Cinco claves del medio holandés De Correspondent

Un medio que busca moverse de lo sensacional a lo fundacional, de lo reciente a lo relevante, de lo que sucede en el día a lo que sucede cada día. Este texto apareció en el boletín #15 de Puroperiodismo. Suscríbete acá.

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Oct 5, 2018 · 4 min read

por Patricio Contreras, editor de Puroperiodismo

Parecía una apuesta imposible: conseguir que 15 mil holandeses pagaran anticipadamente 60 euros por la membresía de un medio que aún no existía. Era marzo de 2013 y Rob Wijnberg, uno de los cerebros detrás del proyecto embrionario, apareció en la televisión pública e hizo un llamado para financiar colectivamente esta idea que vendió con un lema ambicioso: “Somos tu antídoto a la máquina diaria de moler noticias”.

La campaña fue demoledora: en ocho días recaudaron más de un millón de dólares. En septiembre de ese año nació De Correspondent, un medio que prometió hacer periodismo sin avisaje. El sostén financiero sería la audiencia, el mismo modelo de eldiario.es en España o al que aspira The Guardian a nivel global. Y les resultó: cinco años después ya suman más de 60 mil miembros que aportan un 78 por ciento de los ingresos del medio.

Si hay algo que caracteriza a De Correspondent es la transparencia (casi) total. Sus fundadores — Rob Wijnberg, Ernst Pfauth, entre otros — dominan el arte de narrar y explicar cómo hacen lo que hacen. Y, más importante aún, por qué lo hacen. Acá va un destilado de algunas de sus orientaciones principales:

  • De Correspondent es un medio que cree en la idea de progreso. Esta perspectiva racional, basada en hechos, se traduce en la necesidad del trabajo acumulativo y colaborativo: “Juntos, progresamos”, escribe Wijnberg. Y por “juntos” se refiere a periodistas y lectores.
  • De Correspondent es un medio que se relaciona de forma diferente con su audiencia: “Tu trabajo es visto por médicos y pacientes, profesores y estudiantes, gerentes y conserjes. Juntos, saben más que tú en muchos temas”, dice Pfauth. “Cien lectores saben más que un solo periodista”, agrega Wijnberg. Por eso trabajan para lograr que el conocimiento de sus lectores sea visibilizado de una forma más sistemática.
  • De Correspondent exige que cada periodista envíe a sus lectores un boletín semanal contando en qué está trabajando. Es su idea del periodismo como una “conversación en curso”. A través de esos newsletters — una libreta de notas abierta — canalizan la colaboración radical. Tan radical, que les ha permitido demostrar que Shell sabía del calentamiento global desde la década de 1980 y no hizo nada para detenerlo.
  • De Correspondent le da libertad a sus periodistas para que elijan sus ámbitos de investigación. Por eso, tienen “corresponsales” que se dedican exclusivamente a “Guerras olvidadas”, “Nuevo feminismo” o “Vida no humana”. Pero también les pide que no se remitan a describir hechos, sino que aporten un punto de vista que debe ser público y conocido por los lectores. Es lo que ellos llaman “subjetividad transparente”.
  • De Correspondent cree que uno de los problemas de los medios son las noticias centradas en lo sensacional, excepcional, negativo y actual: noticias determinadas por el “sesgo de lo reciente”. Por eso buscan moverse de lo sensacional a lo fundacional, de lo reciente a lo relevante, de lo que sucede en el día a lo que sucede cada día. Como escribe Wijnberg: “Revelar no el informe del tiempo, sino el clima”.

En el ADN de De Correspondent también está el periodismo constructivo (o de soluciones) — reportear lo que está malo, pero también lo que se está haciendo por solucionarlo — , el combate de los estereotipos y la simplificación, y la protección de los datos personales de sus lectores. Todo está detallado en los 10 principios fundacionales.

Por estos días los fundadores de De Correspondent preparan su desembarco en Estados Unidos con una versión en inglés. Pero no se han precipitado: lo que funciona en Holanda puede fracasar al otro lado del Atlántico. Para eso se aliaron con el programa Studio 20 de la Universidad de Nueva York — liderado por Jay Rosen — y lanzaron un programa de investigación del modelo de membresías: The Membership Puzzle. Si quieres conocer más, Sebastián Auyanet de SembraMedia entrevistó a Gonzalo del Peón, uno de los investigadores del proyecto, quien arrojó algunas claves para medios que quieran incursionar en este modelo.

La más importante: la membresía exige un compromiso real del medio con sus lectores. Con esos lectores — esos cien, diez mil, cincuenta lectores — que saben más que un periodista.

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