Profesionales africanos para la transformación social de sus países

Profesionales africanos

He dedicado algunos artículos del blog a hablar de los aspectos fundamentales del desarrollo social en países emergentes africanos. Creo que la situación puede extrapolarse a cualquier país que se encuentre en un proceso real de crecimiento económico, con independencia del continente; pero es verdad que África presenta características únicas.

En definitiva, y en lo que atañe al bienestar de la población, hay un problema fundamental: la alta posibilidad de perder definitivamente la capacidad de situar las economías de esos países en el nivel que les correspondería habida cuenta de los recursos naturales, población joven y otras características.

Para ello sería necesario articular e implementar de forma eficaz medidas contra la corrupción sistémica que soportan dichos países. Es sistémica puesto que afecta a todas las estructuras sociales y está arraigada en costumbres y usos. Se trata de un reto de enormes proporciones. Y creo que llevará décadas superarlo.

En paralelo y no menos importante es que los africanos tienen que ser agentes de su propio desarrollo. Dicho así parece una obviedad; pero no lo es tanto si estudiamos a fondo cómo las sociedades africanas tienen una grave dependencia de potencias extranjeras y de ongs internacionales que canalizan la “ayuda al desarrollo”. Esa situación tiene que cambiar cuanto antes puesto que la dependencia impide generar riqueza. Los africanos poseen en general buena formación académica. Algunos viajan al extranjero para continuar su formación. Son gente con inquietudes; pero están sumidos en un espíritu de recibir ayuda más que darla. Me he encontrado en numerosas ocasiones con profesionales que hablan cuatro o cinco idiomas, que tienen una maestría industrial o una carrera universitaria, que siguen la actualidad informativa y, sin embargo, permanecen ociosos. Su formación intelectual y técnica no revierte en la comunidad que les ha visto crecer. Es preciso y urgente que esta situación cambie. Ellos mismos tienen que ser “agentes de transformación” de sus pueblos y ciudades. Pueden hacerlo. Están capacitados. No necesitan tutelaje. Conocen las posibilidades que ofrece el mundo actual.