Taller de negociación: ¿cómo nos paramos frente al resto?

Todos los días enfrentamos charlas con nuestros amigos, compañeros y clientes. En cada una de estas conversaciones solemos exponer ideas, soluciones e inquietudes. Sin embargo, no siempre sale como queremos.

¿Por qué sentimos que, al terminar, no pudimos explicarnos a fondo? ¿En qué fallamos?

Dentro de redbee nos hicimos esta pregunta y armamos una experiencia que llamamos “Taller de Negociación”. Esta iniciativa surgió porque muchas veces no podemos expresarnos como queremos frente a otros en cualquier aspecto de nuestra vida diaria y, además, no lográbamos el resultado esperado al terminar la conversación.

Para cambiar eso y tener una “posición de protagonistas” comenzamos a trabajar cómo ubicarnos desde una nueva perspectiva. Entonces, empezamos a abordar temáticas que nos pasan todos los días.

Estas reuniones surgieron como un espacio de reflexión, donde la idea era compartir experiencias, apoyarnos entre nosotros, plantear escenarios y ver cómo encararlos.

En nuestro trabajo los procesos son iterativos (es decir, ciclos donde diseñamos, llevamos a cabo, medimos, aprendemos, ajustamos y repetimos) por lo que pensamos una estrategia de mejora continua similar para llevar adelante este taller.

No damos métodos infalibles ni mucho menos, pero, por ejemplo, si tenemos una conversación que no fue fructífera, está bueno que sepamos analizar por qué falló o, caso contrario, si salió bien entender por qué y potenciar esta característica. Parte de este trabajo es el de crear hábitos de reflexión.

Para eso se hicieron dos rondas, en las que los grupos mezclaron juegos y actividades lúdicas para explorar sus inquietudes. Allí introducimos conceptos teóricos y dinámicas interactivas para poder anclar estas ideas. Luego, hicimos una ronda de cosecha donde intentamos transferir lo aprendido a la cotidianidad.

Parte de esta idea es revisar cómo nos comunicamos en el día a día.

Asimismo, charlamos de casos reales para poder reflexionar cómo afrontaríamos la situación. Al final, abrimos este espacio donde intentamos aplicar las ideas a ejemplos reales.

Hay que decir que hubo de todo un poco: diálogos con clientes para entender bien qué es lo que necesita, discusiones dentro de los equipos y temas personales. Parte de este trabajo es entender que, muchas veces, no vemos la necesidad del otro.

En cada charla asistieron entre 12 y 13 personas pero tenemos un tercer encuentro para coordinar. En cada uno sentamos la base de los temas a tratar para luego hacer un seguimiento y habilitar de otros temas de discusión.

¿El resultado al que aspiramos? Ir creando una rutina y conciencia. El próximo paso es hacer una devolución para que todos los que participaron puedan contar qué hábitos encontraron valiosos y conversar acerca de eso para hacer una segunda ronda o tocar otros temas.

Esta, como muchas otras herramientas, las desarrollamos entre todos y para todos.