“They Never Wanted to Listen to Us.”

One Woman’s Fight Against Racism and For Safe Streets
Note from the Editor
In March, a longtime member of Queens Community Board 4 named Ann Pfoser Darby stated in a public meeting that 111th Street, a dangerous road adjacent to Flushing Meadows Corona Park, would not need the safety improvements proposed by the Department of Transportation because, “once Trump removes all the illegals from Corona, there won’t be anybody to ride bike lanes.” TransAlt’s Queens Organizer Juan Restrepo was in the room that day, and broadcast what he heard on Twitter. Today, Ann Pfoser Darby is no longer a member of Community Board 4. This interview with one of the remarkable activists who fought to make 111th Street safe is published in Spanish in solidarity with the Spanish-speaking communities in Corona, and across New York City. Read the interview in English.

Díganos un poco sobre tu organización.

Mujeres en Movimiento comenzó de un deseo de ejercitarse. Yo invite a algunas madres que conocía. Los primeros días, nadie vino. Al final del primer año, 15 de ellas venían a ejercitarse cada mañana. Ahora, Mujeres en Movimiento es lo que hago en mi tiempo libre. Empezamos con baile, porque es una buena forma para conectarnos con nuestras raíces y lo que dejamos en nuestro país. También conseguimos otra manera de conectarnos, a través de montar bicicleta. Así fue que todo comenzó.

¿Como comenzastes a montar bicicleta?

Por nuestras clases de ejercicio, el Museo de Queens me dijo de un proyecto de bicicleta llamado We Bike NYC. La fundadora habla español y nos apoyó en nuestro deseo de aprender a montar. Tres de nuestros miembros no sabían cómo montar bicicleta y ahora saben. Al principio yo tenía miedo de montar por aquí porque en mi pueblo donde me crié solo había caminos de tierra con muy pocos automóviles. Aquí, donde tienes mucha gente caminando y donde hay tantos automóviles, es una onda diferente. Poco a poco empecé a montar en la calle. Ahora, cuando monto, no siento mi corazón acelerado. Cada vez que monto, me siento segura. Por medio del ciclismo, me siento empoderada. La bicicleta me libera a mi y a las otras mujeres.

Mujeres en Movimiento lideró una campaña por más de tres años para obtener ciclovías protegidas y pasos de peatones más seguros en la Calle 111 en Corona, Queens. Recientemente, el alcalde anuló la decisión de la junta comunitaria para la instalación de esas mejoras de seguridad. ¿Cómo se siente ser finalmente triunfadora?

Cuando el alcalde aprobó el plan, estaba tan feliz que quería gritar. Hay fortaleza en la unidad, y sin duda, yo no logre esto por sí sola. Esta campaña se desarrolló como un músculo, poco a poco aumentando su fortaleza. Algunas crearon pancartas. Otras contribuyeron en las mañanas, otras en las tardes y otras en las noches. Siempre ha habido esa unidad, y ahora, sobretodo, nos sentimos más fuertes. He aprendido que la cosa más importante es la resistencia porque, si hubiéramos bajado la guardia por solamente un segundo, no hubiéramos logrado nada.

La Junta Comunitaria 4 resistió las mejoras de seguridad en la Calle 111. Durante la campaña, algunos miembros de la junta comunitaria fueron enfáticamente racistas. ¿Cual es tu sentir sobre tu junta comunitaria en estos momentos?

Que vergüenza para la junta comunitaria que el Alcalde de Blasio tuvo que venir y decir que el plan va a ser implementado a pesar de ellos, cuando ellos tenían el poder de apoyarnos y tomarnos en consideración. Hemos sido ignoradas, intimidadas y reprendidas. Nos llamaron “ilegales”, cuando en realidad somos una comunidad de latinos y latinas. Me sentí decepcionada con la junta comunitaria porque no desean explorar cuáles son las necesidades de la comunidad. Uno va a la junta comunitaria, pero no tienes permiso de hablar, de expresar lo que has visto o le que has vivido. Nunca nos quisieron escuchar. Como madres, nosotras somos las que tenemos que caminar, dejar a nuestros hijos en la escuela y recogerlos. Al ver que la construcción en la Calle 111 ya ha comenzado significa que no importa si somos “indocumentados”, “ilegales” o como nos quieran llamar, nos mantenemos fuerte y unidos. Ojala esto no ocurra otra vez, porque queremos mejoras a nuestras escuelas, nuestras viviendas y nuestros parques. Ojala la junta comunitaria empiece a ver las necesidades reales de la comunidad que camina.

Como activista, ¿Cual es tu táctica favorita que usastes durante la campaña?

Involucrar a nuestros niños y el arte fueron la mejor parte, sin lugar a duda. Nosotros traíamos pancartas a la junta comunitaria, aun cuando éramos acalladas, teníamos voz. Los niños aprendieron a dibujar en sus escuelas y nos ayudaron. En este espacio [Movimiento Inmigrante Internacional en Corona, el cual alberga y provee apoyo a Mujeres en Movimiento], nuestros niños son bienvenidos, lo cual significa que las madres no pueden decir que no pueden participar. Al contrario, puedes ver la emoción en las madres cuando ven a sus hijos participando en el activismo. Cuando vayamos a inaugurar la Calle 111, ellos van a ver que hemos luchado por algo real, y eso me da mucha emoción.

¿Como las ciclovías protegidas y pasos de peatones más seguros en la Calle 111 te afectarán?

Estos cambios van a beneficiar grandemente a nuestra madre tierra y nuestros bolsillos. Por ejemplo, mi esposo siempre viaja al trabajo en su bicicleta, no importa si esta frio o caliente. Yo podré viajar segura y me sentiré más protegida, además de poder viajar más rápido en las mañanas. También va a beneficiar las madres que tienen miedo al caminar con sus cochecitos y sus niños detrás de ellas en sus bicicletas. Va haber estacionamiento, más libertad para caminar, más facilidad para viajar y sobre todo, mayor seguridad para todos nosotros.

¿Qué es lo próximo para Mujeres en Movimiento?

Algunas de las madres quieren más espacios públicos para tener más programas para sus niños. Quieren una piscina pública, una pista de atletismo y un parque más limpio para que nuestros hijos pequeños puedan jugar. Mujeres en Movimiento está recibiendo entrenamiento para formar nuestra propia cooperativa. Tenemos muchos sueños, pero tenemos que cogerlos de paso a paso para no distraernos. Se puede ver fácil, pero no lo es. Necesitas tiempo para reuniones, para coordinar y compartir el trabajo para que no se sienta tan pesado. Así es que nosotros pudimos resistir esto. No se qué es lo que viene después, pero lo que sí sé es que no vamos a parar.

¿Tienes algún consejo para otros Neoyorquinos que están organizando para hacer sus calles más seguras?

Mi consejo es que siempre se mantengan unidos. Usen el arte para lograr sus metas. No dejen caer la guardia hasta que logren sus metas. Si nosotros pudimos lograr nuestras metas, ustedes también podrán. Si en algún momento necesitan de nuestro apoyo, estaremos ahí para compartir nuestra experiencia. Siempre mantendré el puño cerrado de la batalla en mi corazón. No sabemos qué camino nuestro destino nos tomara, pero nos mantendremos luchando por espacios seguros para la comunidad y nuestros niños. No tengo duda que las calles tienen que ser seguras para nosotros y los que vienen después.