Tauromaquia, violencia niñez y adolescencia

Reflexiones semanales sobre derechos humanos por Patricio Benalcázar Alarcón

Foto por Hans Eiskonen en Unsplash

La tauromaquia es una de las actividades más generalizadas de violencia y maltrato animal en los países de influencia ibérica cuya práctica es aceptada por un sector de la sociedad bajo el argumento de que es una expresión de arte y cultura y cuestionada por otro sector, que manifiesta que el maltrato animal está relacionado con la reproducción de la violencia en el ciclo de vida humano e incluso con conductas violentas y hasta criminales hacia otros seres humanos y no humanos.

Estudios científicos, especialmente de orden psicosocial, demuestran que el maltrato animal puede impactar el desarrollo de la empatía en niños, niñas y adolescentes y perpetuar el ciclo de violencia por el resto de su vida. En esa perspectiva, Carolina Castaño Rodríguez, Phd en Educación y ex-investigadora en prevención de violencia en niños y niñas de la Universidad de los Andes — Colombia, afirma que la exposición de NNA a eventos taurinos genera “… algunos impactos interrelacionados: efectos traumáticos, trastornos psiquiátricos o de desarrollo, y conductas agresivas y violentas hacia animales y seres humanos”. Castaño menciona que los efectos traumáticos en NNA expuestos a escenas de violencia y sangre genera miedo, rechazo, tristeza y angustia; además, sus estudios evidencian la asociación entre el maltrato hacia animales y el trastorno de conducta o el trastorno antisocial de personalidad que influye en el resto de su vida.

Las afectaciones nocivas en el desarrollo de la vida de NNA, ha preocupado al Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, instancia que ha observado a diversos países sobre la violencia física y mental asociada a la tauromaquia y su impacto en los niños; así Portugal (05/02/2014), Colombia (04/02/2015), México (10/06/2015), Perú (04/02/2016), Francia (04/02/2016) y Ecuador (26/10/2017)

Ecuador, país signatario de la Convención sobre los Derechos del Niño debe asumir reformas legislativas que establezca como limite de edad para concurrir a estos eventos los 18 años, además es necesario promover políticas públicas que generen un entorno socio cultural que garantice el bienestar animal y limite la realización de espectáculos taurinos que promuevan o practiquen el maltrato animal.