Proyecto Re
May 24, 2018 · 6 min read

Pregúntate ahora, tú, el que lee estas líneas: ¿eres la misma persona que ese bebe del que ya te separan años?, ¿eres la misma persona ahora y cuando tenías 5 años?,¿eres la misma persona ahora y el año pasado?


Considera lo siguiente: día a día observamos que las cosas que están a nuestro alrededor cambian. Ejemplo de ello son los árboles que botan sus hojas, las nubes del cielo que se disipan de un momento a otro y hasta el pelo en nuestras cabezas que crece aunque no nos demos cuenta. Sin embargo, a pesar de los cambios que sufren los entes que nos rodean, pensamos que éstos siguen siendo los mismos.

Piensa en ti, que has crecido desde que eras un recién nacido y, aún así, probablemente pienses que eres la misma persona que sale en las fotos que te muestran tus padres de cuando eras un bebé. Actualmente, tus huesos, musculatura, órganos y hasta tus características psicológicas son bastante diferentes a las de tu versión infantil.

De hecho, volvamos más atrás, cuando aún no habías nacido: en el útero de tu madre eras un montón de células que poco a poco se desarrollaron y se fueron convirtiendo en tus distintos órganos. Tu corazón, tus riñones y tu estómago de feto ya no son los mismos: sus tejidos se han ido agrandando y adaptando a su tamaño actual y ese proceso ha sido acompañado de cambios celulares.

Entonces, ¿eres el mismo de ese tiempo? La mayoría de las personas podría responder: “sí, lo soy”, pero ¿qué característica permanente se ha mantenido en ti para pensar que es así? Ni tu cuerpo, ni tus estados psicológicos son los mismos que hace un año, entonces, ¿con qué bases afirmas que has sido durante todos los años de tu existencia la misma persona?


Como RE:, estamos convencidos de que la existencia humana es mucho más rica cuando adoptamos una actitud curiosa ante el mundo y, sobre todo, cuando ésta se pone en común con otros. Por eso quisimos compartir la reflexión filosófica con los niños –probablemente los seres más curiosos– mediante un taller que abordó el problema filosófico de la identidad personal. De este modo, pudimos empaparnos de la más genuina curiosidad presente en los niños al mismo tiempo que ellos pudieron reflexionar profundamente sobre un problema que muchos no habían pensado.

Las sesiones de cada taller contemplaban actividades prácticas aplicadas, así como reflexiones individuales y grupales a través de comunidades de indagación.

El mundo es tan grande y nosotros y nuestro entendimiento tan limitado –¡tan humano!– que no podemos comprender y dar respuesta a todas las interrogantes que nos hacemos. Algunos ante este escenario se resignan y afirman que no vale la pena tratar de pensar sobre algo que ya se sabe no tiene una respuesta. Los curiosos, por el contrario, mantienen una constante fascinación por el mundo que los rodea y creen que una respuesta definitiva no es, necesariamente, la mejor recompensa a sus interrogantes, ya que el pensar el problema, comprender todas sus aristas y evaluar sus posibles soluciones a la luz de buena conversación es un premio en sí mismo.

Así nació la primera experiencia RE: el taller Reconociéndonos, cuya primera versión se desarrolló en el Colegio San Agustín, ubicado en la comuna de Ñuñoa, con alumnos de quinto y sexto básico. En el transcurso de cuatro sesiones a lo largo del mes de noviembre del año pasado abordamos el problema de la identidad personal que, en palabras sencillas, consiste en determinar qué es aquello que nos hace ser la misma persona a través del tiempo.

Reteter, el extraterrestre que pedía a los niños inventar cosas para construir nuevas realidades en su planeta natal, Uretonia.

El problema se introdujo a partir de una presentación indirecta del tema a través de la historia de un extraterrestre que requería ayuda para fabricar nuevos objetos para su planeta, invitando a los niños a inventar y otorgarle una identidad a sus objetos que posteriormente debían ser puestos en común para el resto del grupo.

“¿Qué hace que una cosa sea ella misma a través del tiempo?”, con esta pregunta pasamos a una relacionada con la experiencia personal de cada uno de los participantes del taller, donde el foco ya no era la identidad de los objetos sino la de cada uno de ellos. Para lograr este objetivo mostramos fotos de nosotros desde que éramos niños hasta la actualidad, preguntándoles qué era aquello, si es que lo hay, que permite sostener que todas ellas muestran etapas de la vida de la misma persona. A partir de allí, a través de discusiones guiadas, preguntas para desarrollar en modo solitario y exposición de experimentos mentales, discutimos y analizamos en conjunto las distintas alternativas de aclaración de este problema.

Parte de los entregables con los que los participantes del taller pudieron interactuar.

Casualmente, entre el grupo de niños que participó en el taller habían dos gemelos. Esto fue de gran ayuda porque hizo pensar a los niños en que el criterio corporal, es decir, aquel que sostiene que yo soy yo en virtud de que siempre tengo o soy el mismo cuerpo, no era suficiente para determinar la identidad de una persona. Esto los obligó a pensar en otra posibilidad y llegaron sin mayor problema a afirmar que la identidad no se basa en cuestiones físicas sino en nuestros pensamientos y, sobre todo, en nuestros recuerdos que nos permiten mantener unidos aquéllos.

Con todo, no respondimos la pregunta. Esto, en ningún caso, transforma el taller en un fracaso. De hecho, si lo pensamos bien, ¿cómo podría ser esta pregunta respondida correctamente? Su respuesta aún es tema de debate –como otros tantos temas de la filosofía– y si bien la discusión contemporánea ha sido capaz de plantear y ordenar de forma precisa el problema y sus alternativas, decidirse por una de ellas no es un asunto sencillo.

El objetivo, para RE:, no era solucionar, sino reflexionar, y eso fue precisamente lo que conseguimos a través de estas 4 sesiones.

La actividad de cierre del taller consistía en la puesta en común de cada participante de sus principales reflexiones en torno al problema de la identidad personal, así como su definición como un RE:(algo). Entre algunos términos destacados encontramos “rebeldes” o “revoltosos”.

Hemos visto, hasta ahora, que “Yo” es una palabra importante y al mismo tiempo misteriosa, usada casi en todas las oraciones que formulamos diariamente. El yo, tal como lo empleamos, asume una continuidad temporal de nosotros, pero ¿crees que eres capaz de decir qué es lo que te convierte a ti en un ser continuo a través del tiempo?, ¿es tu cuerpo, tu mente u otra entidad la que te hace ser tú o, más bien, será que no existe nada como eso sino una mera ilusión psicológica de continuidad? Esperamos puedas responder esta pregunta y compartirla con nosotros en los comentarios. Al fin y al cabo, de eso se trata la filosofía: de remover nuestros conceptos y de regenerar pensamiento.

Un breve testimonio de uno de los participantes del taller.
Foto grupal en la sesión de cierre del taller. ¡Agradecemos a todos los participantes!

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