El largo camino por el derecho animal en Cuba (III)

Cuba tuvo el primer caso de violencia animal penalizado, el 8 de septiembre del 2021; desde entonces, no ha sido mucho mejor el panorama para los animales y para las animalistas del país

Redacción Alma Mater
Revista Alma Mater
10 min readMay 2, 2024

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Ilustración generada con IA.

Los animales no son propiedades o cosas, sino organismos vivientes, sujetos de una vida, que merecen nuestra compasión, respeto, amistad y apoyo.

Marc Bekoff

Por Gabriela Orihuela

El 8 de septiembre del 2021, Cuba amaneció con el primer caso de violencia animal penalizado. Dos días antes, una protectora denunció un hecho atroz por vía telefónica al Sistema de Información y Vigilancia Epidemiológica de la Dirección de Sanidad Animal Provincial.

Tres artemiseños decidieron asesinar a una gata, grabarlo y subir el contenido a Internet para «llamar a conciencia». Los agresores de la minina causaron graves daños físicos que le condujeron a la muerte y, a su vez, se manifestaron verbalmente empleando frases de extrema violencia: «Esto es lo que pasa cuando matan a un pájaro nuestro».

Aunque las autoridades expusieron que la situación se produjo por la mordedura de la gata a uno de los implicados, los propios culpables aclararon que la causa había sido la pérdida de una de sus aves.

Las redes sociales se hicieron eco del suceso y, rápidamente, se movilizaron todos: protectores, animalistas, rescatistas, amantes de los animales o, sencillamente, personas con empatía. Después de la denuncia realizada, cientos de cubanos/as llamaron para sumarse, como testigos de referencia, a la demanda establecida.

Justamente un mes después, un vecino de la Zona VIII en Alamar, apuñaló a un husky, a plena luz del día, porque este había matado a una de sus gallinas. Las imágenes del acontecimiento desbordaron Facebook. La testigo realizó la acusación y, nuevamente, la ciudadanía se incorporó a la causa.

Episodios como estos son imperdonables. La violencia no conlleva a nada; la violencia debe ser penalizada sea ejercida contra una persona o contra un animal.

Toda Ley o Decreto Ley tiene dos componentes: el punitivo y el educativo. En el punitivo encontramos las sanciones que se les imputa a los implicados de estos actos deplorables. Pueden ser sanciones administrativas o penales. En este caso nos preguntamos: ¿cuán severas son las sanciones establecidas en el Decreto Ley de Bienestar Animal? Las multas parecen no tener efecto.

Por su parte, el educativo se refiere a la concientización que el estado debe proveer a la población sobre el tema. Desde hace muchos años, Cuba debía promover la educación en torno a la importancia del cuidado y protección de los animales. ¿Se ha hecho esto luego de la aprobación del documento legal?

Las instantáneas del pitbull ensangrentado caminando por las calles de la provincia avileña, en abril de 2022, son fuertes. «Un cochero lo agredió con un machete», aseguran quienes presenciaron el incidente. Un animalista le brindó los primeros auxilios y lo trasladó a la clínica veterinaria. Las rápidas acciones hicieron que el perro pudiera salvarse.

Ángela Díaz Cubela, psicóloga de profesión y animalista devota, señaló que la única diferencia que ha notado — desde la aprobación del Decreto Ley de Bienestar Animal — es que «los grupos de protección están llegando a más espacios, ayudando a las personas con menos recursos con las campañas de vacunación, desparasitación y esterilización. Pero sigue el maltrato, siguen las reproducciones para lucrar y siguen los causantes sin pagar por el daño que están ocasionando».

El descontento de la población animalista por las medidas tomadas (escasas y poco severas) se hace evidente en redes sociales y otros espacios como ferias de adopciones y determinadas campañas.

A todos estos reclamos le podemos sumar la crisis económica y la gran ola migratoria que vive Cuba. Hechos que han entorpecido con la protección animal. Muchas personas han decidido abandonar a sus animales debido a la carencia de alimentos o porque han de emigrar.

Díaz Cubela es también parte de un proyecto de bienestar y protección animal llamado «Dejando Huellas».

«El proyecto es un espacio socioeducativo de interacción teórica y práctica, enfocado en el bienestar animal. Con la intervención de especialistas que, en cada encuentro, imparten charlas de diversos temas desde una perspectiva educativa. La idea actual es poder llegar al mayor número de personas con conocimientos que puedan contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de las mascotas y de la relación entre mascotas y animales, así como hacer consciencia del valor y respeto que las mismas son merecedoras».

¿Quiénes pueden sumarse? Toda persona con interés, tenga o no animales; según la psicóloga, actualmente, acuden muchos adultos, pero se desea incorporar a infantes y adolescentes en este proceso educativo. Este último punto, la periodista Thais Hernández Lombao sí lo ha logrado en su proyecto comunitario, «La Casita del Husillo» donde niños, niñas y adolescentes son los principales beneficiarios.

Para la periodista, lo primordial es educar, por ese motivo, de conjunto con el grupo de bienestar animal Cubanos en Defensa de los Animales (CeDA) realiza charlas educativas en la comunidad. En este barrio, últimamente, está predominando la caza de aves para su posterior venta y/o vida en cautiverio, así como las peleas de perros.

Dos abriles

El 8 de abril de 2022, en el rodeo de la XXIII edición de la Feria Internacional Agroindustrial Alimentaria Fiagrop 2022, aconteció algo más que un «lamentable hecho» — como señaló y repudió la nota de prensa del Ministerio de la Agricultura (MINAG) — .

Fue captado, en horas de la tarde, el suceso que puso fin a la vida de una gata. El estadio estaba lleno y nadie atinó a hacer algo más que sacar sus teléfonos celulares. Los vaqueros “animaron” la escena cuando del saco saltó una gata que comenzó a correr por su vida.

Segundos después, apareció, entre sus manos, una soga utilizada como instrumento de dominación. Se divertían mientras intentaban cazar a la minina. Más allá de la inmovilidad, preocupan, además, las risas, los aplausos.

La nota del Minag deja ver el final del episodio: «sanciones administrativas, disciplinarias y contravencionales» para los responsables que participaron en el incidente de maltrato animal; sin embargo, se sienten poco efectivas en este contexto de gran violencia.

En abril del 2023, usuarios y usuarias de las redes sociales anunciaron otro cruel acontecimiento. La cabeza de un perro yacía sobre los restos de objetos religiosos. Había sido sacrificado.

Días después, se notificaba el abandono de dos perras recién paridas, el asesinato de dos caballos, la desaparición de dos perras de raza, la venta ilegal de aves, el sacrificio de otros tantos, los maltratos hacia una gata embarazada …la lista sigue; no está en pausa.

El inciso de la discordia

«A tenor con la Ley 138 de 2020, que abarca la “organización y funcionamiento del Gobierno Provincial”, y por las facultades conferidas al(la) Gobernador(a) en el ejercicio de sus funciones, se resolvió aprobar un grupo de medidas que respaldan el cumplimiento del Reglamento para el Ornato, la Higiene y los Servicios Comunales de La Habana, para aquellos ciudadanos que contravengan las regulaciones de la higiene comunal.

«Por tal motivo, el Gobierno Provincial de La Habana derogó la Resolución 87 del 2022 y en su lugar aprobó la 190 del 2023, teniendo en cuenta el actual contexto económico del país, la necesidad de movilizar la conciencia popular en función de cuidar la salud de la población y la belleza e higiene de la capital, por lo que es vital actualizar las medidas que respaldan el cumplimiento del Reglamento para el Ornato, la Higiene y los Servicios Comunales que anteriormente estuvieron indicadas», se explicó en la nota publicada por Tribuna de La Habana en el pasado mes de septiembre.

La resolución es importante en este contexto nacional donde la basura y la irresponsabilidad ciudadana parecen ser elementos de nuestra “cultura”. No obstante, qué levantó las alarmas en la comunidad animalista.

El artículo D indica que se multará a la «persona jurídica o natural que permita que animales domésticos o de corral permanezcan en las arenas o en las aguas de las playas o fuentes de abastecimiento de aguas para acueductos, plantas de tratamiento de agua potable o de residuales líquidos, lugares de disposición final de desechos sólidos, cementerios y en otros lugares expresamente prohibidos por las autoridades sanitarias (…)».

Perrita que deambula por las playas de Varadero en busca de comida y refugio.

Resulta comprensible que exista preocupación en torno a la presencia de animales en las playas o costas debido a la participación de las familias cubanas y, en especial, de infantes y adolescentes en estos espacios. No se puede imponer la figura de gatos, perros u otros animales en estos sitios.

Una vía factible pudiese ser la delimitación de meses u horarios — incluso de zonas — para que estos seres vivos puedan disfrutar con sus cuidadores/as. Negarles la oportunidad viola lo establecido en el propio Decreto Ley donde el derecho de los animales es básico para su bienestar.

La animalista Adriana Bárbara García Ranero declaró, en su cuenta de Facebook, que «los animales no son basura, ni son los causantes de la suciedad de ciudades y playas. El inciso D de la Resolución 190/2023 del Gobierno Provincial de La Habana, atenta contra el bienestar y la protección animal que competen a la sociedad en cuanto individuos e instituciones, y por los cuales velan en realidad animalistas y protectores. Los mismos que, tanto en refugios improvisados como en ámbitos comunitarios, cuidan y mantienen limpios, sanos y alimentados a seres que la sociedad desecha sin más».

Pero la bandera roja no radicó solamente en este sentido: ¿prohibidos los animales en los cementerios? Marina Álvarez Medina, animalista cubana, sintió la desesperación al leer ese inciso. Ella, junto a Eliza Rivas y otras colaboradoras, atiende una comunidad de perritos en el Cementerio de Colón, situado en La Habana.

Perrita rescatada del Cementerio de Colón y entregada en adopción responsable.

La tarea de cuidar a esos animales inició hace más de diez años, cuando María, vecina del lugar, fue convocada por el entonces director del centro para ayudar a los perritos y las perritas que deambulaban en el cementerio. «Se han llegado a desparasitar, castrar y esterilizar; se han vacunado contra la rabia y atendido sus padecimientos», dijo Marina, la señora que, diariamente, acude al Cementerio de Colón para dar alimentos.

Tumbita, Pocholo, Niña, Shakira, Risita, Jimagua, Gertrudis, Amarilis, Sofía, Tomás, Cojito y Jibarito son algunos de los perritos que conviven — y han convivido — en el Cementerio de Colón. El destino, las circunstancias, impidieron que ellos encontraran amor en un hogar; aquí tienen su gran familia.

Antes estas demandas públicas, el hashtag más usado fue #Losperrosnosonbasura. La Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas (ANIPLANT) respondió al llamado:

«Nos hemos reunido con la dirección jurídica del Ministerio de Agricultura, y estamos pendientes de una reunión con la Gobernadora de La Habana. Hasta el momento se han mostrado bastante receptivos al momento de escuchar nuestros argumentos, por lo que nos sentimos bastante optimistas al respecto. En cuanto nos ofrezcan una respuesta real se la comunicaremos a todos ustedes».

Posteriormente, la Asociación de Rescate y Bienestar Animal (ARBA) comentaba en su perfil de Facebook que «la comunidad Animalista de La Habana se reunió con el Gobierno Provincial para intercambiar sobre la nueva resolución 190/2023, específicamente el inciso D, que habla sobre los animales en lugares públicos (…) En estos momentos entrará en un periodo de revisión y cambios para mantener entre todos el equilibrio con el medio ambiente».

Cojito es uno de los perritos protegidos por Marina y Eliza que viven en el Cementerio de Colón.

Marina fue una de las personas que asistió a dicha reunión. «Hablamos de todo. Quienes estaban por parte del gobierno, como la vicepresidenta, estuvieron muy atentos a nuestros reclamos. Anotaron muchas de las cosas que expusimos». Ella, que define el encuentro como cordial y fructífero, manifestó que la comunidad de perritos del Cementerio de Colón no representa ningún peligro para la limpieza de la provincia y mucho menos para quienes transitan por el lugar.

Un nuevo año ha iniciado y seguimos en la espera de las respuestas oportunas. Mientras tanto, la violencia va en aumento; los perritos del Cementerio siguen pernoctando en el centro y siendo alimentados por sus cuidadoras; los abandones y maltratado no se han detenido. Es tiempo de actuar, desde todas las esferas y niveles, para que la letra del Decreto Ley de Bienestar Animal no muera.

El último de los abriles

El domingo 14 de abril se realizó la más reciente de las peregrinaciones por el Día del Perro en el Cementerio de Colón; una caminata que tradicionalmente inicia en la entrada del emblemático lugar y culmina en la tumba de la defensora de los derechos de los animales, Jeannette Ryder.

Días antes, las redes digitales nos revelaron uno de los hechos más atroces cometidos en la comunidad de San José de las Lajas, en Mayabeque: capturaban y asesinaban a los perros de la zona para vender su carne. Muchas son las interrogantes que provoca el suceso: ¿cómo lo hacían?; ¿de dónde sale tanto valor para aniquilar una vida?; ¿cómo podían mirar sus rostros y darle muerte? Muerte que, como es de suponer, no fue digna. No pudo serlo cuando solo se pensaba en la remuneración económica y se violaban, a la par, derechos, principios, normas, códigos éticos, morales, civiles, humanos.

Los perros de San José de las Lajas han desaparecido; han sido asesinados. Las familias de San José de las Lajas tuvieron la desdicha de perder a sus mascotas y/o amigos fieles y, a su vez, la desgraciada posibilidad de consumir su carne y enfermar.

El Minag expuso su postura en una nota de prensa que dejó claro que no habrá impunidad. «Se aplicarán con el máximo rigor las sanciones administrativas, disciplinarias y contravencionales que corresponden en este tipo de incidencia, a tenor de lo establecido en la Política de Bienestar Animal y las normas jurídicas vigentes», se expuso en la nota. Las sanciones han de ser severas. La respuesta tiene que ser tan inmediata como efectiva.

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