Cómo diseñar una correcta ‘experiencia’ en la educación de hoy

¡Hola con todos!

Algo que desde hace 7 años veo, tiempo en el que estoy metido de lleno en temas educativos para colegios, para instituciones de enseñanza superior, charlas para padres, workshops, cursos y asesorías para empresas privadas y del Estado, es que aún, en la educación de hoy, algo no ha cambiado y lo llamo: “el cómo aprendes y si lo haces realmente”. Y acá prefiero no abarcar el hecho de solo adquirir un conocimiento. Todo lo contrario: cómo preparas, más bien, la experiencia de aprendizaje de una persona. ¿Vive realmente una experiencia de aprendizaje o qué? Veamos.

Hoy existen 3 escenarios físicos donde una persona es educada:

a. En un salón de clases, bajo 4 paredes.

b. En un salón en donde no necesariamente existen 4 paredes, pues puede ser un espacio abierto, que no tenga similitud a un salón como lo conocemos.

c. En un espacio donde uno diga: “acá no se podría llevar clases”, pero sí, se puede. Ejemplo: una librería, una esquina en un Starbucks, entre otros.


“¿A qué viene todo lo anterior?”
A una sola y pequeña respuesta:

Cultura de cambio al educar al cliente.

Así es. Pues algo que no debemos olvidar es que nuestro alumno es nuestro cliente.
¿De verdad?
¡Claro!

Nuestro alumno, no importando su edad, es aquella persona que vive un sinfín de experiencias al aprender y estamos en la necesidad de cubrir y analizar toda su atmósfera y espacio donde diseñe su aprendizaje.

“¿Pero yo pensaba que solo era necesario brindarle información y listo?”

No. Ya no es así. Los tiempos unidireccionales en donde un profesor dicta y los demás escuchan, ya deben terminar. Es necesario cambiar el ‘mindset’ y lo haremos bajo 4 puntos que les comparto por aquí:

1. Aprender es sinónimo de una grata experiencia. Piensa por un momento en tu primer día de clases, no importa si te remontas a la escuela, universidad, charla o el último taller al que asististe. Recuerda ese momento en donde todo, para ti, era especial. Algo así debe diseñarse y pensarse la educación: en una grata experiencia duradera o que siempre nos mantenga interesados.

¿Pero cómo lograr una grata experiencia si dicto para 40 0 50 alumnos y tengo que, de acuerdo a la curricula de contenidos, enseñarles a todos por igual?

He ahí el primer problema y que no va asociado a la experiencia. Y es ahí donde se debe ‘tranformar’ el modelo de negocio o modelo de diseño de cómo se proyectará la educación que tanto anhelas.

2. Necesitas partir por un punto y este debería ser ubicando el problema. En educación, como en cualquier esfera de estudio, servicio o producto, es necesario partir por un problema y hoy existen las herramientas para hacerlo. Desde un estudio con metodologías como Design Thinking o Lego Serius Play, hasta aquellas que te permitan la recolección de datos, y estas últimas se encuentran en ciencias como la antropología o sociología. Quién lo dijera, pero las ciencias sociales, cada vez más, nos sirven hoy para ahondar en el usuario.

3. Trabaja de la mano con un docente. Para grandes cambios, necesitas un grupo de trabajo y hoy este debe ser lo más multidisciplinario posible. Pero algo que veo con preocupación, es que para reales cambios de proyectos educativos, no se considere al docente dentro del diseño y armado del producto final. Normalmente, los docentes están a la espera del producto para recién ponerlos en marcha. (Las famosas capacitaciones). Creo que un docente ya debe estar harto de un sinfín de capacitaciones y talleres, cuando bien estos son actores vitales para los procesos iniciales de ubicación del problema hasta del armado del producto medible.

4. El espacio de aprendizaje NO necesariamente es un aula física de 4 paredes. ¡Ya no! ¿Alguna vez has probado realizar tu clase en un parque, en un museo o hasta en el patio? Algunos dirán: “¿Cuál es el objetivo?” A lo que respondo: “prueba, mira, coteja y observa”. La famosa frase de: “sal de tu zona de confort”, se aplicaría muy bien aquí y te permitiría medir más experiencias de aprendizaje en tus alumnos.


Lo que mejor podemos pensar hoy es en cómo podemos brindar una ‘grata experiencia’ en el aula a nuestros alumnos e ir definiendo y corrigiendo en la marcha, aquello que no necesitamos. ¿Y cómo hacerlo? Pues escuchando y preguntando a los mismos actores: el alumnado por medio de encuestas, entrevistas y trabajo de campo y cocreando junto a ellos soluciones. Recuerda que tu alumno siempre está ahí escuchándote, evaluándote en silencio y midiendo no solo lo que sabes, sino también lo que le puedes brindar en la educación actual.