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Estoy trabajando

“woman holding aviator sunglasses while looking at the camera” by Chris Benson on Unsplash

Era tarde por la noche y estaba en el despacho de casa, el proyecto estaba encallado y había decidido adelantar todo lo posible para poder cumplir las fechas de entrega. Tu, sin embargo no compartías mi idea y te sentaste en el sofá que había delante donde podía verte claramente. Estabas con mi camisa blanca y esas bragas a juego, sentada leyendo y dejando que tus formas se dibujaran.

No se que leerías pero tus pezones se notaban duros en la distancia y a mi me costaba cada vez más concentrarme, y para hacerlo más difícil tu ponías esa sonrisa y jugabas a lamerte los labios. Definitivamente hoy no podría entregar nada, así que opté por dejarme llevar por la situación y con un gesto de la mano te hice la indicación que vinieras a leer una parte del documento que estaba leyendo.

Te acercaste contoneando tus caderas, con la camisa abierta hasta la altura del pecho, el libro abierto cogido en una mano y la boca mordiéndote una uña como diciendo que tu no sabías nada pero sonriendo al ser consciente de que esta lectura no sería una lectura cualquiera.

Me tiré atrás y te dejé espacio para que leyeras, te agachaste hacia la pantalla dejando que tus nalgas quedaran a mi altura, momento que no dude en acariciarlas, dibujarlas redondez de tu culo y azotarlo fuerte, momento en que parabas de leer y yo te decía que siguieras que esto era tu castigo por distraerme. Volvía acariciaba y las apretaba entre mis manos grandes, y las deslizaba tu ropa interior hacia abajo dejando al aire tu sexo, rasurado casi al cero, jugoso y carnoso estaba delante mío.

Me chupé un dedo y lo pasee por tu raja, despacio, de arriba abajo y en cada viaje lo hundía un poco más en ti, sintiendo que estabas cada vez más caliente. Mi otra mano jugaba en tu culo, acariciándolo. Notabas mi dedo mojado apretando en tu culo. Con un golpe de pie en tus tobillos te indique que separaras las piernas, tu obediente y mientras seguías leyendo te abriste para mi y tu sexo quedó totalmente accesible para mi.

Sin dudarlo puse mi lengua en tu clítoris y lamí de arriba abajo, note como salió un gallo mientras leías al sentir como mi lengua te chupaba toda y mis dedos hacían suyo tu culo. Estabas tan sabrosa que no podía dejar chupar, de estirar tus labios de chuparlos. Me encantaba sentir la piedra de tu clítoris en mis boca, duro y tu coño totalmente mojado empapando mi cara.

Te di la vuelta, tus pezones eran ya piedras durísimas, mi mano jugando en tu coño, paseando mis dedos por tu vagina y tu sintiendo como entraba mientras con la otra te masturbaba. Jugaba dentro de ti y te preguntaba ¿que te ha parecido el texto?, tu cerrabas los ojos y decías algo que no sabía que era, así que hundí mi dedo más dentro de ti y te volví a preguntar y conseguí entender algo parecido a bien.

Esta noche no te merecías polla, te dije. Te di un par de azotes en el clítoris y te lo chupe de nuevo dejándolo tan duro que parecía una piedra. Te ordené que te quedaras como estabas y que cerraras los ojos.

Paso un rato y tu te notabas muy excitada y tu sexo seguía mojado. Tu respiración era profunda y notaste como volvía a colocarme delante tuyo. Te volví a repetir que no abrieras los ojos y que las manos cogidas a la mesa. Sentías algo que te recorría el sexo, que te separaba los labios. Tu notabas como algo entraba en tu vagina, algo grande, duro, redondo, rugoso, que te hacia sentir llena.

Mi boca besaba tu cuello y mi otra mano te acariciaba los pezones por encima de la camisa, estirándolos, jugando. Mi boca bajaba a lamerlos para que se transparentara y tu con los ojos cerraos sintiendo como entraba cada vez más dentro de ti un consolador. Gemías y decías dios, si y otras palabras que ya ni recuerdo mientras yo te lo seguía metiendo hasta el fondo hasta que ya no podáis más y comencé a moverlo

Gemías de placer, lo notabas por dentro, como te acariciaba todo el coño por dentro y como te lo sacaba y metía con fuerza, cada vez más rápido. Me senté delante tuyo, con el consolador dentro tuyo follándote hasta el fondo y use mi boca para atrapar esa piedra de tu coño y lamerlo, chuparlo, frotarlo hasta que gimieras y empezabas a hacerlo.

Te cogí una teta con la otra mano, notaba como te latía el corazón y como tu coño me mojaba la mano, te follaba fuerte con el consolador. Sentías como poco poco llegaba el orgasmo. Dejé de chuparte el coño y active un botón y todo tu coño empezaba a vibrar. Te dije que abrieras los ojos y me vistes delante tuyo, follándote con un consolador, con cara de deseo, chupándote los pezones y el orgasmo se precipitó en tu cuerpo, gimiendo, temblando. Te salió del coño hacia todas las partes del cuerpo, haciéndote disfrutar como si un caramelo se derramara por tu piel, denso, intenso y pegajoso. Te corriste delante mío, mirándome a los ojos y con la boca entreabierta y respirando con fuerza.

Te cogí por el cuello y te dije que habías sido mala y por eso hoy no podrías tocar mi sexo con las manos pero si podrías hacerlo con la boca, te puse de rodillas delante mío y tu abriste los labios despacio y empezaste a chuparla, a lamerla hasta dejarla totalmente empapada y dura en tu boca. Me follabas con tus labios carnosos y yo sentía cada parte de tu garganta hasta que te ordené que pararas, te cogí y te levanté y te puse con la cara contra la mesa, las piernas separadas y pasee mi polla por tu culo y te pregunte ¿crees que has sido buena?, apretando mi polla contra tu culo.

Tu la sentías dura, caliente, mojada, en tu culo, tenías ganas de ella y sabías que depende que respondieras la tendrías toda para ti, toda dentro de tu culito mientas te masturbaba con mi mano te follaría el culo. No sabías que responder y mi polla seguía jugando a entrar un poquito y te mordías los labios de gusto hasta que finalmente contestaste y toda mi polla entro en ti, y gritaste de placer, era intenso, poderoso, y el vibrador que antes te había follado ahora estaba vibrando encima de tu clítoris mientras mi polla se abría paso, te hacia sentir llena por dentro y un nuevo orgasmo te llegaba mientras yo jadeaba y gemía dentro de ti y nos corríamos juntos y nos quedábamos abrazados, besándonos, mimándonos, mi pecho pegado contra tu espalda mi boca en tu cuello y mis brazos atrapándote contra mi

Y tu, siendo tan mala como habías sido movías tu culito pidiendo más y los dos sonreímos porque hoy sería una noche larga.

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