora de montar una historia. Pero claro, no existiendo historia, como es el caso de SS, eso era lo de menos.

Joker Leto, doblado en castellano por Rajoy. Fuente

Por alguna perversa razón, a los guionistas (o al director o a los productores o quien quiera que tome esas absurdas decisiones) les pareció una gran idea que en algún momento Harley Quinn creyese que Leto había muerto (evidentemente nadie de los que vimos el screener en el sofá de mi casa nos creímos esa falsa muerte).

¿Y qué sucede siempre que se monta una falsa muerte en el cine? Pues que nunca resulta efectiva. Primero, no tiene sentido que Leto empujase a su novia fuera del helicóptero y no se tirase él detrás. Pero necesitaban una excusa para mantenerlo fuera de pantalla. ¿Y dónde se supone que estuvo mientras, en una cápsula de recuperación de Dragon Ball? ¿O estuvo siempre sano y salvo pero saltó más tarde para separarse de la persona que llevaba buscando toda la película?

A Harley las penas le duraron dos escenas, luego ya volvió a ser la que era, y hasta usó la muerte de Leto para engañar a la Encantadora. «¿Podrías devolverme a mi bichito? ¿De verdad? ¡Pues toma colleja en el corazón!»

Y es que la relación Harley–Leto da para mucho. Pensemos por ejemplo en cuál es el mejor personaje de la película. El mejor construido, el más coherente, aquel con el que uno logra identificarse al 100 %. Estoy hablando del negro mafioso que se niega, con mucha educación, a ayuntarse carnalmente con la señorita Quinn a pesar de la contradictoria insistencia de Cara Pintada. Ese es el verdadero héroe de la película. Solo Slipknot, que nunca debió cambiar la música por el cine, está a su altura en honestidad y sentido de la vergüenza.

El Capitán Canguro en busca de su unicornio rosa. Fuente

A menudo me pregunto por qué los sicarios del Joker (o de cualquier otro villano de su especie) lo siguen. ¿De dónde los saca? ¿Qué les ofrece a cambio de su lealtad? ¿Qué es lo que les inspira confianza de él? Puedo entender que se le una gente con ánimo de dar un buen golpe, o que encuentre algún perturbado que le ayude a poner en marcha un plan grotescamente absurdo. Pero en esta película se trataba de rescatar a su novia, que es algo más bien sentimental a la par que personal, y empleó no pocos recursos en ello, casi tantos como Waller, quien por cierto no se quedó atrás y ejecutó a sus colaboradores sin ninguna razón aparente. «Sabían demasiado», dijo. El mundo entero está sufriendo el ataque de un ente paranormal (he tenido que buscar en Google cuál se supone que era el plan de la Encantadora porque no tengo repajolera idea de qué cojones pretendía hacer y cómo, aparte de «conquistar el mundo con máquinas fabricadas con magia») y Waller se carga a dos o tres becarios que picaban código para ella. ¿Y los supervillanos son los otros?

¿No es curioso que nadie se pregunte cómo se escapó la Encantadora o quién es el tipo que ahora la acompaña? Los personajes avanzan en la trama sin preguntarse nada porque el espectador ya lo sabe todo. Existe un gran desequilibrio de información en la película. El que señala Loulogio es el menos grave: se da por supuesto que conocemos lo sucedido en películas (y cómics) anteriores. Hay un montón de trasfondo que no se explica y que es imprescindible para comprender la película, como la muerte/ausencia de Superman.

Encantado de encantarte, encantadora. Fuente

En un nivel superior de gravedad se encuentra la información sobre la trama que el espectador conoce y los personajes no, como las ridículas presentaciones de los supervillanos (y todos los flashback en general). Una película (que no sea surrealista) que comienza a dialogar con el espectador a través de secuencias que ningún personaje experimenta, es como si te dijese a la cara «Todo esto que ves es una ficción». Y Suicide Squad tiene más metraje de cara al espectador que historia propia, que historia que le suceda a los personajes en el presente que se pretende contar.

¿Por qué no le dicen al grupo contra qué deben luchar? ¿Por qué se les dice que tienen que rescatar a alguien? ¿Por qué repitieron dos veces la escena de la huida de la Encantadora? ¿Quién es Katana? ¿Dónde estaban Batman, Flash(back) y Wonder Woman?¿Por qué la Encantadora y su hermano pelearon a puñetazos con el grupo y no los desintegraron a todos con un chascar de dedos? ¿Cual es el beneficio argumental de que me muestren todos los detalles de la trama (llamarle trama es un decir), incluida la procedencia del hermano secreto de la Encantadora, si no puedo empatizar ni identificarme con ningún personaje porque nadie, ni siquiera Waller, sabe qué está pasando? ¿Por qué han dejado tantas preguntas sin respuesta?

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z666 colabora con El Libro del Escritor, escribiendo críticas creativas. Junto con otros autores, ha publicado el libro de relatos Uno más y lo dejo. Puedes contactarle por email: z666sin@hotmail.com

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