¿Cómo crecemos sin perder la identidad?

Hace dos años, en redbee éramos sólo 30 personas. En ese entonces, estábamos contentos con la forma en la que laburábamos y conformes con los resultados de nuestro trabajo. Sabíamos que, a nuestro parecer, estábamos haciendo bien las cosas. Y teníamos claro que no queríamos perder nuestra esencia.

En ese momento, veíamos dos caminos a seguir. En el primero -y más tradicional- necesitaríamos una estructura formal con rangos jerárquicos que tome decisiones por el resto de la empresa. Pero esto no era lo que queríamos para nosotros. El problema de ese camino es que limitaría la cooperación y creatividad del día a día, que son las bases de lo que hacemos.


En redbee no creemos en las etiquetas; nos vemos como personas que resuelven problemas. Por eso sabíamos lo que queríamos hacer, pero no cómo llegar a lo que buscábamos. Estábamos convencidos de tenía que haber una forma diferente -y a nuestro parecer, mejor- de organizar ese crecimiento.

Con este tema en mente la pregunta que nació fue: “¿Por qué en las empresas las decisiones sólo se toman en la parte de arriba de la pirámide?”. Una buena respuesta es que usualmente aquellos en la cima “tienen más experiencia” y que por eso toman “mejores decisiones”. Pero… ¿una idea deja de ser buena cuando la propone alguien sin jerarquía?

En las estructuras tradicionales, una propuesta que nace de “abajo” tiene que ser aprobada por alguien de “arriba”. Y las de un jefe muchas veces no se miden con la misma vara que las del resto. Puede ser que otros tengan opiniones, pero, desde la concepción, una idea ya tiene más peso que la otra. Y eso era lo que no queríamos para redbee.

Entonces, nos planteamos que el camino alternativo comenzaría con un único no negociable: hacer productos de calidad para nuestros clientes. Con esto en mente, nos propusimos potenciar un esquema de organización distribuído. ¿Qué significa esto? Abrir tanto como sea posible la información y los criterios que utilizamos para tomar decisiones y que cualquiera que esté dispuesto pueda ayudar en eso.

1er Open Space de redbee studios @ Ciudad Cultural Konex

¿Y cómo venimos hasta ahora? Si bien nos quedan cosas por mejorar, fuimos logrando decidir entre todos aspectos de la organización que normalmente las definiría un “jefe”: los beneficios (desde descuentos en gimnasios hasta una chopera de cerveza en la oficina), capacitaciones de todo tipo y hasta en qué proyecto trabaja cada uno. Estos son algunos de los temas que definimos por consenso a través de dinámicas que nosotros mismos acordamos.

Hoy en redbee somos 120, pronosticando ser 170 a fin de año, y quién sabe cuántos vamos a ser el año próximo; pero eso no nos impide seguir preguntándonos lo mismo que cuando éramos 30: ¿cómo seguimos creciendo sin perder nuestra identidad? Esa pregunta, como todo lo que hacemos en redbee, es un algo que esperamos resolver de forma creativa entre todos. En un tiempo les cuento cómo nos fue.

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