ODS 3: SALUD Y BIENESTAR

Para lograr el desarrollo sostenible es fundamental garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos a cualquier edad. Se han obtenido grandes progresos en relación con el aumento de la esperanza de vida y la reducción de algunas de las causas de muerte más comunes relacionadas con la mortalidad infantil y materna. Se han logrado grandes avances en cuanto al aumento del acceso al agua limpia y el saneamiento, la reducción de la malaria, la tuberculosis, la poliomielitis y la propagación del VIH/SIDA. Sin embargo, se necesitan muchas más iniciativas para erradicar por completo una amplia gama de enfermedades y hacer frente a numerosas y variadas cuestiones persistentes y emergentes relativas a la salud.

METAS E INDICADORES

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Se relacionó el objetivo 3: salud y bienestar con los siguientes objetivos:

Ø Objetivo 1 erradicar la pobreza: es importante erradicar la pobreza para que las personas más vulnerables puedan acceder a todos los servicios de salud y tenga una mejor calidad y bienestar.

Ø Objetivo 2 hambre cero: el hambre es uno de los temas más influyentes en la mortalidad de niños en la actualidad por esta razón es indispensable acabar con el hambre para que los niños y demás familia con pocas posibilidades pueden tener salud basada en buena alimentación con el fin de lograr brindarles bienestar.

Ø Objetivo 6 agua limpia y saneamiento básico: el consumo de agua contaminada y falta de saneamiento básico es uno de los mayores problemas para las personas de bajos recursos, lo cual ha generado todo tipo de problemas de salud y muertes, por este motivo es indispensable ofrecer a estas comunidades vulnerables un servicio de agua potable y saneamiento básico para que de esta manera aumenten sus expectativas de vida evitando así enfermedades y muerte.

Ø Objetivo 7 energía no contaminante: a lo largo de los años las empresas han causado muchos daños nocivos al ambiente, provocando la contaminación, un factor relevante para la salud humana y el daño de especies por este motivo es importante que se generen energías limpias que reduzca los factores contaminantes que generan quebrantos de salud.

Ø Objetivo 8 trabajo decente y crecimiento económico: el trabajo y acceso a las oportunidades influye en que las personas puedan tener accesibilidad a un mejor servicio de salud a vacunas y medicamentos para tratar enfermedades graves.

Ø Objetivo 10 reducción de la desigualdad: reducir la desigualdad de las personas influye en la salud y el bienestar, ya que si se disminuyen las desigualdades sociales todas las personas de todas las edades podrán acceder a un sistema de salud que esté en condiciones para todo mundo contribuyendo a que todas las personas tengan una mejor calidad de vida sin excepciones.

DATOS DE INTERÉS

EJEMPLOS DE CASOS EXITOSOS A NIVEL MUNDIAL

• En Sudáfrica, un centro trabaja con adolescentes vulnerables para prevenir la infección del VIH/SIDA.

Hace unos años, una generación libre del sida parecía un sueño lejano. Pero ahora el mundo tiene todo lo que necesita para lograr que este sueño se convierta en realidad. Los avances para evitar la transmisión de madre a hijo del VIH han reducido en gran medida la tasa de nuevas infecciones entre los bebés de los países de bajos y medianos ingresos. Sin embargo, este mismo progreso no se observa en el tratamiento de los niños que viven con VIH, y la tendencia de las muertes por sida entre los adolescentes que viven con VIH sigue siendo alarmante. Un centro en Sudáfrica se está centrando en los adolescentes vulnerables que se encuentran en el epicentro de la epidemia por VIH/SIDA del país, y las tasas de infección han comenzado a reducirse

VULINDLELA, Sudáfrica, tiene una de las mayores tasas de infección en el país, “Solíamos realizar 8, 10, quizá 12 funerales al día”, dice el dirigente comunitario y asesor Gethwana Mahlase. “No puedo olvidar el día en que los hombres tuvieron que distribuirse entre ellos –‘¿Quién va a ir a cavar esta tumba? ¿Quién va a ir a cavar esta otra tumba?’– porque se estaba muriendo mucha gente”.

Las cosas comenzaron a cambiar cuando el Centro para el Programa de Investigación sobre el Sida (CAPRISA) abrió una clínica y una oficina de investigación en la comunidad en 2001. Por medio de un programa integral de prevención, tratamiento, atención y apoyo, el centro pudo comenzar a salvar vidas.

Por medio de la investigación, comenzó a surgir un panorama que mostraba una vulnerabilidad permanente. “Cuando observamos la manera de evitar las nuevas infecciones por VIH y… dónde se están produciendo esas nuevas infecciones, sabemos que tenemos que trabajar con los adolescentes”, dijo el Dr. Kharsany, ya que hay factores complejos y relacionados entre sí que contribuyen al riesgo que confrontan los adolescentes.

El grupo de apoyo ofrece un entorno seguro en el que los adolescentes se apoyan entre ellos y analizan su pasado y sus esperanzas para el futuro, así como cuestiones en torno al sexo, el género y el VIH/SIDA generando conocimientos que facilitan combinar y adaptar de la mejor manera posible las intervenciones a fin de prevenir nuevas infecciones. Hay pruebas de que CAPRISA está comenzando a tener su propio impacto. El objetivo de eliminar las nuevas infecciones en Vulindlela está todavía lejos, pero mediante la investigación, la innovación y la alianza con la comunidad, las tasas de infección se están reduciendo y las personas que viven con VIH están sobreviviendo.

(HUBBARD, 2013).

• Gran avance de lucha contra el paludismo

El avance hacia un mundo sin malaria es un proceso continuo, no un conjunto de etapas independientes. Los países, las zonas subnacionales y las comunidades están situados en distintos puntos del camino hacia la eliminación de la malaria, y su ritmo de avance será diferente y dependerá de la cuantía de las inversiones, los determinantes biológicos (relacionados con los grupos afectados, los parásitos y los vectores), los factores ambientales, la fortaleza de los sistemas de salud y las circunstancias sociales, demográficas, políticas y económicas. Con independencia del grado de endemicidad, el riesgo de malaria varía mucho dentro de un país o zona, de modo que la misma estrategia no es forzosamente adecuada para todas las circunstancias dentro de un país. A medida que aumenta la cobertura de las intervenciones y se reduce la incidencia de malaria, es probable que aumente la heterogeneidad de las tasas de incidencia y la transmisión. Un criterio fundamental para optimizar la respuesta contra la malaria dentro de un país consistirá en estructurar los programas con arreglo a la estratificación según la carga de malaria y basándose en el análisis de los datos de incidencia anteriores, los determinantes del riesgo relacionados con el huésped humano, los parásitos, los vectores y el medio ambiente, todo ello aunado al análisis del acceso a los servicios.

El desempeño de los sistemas nacionales de salud y su adaptabilidad a las nuevas oportunidades son dos determinantes clave del ritmo de avance a lo largo del camino. A medida que los programas de control reduzcan la transmisión a niveles bajos o muy bajos, su objetivo debe dejar de ser la prevención, la detección y el tratamiento de casos para pasar a ser la prevención, la detección y el tratamiento de cada infección malárica. Esa transición exige contar con unos sistemas fortalecidos y sostenidos de vigilancia epidemiológica y entomológica, requisito que solo puede cumplirse mediante una financiación y un compromiso político sustanciales y prolongados, así como por medio de profundas transformaciones estructurales e institucionales de los programas contra la malaria.

La prioridad mayor de todos los países donde las tasas de transmisión son elevadas o moderadas es lograr la reducción máxima de la morbilidad y la mortalidad mediante la implantación sostenida del acceso universal a medidas de control vectorial, medios de diagnóstico y medicamentos antimaláricos de buena calidad y apropiados, junto con la aplicación de los tratamientos preventivos recomendados por la OMS que sean adecuados para las circunstancias epidemiológicas. Esas actividades deben ser respaldadas por sistemas de vigilancia epidemiológica eficaces, una sólida vigilancia entomológica y de la eficacia de los medicamentos y unos programas sólidos de comunicación de salud pública y de cambio comportamental.

En cuanto los programas hayan reducido la transmisión a niveles muy bajos, deberán evaluar la factibilidad técnica, operativa y económica de la eliminación, así como la capacidad programática — en particular la capacidad de los sistemas de vigilancia para seguir de cerca y atender cada caso de infección malárica — para eliminar todas las infecciones maláricas.

A medida que los programas se acerquen a la eliminación o traten de evitar que la transmisión vuelva a establecerse, es preciso que los servicios generales de salud, lo mismo públicos que privados, detecten y traten todos los casos de infección malárica y los comuniquen como una enfermedad de notificación obligatoria al registro nacional de malaria. Los pacientes a quienes se diagnostica la malaria deben ser tratados rápidamente con antimaláricos eficaces para evitar muertes evitables y reducir la probabilidad de que la transmisión continúe en la comunidad. Además, se deben mantener sistemas de vigilancia entomológica con el fin de introducir o modificar, según sea necesario, intervenciones apropiadas de control vectorial.

https://www.youtube.com/watch?v=A3O_fmBWnBQ&feature=youtu.be

(CHAIB, 2013)

• Alianza para la salud de la madre, el recién nacido y el niño

La Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño (ASMRN) aúna a las comunidades dedicadas a estos asuntos y cuenta con más de 720 organizaciones miembros procedentes de siete esferas: instituciones académicas y de investigación; donantes y fundaciones; profesionales sanitarios; organismos multilaterales; organizaciones no gubernamentales; países asociados; y el sector privado. Nuestro objetivo es colaborar con miras a lograr un mundo en el que todas las mujeres, los recién nacidos, los niños y los adolescentes estén sanos y prosperen.

La Alianza permite que los asociados compartan estrategias, armonicen objetivos y recursos, y se pongan de acuerdo sobre intervenciones en las que pueden lograr más trabajando juntos que de manera individual.

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas relativos a la reducción de la mortalidad en la niñez y la mejora de la salud materna, de tal suerte que las mujeres y los niños puedan disfrutar del derecho al máximo grado posible de salud de aquí al año 2015 y después.

Apoyar a los asociados para que armonicen sus orientaciones estratégicas y catalicen la actuación colectiva con el fin de lograr el acceso universal a una asistencia completa y de buena calidad en materia de salud reproductiva, materna, del recién nacido y del niño.

Constituye una plataforma institucional que aglutina y refuerza la actuación de los asociados destinada a mejorar la salud de las mujeres y los niños mediante el trabajo en el proceso continuo de la salud reproductiva, materna, neonatal e infantil. En esencia, la Alianza permite que los asociados compartan estrategias, armonicen objetivos y recursos, y se pongan de acuerdo sobre intervenciones en las que pueden lograr más trabajando juntos que de manera individual.

La Alianza está gobernada por un consejo directivo y es administrada por una secretaría albergada por la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra. Los miembros se reúnen periódicamente en el Foro de Asociados.

(Salud, 2012)

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