ODS 2 : HAMBRE CERO

tomada de https://www.google.com.co/search?q=restos&espv=2&biw=1440&bih=755&site=webhp&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiBmuKAvenOAhUHYyYKHTLWCckQ_AUIBigB#tbm=isch&q=ods+hambre+cero&imgrc=oFXD7p-HGNnl5M%3A

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Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible

Debido al rápido crecimiento económico y al aumento de la productividad agrícola en las últimas dos décadas, la proporción de personas desnutridas disminuyó casi a la mitad. Muchos países en desarrollo que sufrían hambrunas están ahora en condiciones de satisfacer las necesidades nutricionales de los más vulnerables. Regiones como Asia Central y Oriental y América Latina y el Caribe han avanzado muchísimo en la erradicación del hambre extrema.

Lo anterior son logros significativos para del cumplimiento de las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desgraciadamente, el hambre extrema y la desnutrición siguen siendo obstáculos enormes para el desarrollo de muchos países. Se estima que 795 millones de personas sufrían de desnutrición crónica en 2014, a menudo como consecuencia directa de la degradación ambiental, la sequía y la pérdida de biodiversidad. Más de 90 millones de niños menores de cinco años tienen un peso peligrosamente bajo y una de cada cuatro personas pasa hambre en África.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscan terminar con todas las formas de hambre y desnutrición de aquí a 2030 y velar por el acceso de todas las personas, en especial los niños y los más vulnerables, a una alimentación suficiente y nutritiva durante todo el año. Esta tarea implica promover prácticas agrícolas sostenibles a través del mejoramiento de los medios de vida y las capacidades de los pequeños productores agrícolas, el acceso igualitario a tierras, tecnología y mercados, y el fomento de la cooperación internacional para asegurar la inversión en la infraestructura y la tecnología necesaria para mejorar la productividad agrícola.

En conjunto con los demás objetivos planteados aquí, podemos poner fin al hambre para 2030. (UNICEF, 2016)

Datos y cifras

  • Alrededor de 795 millones de personas no disponen de alimentos suficientes para llevar una vida saludable y activa. Esto es, 1 de cada 9 personas en la Tierra
  • La gran mayoría de hambrientos vive en países en desarrollo, donde el 12,9% de la población está subalimentada
  • Asia es el continente donde hay más personas que padecen hambre: dos terceras partes del total. En los últimos años se ha reducido el porcentaje en Asia Meridional, pero ha aumentado ligeramente en Asia Occidental
  • Asia Meridional enfrenta la mayor carga de hambre, con cerca de 281 millones de personas desnutridas. En África subsahariana, las proyecciones para el período 2014–2016 indican una tasa de desnutrición de casi 23%
  • La nutrición deficiente provoca casi la mitad (45%) de las muertes de niños menores de 5 años: 3,1 millones de niños al año
  • En el mundo, 1 de cada 4 niños padece retraso del crecimiento. En los países en desarrollo la proporción puede ascender a 1 de cada 3
  • En el mundo en desarrollo, 66 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria acuden a clase hambrientos, 23 millones de ellos solo en África

Seguridad alimentaria

  • La agricultura es el sector que más empleo produce en el mundo, suministrando la forma de vida del 40% de la población mundial. Es la mayor fuente de ingresos y trabajo en los hogares pobres rurales
  • 500 millones de pequeñas granjas en el mundo, la mayoría de secano, proporcionan un 80% de los alimentos que se consumen en la mayor parte del mundo en desarrollo. Invertir en los pequeños agricultores, mujeres y hombres, es una forma importante de aumentar la seguridad alimentaria y la nutrición para los más pobres, así como la producción de alimentos para mercados locales y mundiales
  • Desde 1900, el 75% de la diversidad de las cosechas se ha perdido en los campos. Un mejor uso de la biodiversidad agrícola puede contribuir a una alimentación sana, mejorar la vida de las comunidades agrícolas y hacer más resistentes y sostenibles los sistemas agrícolas
  • Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, el número de hambrientos en el mundo podría ser reducido en hasta 150 millones de dólares
  • 1,4 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, la mayoría de ellas viven en zonas rurales del mundo en desarrollo. En muchas regiones la pobreza energética es uno de los principales obstáculos para la reducción del hambre y la garantía de que el mundo puede producir alimentos suficientes para satisfacer la demanda futura (objetivos del desarrollo , 2016)

METAS , INDICADORES

SINERGIA DE OBJETIVOS

  • al establecer la seguridad alimentaria se asegura el bienestar en todas las edades

Con la repartición equitativa, manejada por las mujeres el hambre seria erradicado en su totalidad

Al obtener un saneamiento óptimo para todos, se acabara la pobreza rural

  • Al Garantizar el acceso a energía, adapta sistemas de alimentos pos-cosechas
  • Promover el crecimiento económico sostenido y así acabar con la mal-nutrición de todas sus formas
  • Construir infraestructura resiliente, para asegurar el consumo alimentario sostenible
  • Reducir la desigualdad dentro y entre los países de tal manera que la distribución alimentaria sea equitativa para todos
  • Con la mejora de nutrición se establecen oportunidades de educación de calidad
  • mediante la diccionario del hambre y la implementacion de la agricultura sostenible, se termina con la probeza en todas sus partes

BRASIL Y SU PROYECTO HAMBRE CERO

Hambre Cero ha sido uno de los programas federales más aplaudidos a nivel internacional por alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas del Milenio para el año 2015- entre los que se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En pleno siglo XXI hay aproximadamente 850 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales preocupadas por la seguridad alimentaria han debatido y puesto en acción distintos programas y planes con el objetivo de reducir el número de personas que padecen de hambre. Es el caso del Proyecto Hambre Cero: una propuesta de política alimentaria para el Brasil [1] que, con la participación de universidades, institutos de investigación, sindicatos y ONG, generó instrumentos con el objetivo de superar la situación de inseguridad alimentaria del Brasil.

“La expresión seguridad alimentaria apareció por primera vez en Brasil en 1986” [2] como parte de un documento del gobierno de la federación. Después en 1991 el término dio luz a una propuesta de política nacional de seguridad alimentaria expuesta por el Partido de los Trabajadores. Años después, el problema del hambre dio como resultado el movimiento Acción de la Ciudadanía contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, y la creación del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria (CONSEA).

En 1989, el entonces candidato a la presidencia Lula da Silva presentó propuestas de política alimentaria y se llevaron a cabo movilizaciones ciudadanas llamadas Caravanas de la Ciudadanía. En 2002, el Instituto de Ciudadanía, incorporó el programa presentado por el presidente Lula durante su campaña victoriosa y fue bautizado con el nombre de Proyecto Hambre Cero.

Cuando en el año 2003, el entonces electo presidente da Silva puso como eje de su agenda política el hambre y la pobreza, se creación tres instituciones encargadas de implementar una “Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional” [3]:

A. El Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre.

B. El reinstaurado CONSEA.

C. La Asesoría Especial de la Presidencia de la República.

El programa, reconoce que para alcanzar su reto de seguridad alimentaria, es necesario un modelo de desarrollo económico que favorezca la distribución del ingreso equitativamente, el aumento de salario y por lo tanto, la recuperación del poder adquisitivo; a través de mecanismos- algunos permanentes y otros de emergencia­- que por una parte permitieran el acceso a los alimentos de la población en situación de hambre y por otra incentivara la oferta alimentaria.

Con base en lo anterior, se crearon políticas de tres tipos:

A. Políticas Estructurales. Guiadas a las causas más profundas de la Inseguridad alimentaria, que debían ser adoptadas a nivel federal, tales como las políticas agrarias, de abastecimiento, de comercialización, de salud, educación, etc.

B. Políticas Específicas. Aquellas encaminadas a crear, en un corto plazo, las condiciones para que las familias con hambre pueden alimentarse de forma adecuada, por ejemplo, las políticas de transferencia de renta y la política de seguridad y calidad de los alimentos.

C. Políticas Locales. Agentes movilizantes de los gestores estatales para la promoción de la seguridad alimentaria, como la creación de restaurantes populares, bancos de alimentos, ferias de productores, etc.

Es necesario entender que la seguridad alimentaria va más allá de resolver el problema del hambre y la pobreza. No se trata de crear políticas compensatorias o donación de alimentos, es necesario asociar las políticas de desarrollo social a las estrategias de desarrollo económico que garanticen mayor equidad e inclusión social.

BRASIL Y SU PROYECTO HAMBRE CERO

Hambre Cero ha sido uno de los programas federales más aplaudidos a nivel internacional por alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas del Milenio para el año 2015- entre los que se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En pleno siglo XXI hay aproximadamente 850 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales preocupadas por la seguridad alimentaria han debatido y puesto en acción distintos programas y planes con el objetivo de reducir el número de personas que padecen de hambre. Es el caso del Proyecto Hambre Cero: una propuesta de política alimentaria para el Brasil [1] que, con la participación de universidades, institutos de investigación, sindicatos y ONG, generó instrumentos con el objetivo de superar la situación de inseguridad alimentaria del Brasil.

“La expresión seguridad alimentaria apareció por primera vez en Brasil en 1986” [2] como parte de un documento del gobierno de la federación. Después en 1991 el término dio luz a una propuesta de política nacional de seguridad alimentaria expuesta por el Partido de los Trabajadores. Años después, el problema del hambre dio como resultado el movimiento Acción de la Ciudadanía contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, y la creación del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria (CONSEA).

En 1989, el entonces candidato a la presidencia Lula da Silva presentó propuestas de política alimentaria y se llevaron a cabo movilizaciones ciudadanas llamadas Caravanas de la Ciudadanía. En 2002, el Instituto de Ciudadanía, incorporó el programa presentado por el presidente Lula durante su campaña victoriosa y fue bautizado con el nombre de Proyecto Hambre Cero.

Cuando en el año 2003, el entonces electo presidente da Silva puso como eje de su agenda política el hambre y la pobreza, se creación tres instituciones encargadas de implementar una “Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional” [3]:

A. El Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre.

B. El reinstaurado CONSEA.

C. La Asesoría Especial de la Presidencia de la República.

El programa, reconoce que para alcanzar su reto de seguridad alimentaria, es necesario un modelo de desarrollo económico que favorezca la distribución del ingreso equitativamente, el aumento de salario y por lo tanto, la recuperación del poder adquisitivo; a través de mecanismos- algunos permanentes y otros de emergencia­- que por una parte permitieran el acceso a los alimentos de la población en situación de hambre y por otra incentivara la oferta alimentaria.

Con base en lo anterior, se crearon políticas de tres tipos:

A. Políticas Estructurales. Guiadas a las causas más profundas de la Inseguridad alimentaria, que debían ser adoptadas a nivel federal, tales como las políticas agrarias, de abastecimiento, de comercialización, de salud, educación, etc.

B. Políticas Específicas. Aquellas encaminadas a crear, en un corto plazo, las condiciones para que las familias con hambre pueden alimentarse de forma adecuada, por ejemplo, las políticas de transferencia de renta y la política de seguridad y calidad de los alimentos.

C. Políticas Locales. Agentes movilizantes de los gestores estatales para la promoción de la seguridad alimentaria, como la creación de restaurantes populares, bancos de alimentos, ferias de productores, etc.

Es necesario entender que la seguridad alimentaria va más allá de resolver el problema del hambre y la pobreza. No se trata de crear políticas compensatorias o donación de alimentos, es necesario asociar las políticas de desarrollo social a las estrategias de desarrollo económico que garanticen mayor equidad e inclusión social.

BRASIL Y SU PROYECTO HAMBRE CERO

Hambre Cero ha sido uno de los programas federales más aplaudidos a nivel internacional por alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas del Milenio para el año 2015- entre los que se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En pleno siglo XXI hay aproximadamente 850 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales preocupadas por la seguridad alimentaria han debatido y puesto en acción distintos programas y planes con el objetivo de reducir el número de personas que padecen de hambre. Es el caso del Proyecto Hambre Cero: una propuesta de política alimentaria para el Brasil [1] que, con la participación de universidades, institutos de investigación, sindicatos y ONG, generó instrumentos con el objetivo de superar la situación de inseguridad alimentaria del Brasil.

“La expresión seguridad alimentaria apareció por primera vez en Brasil en 1986” [2] como parte de un documento del gobierno de la federación. Después en 1991 el término dio luz a una propuesta de política nacional de seguridad alimentaria expuesta por el Partido de los Trabajadores. Años después, el problema del hambre dio como resultado el movimiento Acción de la Ciudadanía contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, y la creación del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria (CONSEA).

En 1989, el entonces candidato a la presidencia Lula da Silva presentó propuestas de política alimentaria y se llevaron a cabo movilizaciones ciudadanas llamadas Caravanas de la Ciudadanía. En 2002, el Instituto de Ciudadanía, incorporó el programa presentado por el presidente Lula durante su campaña victoriosa y fue bautizado con el nombre de Proyecto Hambre Cero.

Cuando en el año 2003, el entonces electo presidente da Silva puso como eje de su agenda política el hambre y la pobreza, se creación tres instituciones encargadas de implementar una “Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional” [3]:

A. El Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre.

B. El reinstaurado CONSEA.

C. La Asesoría Especial de la Presidencia de la República.

El programa, reconoce que para alcanzar su reto de seguridad alimentaria, es necesario un modelo de desarrollo económico que favorezca la distribución del ingreso equitativamente, el aumento de salario y por lo tanto, la recuperación del poder adquisitivo; a través de mecanismos- algunos permanentes y otros de emergencia­- que por una parte permitieran el acceso a los alimentos de la población en situación de hambre y por otra incentivara la oferta alimentaria.

Con base en lo anterior, se crearon políticas de tres tipos:

A. Políticas Estructurales. Guiadas a las causas más profundas de la Inseguridad alimentaria, que debían ser adoptadas a nivel federal, tales como las políticas agrarias, de abastecimiento, de comercialización, de salud, educación, etc.

B. Políticas Específicas. Aquellas encaminadas a crear, en un corto plazo, las condiciones para que las familias con hambre pueden alimentarse de forma adecuada, por ejemplo, las políticas de transferencia de renta y la política de seguridad y calidad de los alimentos.

C. Políticas Locales. Agentes movilizantes de los gestores estatales para la promoción de la seguridad alimentaria, como la creación de restaurantes populares, bancos de alimentos, ferias de productores, etc.

Es necesario entender que la seguridad alimentaria va más allá de resolver el problema del hambre y la pobreza. No se trata de crear políticas compensatorias o donación de alimentos, es necesario asociar las políticas de desarrollo social a las estrategias de desarrollo económico que garanticen mayor equidad e inclusión social.

BRASIL Y SU PROYECTO HAMBRE CERO

Hambre Cero ha sido uno de los programas federales más aplaudidos a nivel internacional por alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas del Milenio para el año 2015- entre los que se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En pleno siglo XXI hay aproximadamente 850 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales preocupadas por la seguridad alimentaria han debatido y puesto en acción distintos programas y planes con el objetivo de reducir el número de personas que padecen de hambre. Es el caso del Proyecto Hambre Cero: una propuesta de política alimentaria para el Brasil [1] que, con la participación de universidades, institutos de investigación, sindicatos y ONG, generó instrumentos con el objetivo de superar la situación de inseguridad alimentaria del Brasil.

“La expresión seguridad alimentaria apareció por primera vez en Brasil en 1986” [2] como parte de un documento del gobierno de la federación. Después en 1991 el término dio luz a una propuesta de política nacional de seguridad alimentaria expuesta por el Partido de los Trabajadores. Años después, el problema del hambre dio como resultado el movimiento Acción de la Ciudadanía contra el Hambre, la Miseria y por la Vida, y la creación del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria (CONSEA).

En 1989, el entonces candidato a la presidencia Lula da Silva presentó propuestas de política alimentaria y se llevaron a cabo movilizaciones ciudadanas llamadas Caravanas de la Ciudadanía. En 2002, el Instituto de Ciudadanía, incorporó el programa presentado por el presidente Lula durante su campaña victoriosa y fue bautizado con el nombre de Proyecto Hambre Cero.

Cuando en el año 2003, el entonces electo presidente da Silva puso como eje de su agenda política el hambre y la pobreza, se creación tres instituciones encargadas de implementar una “Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional” [3]:

A. El Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre.

B. El reinstaurado CONSEA.

C. La Asesoría Especial de la Presidencia de la República.

El programa, reconoce que para alcanzar su reto de seguridad alimentaria, es necesario un modelo de desarrollo económico que favorezca la distribución del ingreso equitativamente, el aumento de salario y por lo tanto, la recuperación del poder adquisitivo; a través de mecanismos- algunos permanentes y otros de emergencia­- que por una parte permitieran el acceso a los alimentos de la población en situación de hambre y por otra incentivara la oferta alimentaria.

Con base en lo anterior, se crearon políticas de tres tipos:

A. Políticas Estructurales. Guiadas a las causas más profundas de la Inseguridad alimentaria, que debían ser adoptadas a nivel federal, tales como las políticas agrarias, de abastecimiento, de comercialización, de salud, educación, etc.

B. Políticas Específicas. Aquellas encaminadas a crear, en un corto plazo, las condiciones para que las familias con hambre pueden alimentarse de forma adecuada, por ejemplo, las políticas de transferencia de renta y la política de seguridad y calidad de los alimentos.

C. Políticas Locales. Agentes movilizantes de los gestores estatales para la promoción de la seguridad alimentaria, como la creación de restaurantes populares, bancos de alimentos, ferias de productores, etc.

Es necesario entender que la seguridad alimentaria va más allá de resolver el problema del hambre y la pobreza. No se trata de crear políticas compensatorias o donación de alimentos, es necesario asociar las políticas de desarrollo social a las estrategias de desarrollo económico que garanticen mayor equidad e inclusión social.

BRASIL Y SU PROYECTO HAMBRE CERO :Hambre Cero ha sido uno de los programas federales más aplaudidos a nivel internacional por alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -establecidos en la Declaración de las Naciones Unidas del Milenio para el año 2015- entre los que se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre.

En pleno siglo XXI hay aproximadamente 850 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales preocupadas por la seguridad alimentaria han debatido y puesto en acción distintos programas y planes con el objetivo de reducir el número de personas que padecen de hambre. Es el caso del Proyecto Hambre Cero: una propuesta de política alimentaria para el Brasil [1] que, con la participación de universidades, institutos de investigación, sindicatos y ONG, generó instrumentos con el objetivo de superar la situación de inseguridad alimentaria del Brasil.

PARA MAS INFORMACIÓN : http://elclaustro.edu.mx/claustronomia/index.php/investigacion/96-brasil-y-su-proyecto-hambre-cero

BOLIVIA, REDUCCIÓN DEL HAMBRE EN EL MUNDO

Una de cada nueve personas sufre hambre en el mundo, unos 805 millones de personas, según informa este martes la FAO, que pone como ejemplo a Brasil y Bolivia por sus políticas gubernamentales para reducir la hambruna.

Según el Informe sobre el Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo (SOFI2014) que publica por cuarto año el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en la última década el número de personas que sufre hambre se ha reducido en 100 millones. Esto quiere decir que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) — reducir a la mitad la proporción de personas en pobreza extrema para 2015 — están al alcance de la mano, dice la FAO, que pide a los países que “redoblen los esfuerzos” en el año largo que falta.

Hasta ahora, 65 países en desarrollo han logrado el objetivo y otros seis están en la buena vía para alcanzarlo en 2015, dice la organización con sede en Roma.

La FAO recuerda que se trata de la voluntad de los gobernantes y de políticas integradas en las que participen tanto el sector público como el privado. Ejemplos de lo que los gobiernos pueden hacer, lo han demostrado países como Brasil o Bolivia, que se han dotado de instituciones y proyectos para hacer frente a esta rémora.

En el caso de Brasil, con su programa estrella ‘Hambre Cero’ en el que participan nada menos que 19 ministerios y que ha reducido la pobreza del 24,3% al 8,4% entre 2001 y 2012, mientras la extrema pobreza pasó del 14% al 3,5%. En ese periodo, los ingresos del 20% más pobre creció tres veces más que el del 20% más rico y la proporción de las personas con desnutrición pasó del 10,7% en 2000 a la mitad para 2006. El gobierno central dedicó unos 35.000 millones de dólares para los programas de seguridad alimentaria y de nutrición. El gasto en programas sociales ha crecido 128% en 12 años.

PARA MAS INFORMACION : http://elclaustro.edu.mx/claustronomia/index.php/investigacion/96-brasil-y-su-proyecto-hambre-cero

BIBLIOGRAFIA

objetivos del desarrollo . (20 de 07 de 2016). Recuperado el 16 de 08 de 2016, de objetivos del desarrollo : http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/hunger/

UNICEF. (10 de 06 de 2016). Objetivos del desarrollo . Recuperado el 16 de 08 de 2016, de Objetivos del desarrollo : http://www.undp.org/content/undp/es/home/sdgoverview/post-2015-development-agenda/goal-2.html

http://elclaustro.edu.mx/claustronomia/index.php/investigacion/96-brasil-y-su-proyecto-hambre-cero

http://www.ambito.com/793769-la-fao-reconoce-a-la-argentina-por-su-lucha-contra-el-hambre-y-la-pobreza

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