EL TIEMPO
Feb 24, 2017 · 1 min read

El látigo del tiempo no tiene benevolencia.
No te susurra grandes horizontes,
ni habla de bolas de fuego
que te consumen entre caramelos, no,
no escuchas el viento del universo,
ni dice muchas cosas entre pilas de expedientes,
se evapora, indignado en algunos cumpleaños,
nos hace ver obviedades:
el látigo del tiempo, una vez te habló
de los tallos de la hierba que se mecen con cada estación.
Pero la melodía te era extraña
como las agujas de un reloj sin detenerse.

