La violencia y el abuso contra la niñez en el sistema educativo, es el iceberg de una sociedad maltratante (I Parte)

Reflexiones semanales sobre derechos humanos por Patricio Benalcázar Alarcón

Durante los últimos meses, de manera exponencial, las denuncias de violencia y abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes (NNA) en diversos centros educativos, han marcado la preocupación social, mediática y política de diversos actores; desnudando la histórica y estructural relación de poder desproporcionado del mundo adulto con quienes no han cumplido los 18 años de edad.

En el 2014, el Consejo Nacional para la Igualdad Generacional (CNIG) junto con UNICEF, Plan Internacional y el Observatorio Social del Ecuador, con mucha precisión afirmaban en la investigación sobre la niñez y adolescencia en el Ecuador contemporáneo, “…que la violencia alcanza a todos los estratos sociales, tiene diversas formas y sus consecuencias siempre afectan a toda la sociedad.”, sin embargo, quienes tienen mayor riesgo de soportar la violencia en los espacios públicos y privados son los NNA.

Los registros de violencia receptados en el Ministerio de Inclusión Económica y Social y sistematizados en el 2014, dan cuenta de casos de abuso sexual, negligencia, maltrato físico, maltrato institucional, maltrato psicológico y violencia intrafamiliar; destacando que el 42% de las razones de violencia grave responden a la falta de cuidado en los hogares; siguiendo en su orden el maltrato psicológico, físico y abuso sexual, con el 25%, 18% y 7%.

En el año 2016, el CNIG, UNICEF y organizaciones como el Observatorio Social, CARE, Plan Internacional, Save the Children y World Vision, publican un informe sobre niñez y adolescencia desde la intergeneracionalidad, en el que se evidencia el traspaso generacional de la violencia: “… en el pasado, el 18% de quienes ahora son padres o madres vieron a sus progenitores maltratarse. Pero en el presente, el 30% de los y las adolescentes son testigos de éste maltrato.”, generando un 62% de aceptación de la violencia por parte de NNA y en consecuencia su normalización.

El sistema educativo, es el otro escenario donde se reproduce éstas relaciones de poder; lo cual se ve reflejado en la información del INEC, ENEDMU y la Encuesta Nacional de la Niñez y Adolescencia de la Sociedad Civil del 2015, que establece que el 26% de niños de entre 5 a 17 años están expuestos a golpes, insultos y privacion de recreo; lo cual demanda acciones de investigación y sanción a los responsables y reparación a las víctimas.

Frente a esta realidad, el Ecuador se encuentra ausente de un sistema integral de protección de derechos y un debilitado sistema especializado para de NNA; pese a que desde abril de 2015 hay un proyecto de ley en la Asamblea Nacional, ni ésta función, ni el poder ejecutivo lo priorizan; mientras el país se debate en disputas políticas por controlar la institucionalidad, utilizando recursos que bien podrían destinarse a la construcción de un sistema integral que garantice derechos.