La evolución política a 24 fotogramas por segundo


El Congreso de los Diputados.

Desde mayo de 2014 la política española está cambiando para siempre. Las elecciones europeas supusieron la aparición de una nueva fuerza que se ha instalado en todas las encuestas y tendencias de voto. Podemos ha roto el statu quo de los dos grandes partidos y obligado a resituar todo el espectro ideológico y político español. Sin embargo aún no conocemos el alcance real de este tsunami abanderado en la necesidad de regeneración que ansían los ciudadanos.

Quedan cinco meses para las elecciones autonómicas y municipales, y alrededor de un año para las generales. Un periodo que se presenta intenso, interesante, cambiante y con muchas incógnitas. Las encuestas van marcando tendencias, pero no hay que olvidar que lo que realizan son fotografías, imágenes congeladas de una realidad en constante cambio.

El cine es la proyección de 24 fotogramas por segundo para, según la propia definición, crear la “ilusión de movimiento”. Una definición que podría aplicarse a las encuestas electorales. Analizar cada una de forma individual es lo mismo que elegir un fotograma al azar e intentar saber cómo terminará la escena. Si proyectamos el salto de un caballo y extraemos solo el momento en el que el animal está en pleno vuelo es imposible conocer si finalmente superará la valla o caerá en el charco. Podremos hacer predicciones pero dependerá de nuestras dotes adivinatorias y como mucho, de lo hábiles que seamos leyendo el contexto, todas las circunstancias que pueden influir en el resultado.

Hasta ahora, desde ese fatídico mayo de 2014 para PP y PSOE, todas las encuestas van marcando una clara tendencia. Podemos irrumpe con fuerza e incluso está en posición de poder ganar las próximas elecciones generales. PSOE sufre porque Podemos le arrebata parte del electorado y PP se hunde y podría incluso quedarse como tercera fuerza política. Poner números a estas tendencias es arriesgar demasiado. En política un año es mucho tiempo, y en este tiempo de sobresaltos constantes para unos y otros, cada barómetro está condicionado o por Gürtel, los ERES de Andalucía, las tarjetas opacas, la crisis del ébola, la Operación Púnica, la dimisión de Ana Mato, la polémica sobre la beca de Errejón… Escándalos y crisis que condicionan el ambiente y la respuesta de los ciudadanos.

Lo que parece claro es que a todos les queda mucho por hacer este 2015. Algunos para evitar un desplome histórico y otros para no desinflar o estallar el globo en el que vuelan a grandes alturas. El reto de Podemos es terminar de construir su estructura como partido y tocar tierra con sus propuestas concretas tanto como hicieron en el análisis que les valió el apoyo del electorado en las europeas. Medidas concretas para ser percibidos realmente como una alternativa de gobierno y que acoten su ideología dando a conocer cómo sería una España gobernada por Pablo Iglesias.

El PSOE seguirá atento esta materialización de Podemos para elaborar su estrategia. Abrumado por su llegada, ha ido dando bandazos en los últimos meses para evitar que les coman su parte del pastel de votos. En momentos ha virado bruscamente hacia la izquierda y en otros… volantazo al centro para evitar “podemizarse”. Si quiere recuperar terreno necesita un mensaje claro, directo y nítido. Pero sobre todo un proyecto que sea sólido, pero también que parezca sólido en todo momento.

Para el PP la estrategia parece mucho más clara. Debe seguir siendo el aglutinador de la derecha española y evitar perder votos de la parte más centrista, que puedan acabar votando con la papeleta de Upyd o de Ciudadanos. Marcar el camino es la parte más simple para los populares pero el reto lo tienen en la recuperación de la confianza. Todo parece indicar que la tibia recuperación económica que no consigue llegar con nitidez a los hogares no va a ser suficiente para compensar haber roto en pedazos sus promesas electorales y la sombra constante de la corrupción que sigue proyectando tanto el partido como el Gobierno. Con un presidente sin carisma, huidizo, lejano y que en muchos momentos parece inmóvil ante lo que le rodea la tarea todavía se complica más.

La tendencia nos habla de tres grandes agentes en vez de dos como hasta ahora, pero hay que seguir muy atentos también al resto. Una alianza Podemos — IU agrandaría el “monstruo” contra el que luchan los políticos de maletín y corbata. Sin esa alianza, los de Iglesias podrían encontrar un pequeño desgaste cuando el votante se encuentre decidiendo entre las dos papeletas. Por último, Upyd y Ciudadanos. Ante la ruptura de una candidatura conjunta todos dicen que sus posibilidades se han reducido para ambos, aunque quizá más para Upyd. Podrían ser la llave en este posible nuevo mapa multicolor del Congreso de los Diputados, aunque su momento será medio año antes. En las elecciones municipales y autonómicas sí que están en condiciones de dar más batalla, y quien sabe, si una fuerte entrada en muchas instituciones podría darles un nuevo impulso nacional.

Seguiremos añadiendo fotogramas e intentando predecir donde terminará el salto, pero lo único cierto es que no lo sabremos con certeza hasta que podamos proyectar la película completa. Estamos en mitad de esta peculiar partida de ajedrez que es la política. Cada jugador diseña su táctica e incluso puede tener claro como acorralar al rey o al alfil… pero el problema (y lo más apasionante) es que el movimiento final depende solo de los peones.

(La imagen es una foto de Roy Luck en Flickr, bajo licencia Creative Commons).


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